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ABC DOMINGO, 6 DE MAYO DE 2012 cordoba. abc. es CÓRDOBA 33 En busca de Ruth y José Bretón, a la salida de los juzgados tras su último interrogatorio del pasado miércoles, esposado Este es el punto fuerte como dice el propio informe de un hombre de apenas 1,65 metros de estatura y escasos 60 kilos de peso sobre su capacidad personal y estrategia defensiva En aquel interrogatorio del 16 de febrero su tono es siempre monótono, y da lo mismo, a priori, qué se le esté diciendo, qué hechos se le imputen y de qué magnitud (hacerle responsable de la desaparición de sus propios hijos) Tono emocional plano. Un comportamiento poco natural, forzado o controlado. No es coherente la expresión verbal con el contenido verbal de sus afirmaciones recoge este análisis sobre aquella comparecencia. Por ejemplo, ni cuando él mismo llega a decir en ese interrogatorio que tenía que dar pasos forzados para que la relación no se rompiera o cuando su esposa Ruth Ortiz le dice que en una visita a un psicólogo se le califica a él de psicópata o lobo con piel de cordero su rictus es invariable. Mucho se ha hablado de la psique y la mente de José Bretón. De sí sufría trastornos mentales. Los informes periciales encargados a expertos del Hospital Reina Sofía y el Instituto de Medicina Legal de Córdoba que obran en el sumario, y parcialmente desvelados por José María Sánchez de Puerta, letrado del padre de los niños, apenas si concluían con claridad en un perfil manipulador y de inteligencia superior a la media. Otras fuentes clínicas consultadas por ABC y que han participado en el caso explican que en esos informes sí se recoge que Bretón puede presentar rasgos de diferentes patologías y trastornos, no tal vez con la suficiente entidad de atribuirle una o varias de forma rigurosa. Quizá ese terreno pantanoso no añade sino más sombras que luces a su comportamiento. El trabajo de análisis de las imágenes sí dan con un pequeño desliz en el férreo control emocional de Bretón. El ligero gesto de apretar los labios, introduciéndolos levemente hacia dentro. Un signo propio de un proceso mental de máxima concentración en lo que se va a manifestar inmediatamente especifica el documento, que se observa cuando le preguntan sobre su viaje de Huelva a Córdoba el lunes 26 de septiembre y su presencia en la finca de Las Quemadillas sin que nadie conozca el paradero, donde se contradice al negar los hechos; o cuando se le mencionan los peluches que llevaban sus hijos el día de autos o se le refieren las ropas que pudo quemar en la hoguera u otras circunstancias acontecidas en las enigmáticas tres horas que estuvo en su parcelación el 8 de octubre. La Policía interpreta que este gesto busca concentrarse en las respuestas sobre cuestiones que pueden ser relevantes. Cuando titubea, Bretón baja el tono y alarga las vocales, en un intento de proporcionarse tiempo para pensar las respuestas o emplea expresiones del tipo es muy fácil le contesto fácilmente lo explico muy fácil Tiempo, tiempo para hilvanar, según estos informes, un discurso coherente metiendo incluso elementos que pudieran desmontar su versión. Pero como parece que apuntaron en su interrogatorio del jueves algunos de los presos de confianza que vigilan a José Bretón dentro del régimen antisuicidios fijado por la Prisión de Alcolea, la obsesión con Ruth, su mujer, es otro pivote central de la historia. Así lo muestra el análisis psicológico policial cuando estudia la reacción del imputado ante la separación. Él llega a decir que le pilló por sorpresa que le suponía un cambio radical en su vida e incluso tilda de hecho traumático que lo dejen a uno Aunque estas expresiones siguen el tono plano de toda su intervención, para la Policía sí es llamativo confrontar ese acento sobre esos hechos con la personalidad de Bretón: un individuo muy controlador de su ambiente y de sus manías que pudieran ser incluso obsesivo compulsivas agrega el análisis psicológico. Es muy importante tener en cuenta que en este tipo de personas, las circunstancias vitales que ponen en peligro el orden establecido en sus vidas pueden funcionar como un disparador de todo tipo de conductas encaminada a restaurar el orden o, en caso de imposibilidad, de rebelión contra la causa a la que se atribuye el cambio concluye en trabajo policial que añade una frase muy significativa. El desmoronamiento de su proyecto vital puede convertirse en un trauma al que pueden responder de modo imprevisible Que tras meses de la desaparición en extrañas circunstancias de sus hijos, y tras otra bolsa de meses en prisión por considerársele responsable, Bretón no muestre impotencia y desesperación como padre al ser señalado, o exprese rabia ante la imposibilidad de convencer a quien le está acusando o hasta incluso verse sumido en síntomas depresivos mientras contempla cómo pasa el tiempo sin que nada se esclarezca, si como sostiene, es inocente, ayuda a la Policía a creer que existe una destacadísima incoherencia entre su comportamiento, aparentemente colaborador, con las circunstancias reales de la situación Por el contrario, José Bretón, según sus investigadores, parece adaptarse a la vida en prisión, mostrando una actitud colaboradora siempre desde su versión inicial, que tiene aprendida como si fuera más un discurso que un recuerdo que se extrae de la memoria. El pasado miércoles, la abogada de Ruth Ortiz calificó su comportamiento de nervioso algo agitado. Con ella mantuvo numerosos rifirrafes. Incluso con el juez. Declaró tras permanecer nueve horas en el calabozo de la sede judicial central de Córdoba... Pero no se movió ni un ápice. Y la máscara sigue impertérrita. La compleja mente de José EFE