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76 LOS DOMINGOS DE ABC DOMINGO, 6 DE MAYO DE 2012 abc. es ABC Ultimátum en Liechtenstein Al cuestionarse sus privilegios de veto, el Príncipe Alois amenaza con abandonar el poder que su familia viene ocupando desde hace tres siglos Por PEDRO RODRÍGUEZ ras el invierno del descontento po- responsabilidades políticas a menos que el pular, al menos desde la Guerra Príncipe tenga las necesarias herramientas Fría hasta las últimas revolucio- a su disposición Y si sus compatriotas tienes árabes, las primaveras suelen nen otro parecer, el Príncipe ha dejado claro ser propicias para los intentos de buscar que los Liechtenstein se retirarán complemás libertad y mayor calidad democrática. tamente de la vida política De esa contagiosa climatología política no se libra ni el envidiable principado de Lie- Sí, para que tu voz cuente chtenstein. Estos días, ese enclave con fama Los promotores de la campaña para revocar de paraíso fiscal en el corazón de Europa se la principesca prerrogativa de veto (tanto enfrenta a un curioso pulso sobre los límites de leyes como del resultado de consultas pode poder de una monarquía constitucional. pulares) han bautizado su iniciativa un Activistas de Liechtenstein se han atrevi- poco como la propaganda electoral de Obado a cuestionar el vigente statu quo que ma: Sí, para que tu voz cuente Todo denotorga al Príncipe Alois poderes de veto. tro de una polémica que arrancó a finales Una capacidad reconocida en muchos siste- del año pasado cuando los votantes de Liemas presidenciales pero que resulta cuando chtenstein tuvieron la oportunidad de promenos extraña cuando la legitimidad se ob- nunciarse sobre la legalización del aborto. tiene por el linaje y no a través de las urnas. En ese trance, el Príncipe Alois- -padre Los opositores a este privilegio disponen de de cuatro hijos- -amenazó con vetar una deplazo hasta el próximo 10 de mayo para re- cisión favorable al aborto. Y ante el consideunir 1.500 firmas y forzar un rerable respeto que la familia real feréndum. de Liechtenstein todavía inspira Toda esta ofensiva democráentre sus súbditos, el resultado tica, pese a su civismo, resulta del referéndum coincidió al fiespecialmente espinosa para nal con los deseos expresados Liechtenstein, el cuarto país por los ocupantes del castillo más pequeño de Europa desde Vaduz. Con los consiguienpués del Vaticano, Mónaco y tes reproches sobre injerenla República de San Marino. cias absolutistas y falta de resYa que en esencia, ese bucólico peto a la soberanía popular en el principado- -con una población pequeño país situado entre Austotal de 36.000 habitantes y un tria y Suiza. Hans- Adam II territorio de 160,5 kilómetros Jefe de Estado pero en Los promotores de la primavecuadrados- -debe su existencia ra de Liechtenstein insisten en 2004 transfirió el e identidad a su familia real, que poder a su hijo mayor que solo buscan un mejor equililes viene gobernando de forma brio entre la institución monárautónoma desde la disolución quica y valores obligados en una del Sacro Imperio Romano Gerdemocracia occidental. Pero semánico en 1806. gún reconocen ellos mismos, su El último eslabón de esa causa reformista se enfrenta a monarquía es el Príncipe Aloenormes obstáculos. Ya que, is von und zu Liechtenstein. en la práctica, Liechtenstein El heredero de 43 años no ha es un pueblo grande donde dudado en plantear un ultimátodo el mundo se conoce y natum a sus compatriotas: abandie quiere significarse. Y adedonará sus obligaciones en caso más, la monarquía está asociada de perder sus privilegios de con la identidad nacional y una exveto. En un discurso pronunciacelsa calidad de vida, simbolizada Príncipe Alois do el 1 de marzo ante la asampor una renta per cápita anual suInsiste en retener las blea legislativa del principado, perior a los 100.000 euros. herramientas necesarias Alois argumentó que su familia Con todo, los últimos años no real con nueve siglos de historia han sido fáciles para Liechtens no está dispuesta a asumir sus tein. En marzo del 2009, y tras T Estampa bucólica del castillo de Vaduz, residencia de la familia real de Liechtenstein, bajo la bandera del principado, a la que en 1937 se añadió una corona para diferenciarse de la enseña de Haití