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36 CÓRDOBA Contramiradas DOMINGO, 6 DE MAYO DE 2012 cordoba. abc. es ABC Enrique Garrido Poole Éste es el país de Rinconete ABOGADO BCincuenta y siete años después de colegiarse, aún se presenta cada día en su despacho de abogados. Letrado por vocación y guitarrista flamenco por afición, la suya es una biografía particular POR ARIS MORENO CÓRDOBA me lo monté por mi cuenta. Ganaba sólo 20.000 pesetas al año. Verdaderamente terrible. Llevaba, por tanto, la abogacía en la sangre desde generaciones. Pero no únicamente. Enrique Garrido Poole (Córdoba, 1930) es nieto de Duncan Shaw, ingeniero de minas y fundador de la sociedad que puso en marcha en el siglo XIX los yacimientos de Belmez y Fuente Obejuna, que han marcado la economía del Guadiato durante décadas. Su estirpe es mitad británica y mitad española, como queda reflejado en sus apellidos. Mi madre fue de una belleza increíble. Fundó el grupo de poesía Wallada y tocaba el piano. Tenía un gran sentido del humor y enorme sensibilidad. Mi padre era jugador del Español en Barcelona y dirigía una compañía de seguros. Un día vino a Córdoba por motivos de trabajo y conoció a mi madre en una verbena de la Virgen de los Faroles. Le impactó de tal forma que ya no volvió Su abuelo, de religión anglicana, se topó con una admonición del S i usted le pregunta por qué razón a sus 82 años se sienta cada día en su despacho de Ronda de los Tejares, le soltará una sentencia sin artificios. Es mi vida Así de simple. Y, a juzgar por su larga trayectoria como letrado, podríamos decir que la respuesta cae por su propio peso. Enrique Garrido Poole es nieto de abogados y padre de abogados. Y en su vida profe- sional no ha hecho otra cosa que colocarse la toga para defender a sus clientes. Aunque no únicamente eso. También le ha tocado la guitarra a cantaores de la talla de Fosforito, Antonio Mairena y El Pele. Pero eso es harina de otro costal. -Lleva más de 55 años en la brecha. ¿Nunca le tentó colgar la toga? -Nunca. Y ha habido momentos muy difíciles. Tuve un maestro magnífico, José María Montoto, y luego Papa, que advirtió al obispo de Córdoba de que se estaba captando a todos los trabajadores para su confesión. Está colegiado desde 1955, el mismo año en que se inscribieron Rafael Sarazá y Rafael Mir, y gran parte de su vida profesional ha estado centrada en defender a bancos y seguros. Aunque en su primer juicio le tocó defender a una mujer que fue expulsada del trabajo por mantener relaciones con un profesor. Desde entonces, nunca más ha llevado casos de laboral. ¿Un abogado vale lo que valen sus clientes? -No lo creo. Hay abogados magníficos que, por mala suerte, no han llegado donde debían. Y otros que, por influencia, están en grandes despachos. -Tiene sangre británica. ¿En qué se nota? -Yo digo que siempre me sale el leucocito inglés y mis amigos dicen que soy muy agudo y tengo un poquito de mala leche. Pero no lo hago nunca con intención. -Hay que tener mucho humor inglés para digerir el mundo de hoy. -Sobre todo, en el país en que vivimos, donde la gente se dispara a la primera. ¿Qué pesa más en su biografía: la flema británica o la indolencia senequista? -Yo creo que la flema británica. Pero