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ABC DOMINGO, 6 DE MAYO DE 2012 abc. es LOS DOMINGOS DE ABC 81 HERMANN N importante del país. Es nombrada viceprimer ministra encargada de Energía, cargo que perdería en 2001. 2004: Junto con Yúshenko, se pone al frente de la Revolución Naranja 2005: Nombrada primera ministra y destituida a los siete meses. 2007: En diciembre vuelve a dirigir el Gobierno hasta marzo de 2010. 2010: Pierde las elecciones a presidente en segunda vuelta ante Yanukóvich. 2011: Juzgada por abuso de poder El 5 de agosto de 2011 es encarcelada por desacato al juez, al que llamó marioneta El 11 de octubre de 2011 fue reconocida culpable y condenada a siete años de prisión. LA GUERRA FRÍA DEL FÚTBOL miento de los entresijos de los herméticos negocios de las compañías de gas y petróleo rusas la recomendaron para ocupar en su país el cargo de viceprimera ministra encargada de Energía. Lo desempeñó entre 1999 y 2000 y dedicó todo su esfuerzo a sacar el sector energético del área sumergida de la economía y a hacerlo competitivo. Pero su excesivo celo en conseguirlo le costó el puesto. Poco después cayó también Yúshenko, que era entonces el jefe del Gobierno. Oposición frustrada Timoshenko fue entonces acusada de importar gas de Rusia sin pagar aranceles y de evasión fiscal. Detenida en dos ocasiones, pasó mes y medio en prisión preventiva. Esos delitos, que nunca pudieron probarse, fueron supuestamente cometidos en los 90, durante su dirección del Sistema Energético Unificado de Ucrania. Detrás de la persecución a la que fue sometida, la dama naranja vio la mano del entonces presidente, Leonid Kuchma, y decidió combatirle sin piedad. El asesinato del periodista, Gueorgui Gongadze, sirvió a Timoshenko de pretexto para organizar una ola de movilizaciones contra Kuchma. Se convirtió así en la cara visi- ble de la oposición. En aquella época vestía vaqueros y llevaba el pelo suelto y de color castaño oscuro. Para cambiar las cosas había que conquistar el poder en las presidenciales de 2004 y Timoshenko se unió a Yúshenko. Después vino el pucherazo, la Revolución Naranja y la victoria. Yúshenko fue elegido presidente y ella puesta al frente del Gobierno. Duró poco porque su compañero la destituyó a los siete meses por lanzar una severa campaña anticorrupción. Las circunstancias los unió de nuevo y ella regresó al Ejecutivo como primera ministra en diciembre de 2007. En enero de 2009 firmó con Putin el polémico acuerdo del gas que la ha llevado ahora a la cárcel. Después las relaciones con su socio de coalición se hicieron insufribles. Concurrieron a las presidenciales de 2010 por separado. Yúshenko quedó descolgado ya en la primera vuelta mientras Timoshenko perdía en la segunda ante Yanukóvich. La dama naranja avisó que haría una oposición inmisericorde Presentó a las pocas semanas una demanda ante la Justicia de EE. UU. por crimen organizado contra el magnate Dmitro Firtash, muy próximo a Yanukóvich. Y entonces comenzó su calvario. ubes de retórica política sobre la Eurocopa, a semanas ya de inaugurarse. Se complica la guerra fría del fútbol entre Ucrania y el resto de Europa. No sólo son cada vez más gobiernos que se sienten obligados a boicotear los actos en Ucrania. En Alemania es ya el equipo, a través de su capitán, Phillip Lahm, demanda ya que se pronuncie Michel Platini sobre los derechos humanos en Ucrania y el caso Julia Timoshenko. La guerra del fútbol fue un disparate centroamericano en 1969 que enfrentó a Honduras y El Salvador y causó en torno a 5.000 muertos. Lo que se fragua ahora en los prolegómenos de la Eurocopa 2012 no hará llegar la sangre al río. Pero ya puede tener serias consecuencias ya para la economía, el suministro energético y el tráfico en una amplia zona de Europa central. El detonante fue un gesto del nuevo presidente de Alemania, Joachim Gauck, que se negó a viajar a una Ucrania cada vez más secuestrada por el régimen político- mafioso del presidente Yanukovich. Hace tiempo que después de su victoria electoral en 2010 no cumple ni las mínimas formas. Y ya compite con el presidente Lukashenko de Bielorrusia por dirigir el Estado con menos escrúpulos del continente. Lo que se había organizado en dos países muy distintos, Polonia y Ucrania, para acercarlos y animar a la inmensa república exsoviética a las reformas y al saneamiento democrático, amenaza con convertirse en un inmenso fiasco del que Ucrania salga más represiva, arrogante, retadora y ultranacionalista. Lo cierto es que en estos años de implacable involución antidemocrática en Kiev no se han tenido en cuenta en Europa los sangrantes abusos de aquel régimen. Estalla ahora el escándalo porque la exprimer ministra Julia Timoshenko, en prisión tras un juicio farsa, podría morirse mientras se divierten los aficionados. En todo caso saben que la política presa estaría omnipresente en su fiesta del fútbol. Mientras compartían tribuna con el presidente Yanukovich, o les fotografiaban brindando con champán con sus secuaces mafiosos. Nadie se lo quiere permitir ya. Quedaría feo de muerte.