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62 ESPAÑA Política exterior Análisis DOMINGO, 6 DE MAYO DE 2012 abc. es españa ABC La pérdida de peso de nuestro país en los últimos años en Iberoamérica propicia las recientes expropiaciones La factura de una diplomacia errática LUIS AYLLÓN MADRID Las decisiones adoptadas por Argentina y Bolivia en relación con Repsol y Red Eléctrica, respectivamente, son la consecuencia, según algunos sectores gubernamentales, de la política desarrollada hacia Iberoaméria por los Gobiernos de José Luis Rodríguez Zapatero. Le achacan tanto su escaso interés por viajar a la zona, como la excesiva cercanía a los gobernantes populistas, en lugar de haber apostado por fortalecer la relación con los líderes más serios de la región, como los de Brasil, México, Colombia o Chile. La consecuencia ha sido, en su opinión, que España ha perdido el peso adquirido en los últimos años y que ha dejado de ser respetada. Todos los gobiernos de la democracia han expresado al llegar al poder que la relación con Iberoamérica era una de sus prioridades. Sin embargo, esa relación ha tenido sus peculiaridades, tanto por la situación que se vivía en la región como por la óptica con que desde Madrid se enfocaba. Los acercamientos de España a finales de los setenta encontraron aún muchas dictaduras y guerrillas activas en Iberoamérica. La década de los ochenta estuvo marcada por los procesos de pacificación. Nuestro país, gobernado por Felipe González, desempeñó un papel activo en muchos de ellos, como El Salvador, Guatemala o Nicaragua. González realizó numerosas giras por la región y la presencia de los Reyes se hizo mucho más frecuente, sobre todo desde que se pusieron en marcha en 1991 las Cumbres Iberoamericanas. Al tiempo que se iban consolidando los regímenes democráticos, se hacían presentes las empresas españolas. Paralelamente, la ayuda española al desarrollo de las naciones más necesitadas creció de manera sensible y en 1989 representaba más de la mitad de toda la cooperación al exterior. José María Aznar no sólo no cambió está tendencia, sino que la acentuó, tanto en el campo de la cooperación como en el terreno económico. España llegó a ser el primer inversor europeo en América Latina y, algún año, incluso superó a EE. UU. Aznar, que sólo en su primera legis- Alta asistencia en la primera reunión B 22 países El lunes empieza en Madrid, bajo la coordinación de Soraya Sáenz de Santamaría, la Reunión Iberoamericana de Ministros de la Presidencia y Equivalentes, a la que han confirmado su asistencia representantes de 22 países EFE B Nivel de participantes Acudirán ministros o equivalentes de trece países, viceministros de tres, altos funcionarios de dos y un representante de nivel de Embajada de cuatro, entre ellos Argentina B Sin precedentes Empresas y cooperación Con este nivel de asistencia se superaría el logrado en las reuniones de los últimos 8 años, a las que faltaron, al menos, cuatro países Fidel Castro (arriba) en su última salida de Cuba, a la Cumbre de Mercosur de Córdoba (Argentina) en 2006. Hugo Chávez (izquierda) en 2006 en toda su plenitud, cuando aún seducía a Zapatero AP latura ya había visitado todas las capitales iberoamericanas, hizo especial hincapié en coordinar con Washington su política hacia la zona. No obstante, su segunda legislatura vio también como alguno de los países iberoamericanos que habían recuperado la democracia comenzaban a deslizarse hacia modelos populistas. Fue el caso de la Venezuela de Hugo Chávez, que, tras haber expresado su admiración, al mismo tiempo por Aznar y por Fidel Castro, terminó adoptando modos más propios de la dictadura cubana que de la democracia española. Las inversiones españolas se frenaron en cuanto advirtieron una escasa inseguridad jurídica en determinados países, pero no los abandonaron. De hecho, el año pasado, la inversión de las empresas españolas aún alcanzó los 90.000 millones de euros, lo que representó el 14 de todas las inversiones recibidas por América Latina y Caribe. Sólo EE. UU. con el 18 seguía por delante. Cuando Néstor Kirchner asumió el poder en Argentina, en 2003, comenzaron también los problemas para las empresas. El mandatario argentino consideraba que tenían unas condiciones demasiado ventajosas que era preciso cambiar. Como ahora su viuda, Cristina Fernández de Kirchner, con la expropiación de Repsol, no tuvo en cuenta que España había sido uno de los pocos países que salieron en apoyo de Argentina durante la crisis de 1999, al concederle 1.000 millones de dólares a fondo perdido. Cuando Zapatero llegó al Gobierno anunció un enfoque de la relación con Iberoamérica más centrado en los aspectos políticos y sociales que en los Valedor de Castro en la UE Inseguridad jurídica económicos, visión que abandonó al final de su mandato cuando Trinidad Jiménez, hablaba de nuevo de fortalecer la diplomacia económica. Su peor bagaje fue, sin embargo, el haberse dejado envolver por las promesas de compras de barcos y aviones hechas por Hugo Chávez, lo que enfrentó a España con EE. UU. o empeñarse en ser el valedor del régimen castrista en Europa. Todo ello dio a su Gobierno una imagen que nunca consiguió desterrar. Si a esto se añade el escaso entusiasmo por viajar a la región, hasta el punto de que, tras siete años en el poder sólo había visitado la mitad de los países iberomericanos, no es de extrañar que se convirtiera en el primer presidente de un Gobierno español que no asistió a una cumbre (Mar del Plata, 2010) Un historial que dejó las relaciones con Iberoamérica en un punto en el que será preciso volver a recuperar la posición de España.