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78 LOS DOMINGOS DE ABC DOMINGO, 6 DE MAYO DE 2012 abc. es ABC Aquí se fabrican GENERAL GAN PAMPOLS Director de la Academia General Cuando un joven ingresa en la AGM se somete voluntariamente a un proceso en el que se cultiva su mente, se endurece su cuerpo y se fortalece su espíritu Alumno, 19 años JACOBO GONZÁLEZ CEPEDA Me advirtieron que la Academia exigía sacrificio, pero no imaginaba que tanto. Lo que más me motiva es sentir la satisfacción de que lo que hago merece la pena Alumno, 19 años ALEJANDRO MIÑARRO MANSO La vocación es un pilar básico, y el compañerismo es esencial, porque si aquí no lo tienes es casi imposible superar la Academia General. Este régimen de vida exige compañerismo IRENE SÁNCHEZ JIMÉNEZ Alumna, 20 años Cuando llegué a la Academia me di cuenta de que los límites están mucho más allá de lo que uno mismo cree. Tienes que estar preparado psicológicamente Esfuerzo, compañerismo, rigor y excelencia. Son algunas de las notas que, desde hace 130 años, forjan cuerpos y almas en la Academia General Militar de Zaragoza. ABC entra en sus aulas Texto: ROBERTO PÉREZ Fotos: FABIÁN SIMÓN. Zaragoza l 20 de febrero de 1882, el Rey Alfonso XII firmaba el decreto de fundación de la Academia General Militar. Desde entonces, con breves etapas de interrupción, la AGM ha sido auténtico emblema de la forja de oficiales de las Fuerzas Armadas españolas. Tras su fundación, durante once años tuvo su sede en Toledo. Desde 1929 la tiene en Zaragoza. Pese al transcurrir del tiempo y a la lógica evolución, el espíritu mantiene E señas de identidad históricas: esfuerzo, compañerismo, rigor y excelencia formativas. Señas que imprimen el carácter de los alumnos que luego pasan a nutrir las escalas de oficiales del Ejército de Tierra y de la Guardia Civil. Más de 22.000 oficiales ha dado la AGM a lo largo de su historia. Ahora estudian en ella 746 alumnos, 712 hombres y 34 mujeres. Entre ellos, dos jordanos, un tailandés y un coreano del sur. Al frente de ella está el general Francisco José Gan Pampols. Ahora dirige el centro en el que él se formó como militar. Recuerdo aquella etapa con cariño, de forma amable, aunque he de decirle que la dureza y la exigencia eran la tónica dominante relata. Y eso no ha cambiado. Cuando un joven ingresa en la AGM se somete voluntariamente a un proceso en el que se cultiva su mente, se endurece su cuerpo y se fortalece su espíritu- -explica el general Gan- Cuando uno llega a la AGM cree, en la generalidad de los casos, que tiene vocación militar; cuando sale de ella como teniente está seguro de no haberse equivocado en su elección, aunque la vida militar le deparará nuevas pruebas para demostrarse que esa vocación sigue viva y gobernando el sentido de su existencia Tras las reformas introducidas en los últimos años, quienes superan sus estudios en la AGM se convierten en oficiales, pero