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32 CÓRDOBA En busca de Ruth y José DOMINGO, 6 DE MAYO DE 2012 cordoba. abc. es ABC Un informe psicológico de la Policía detalla el control de sus emociones y discurso; subraya su incoherencia frente a lo que sucede y tilda su separación de Ruth como un trauma que altera su orden vital con consecuencias imprevisibles Desenmascarando a José Bretón L POR FRANCISCO J. POYATO CÓRDOBA as tres sesiones de interrogatorios que esta semana han vuelto a situar en primer plano la desaparición de Ruth y José Bretón Ortiz han dejado, entre otras, la idea de un padre, José Bretón, en prisión desde el 21 de octubre acusado de ser el responsable de la ausencia de los críos, atrincherado en su versión inicial- -la pérdida en el Parque Cruz Conde- Sin ceder un ápice en su postura, e incluso arremetiendo contra juez y Policía, a los que instó a buscar a sus hijos en lugar de seguir endosándole mentiras Y todo ello, pese a la cascada de indicios y contradicciones que desmontan su coartada, pero no terminan de desvelar el secreto: su paradero. Apenas siete segundos reales ante los objetivos de las cámaras, tras la salida de su tercera comparecencia (más de tres horas) ante el juez que instruye el caso, no tendrían que ser catapulta al foco permanente. Sin embargo, José Bretón (Córdoba, 1973) sigue siendo el foco. Continúa manejando la escena siete meses después y tras más de 5.500 folios de sumario, un centenar de horas de rastreo policial en Las Quemadillas e infinidad de diligencias e investigaciones. Él lo sabe. Incluso en el afán de solidificar más su versión, el pasado miércoles- -ni siquiera su abogado le interpeló para ayudar a rebatir los alegatos de acusación y togado- -fue capaz de cuestionar algunos de los detalles aportados por su familia directa, desarbolada y amenazada, pero que desde su anciano padre al hermano más pequeño realizó una defensa numantina de José ante Rodríguez Lainz, el titular del Juzgado de Instrucción 4 de Córdoba. El hieratismo de su rostro mantiene a la Policía sin parpadear. La instantánea de Bretón en la puerta de la Ciudad de los Niños, con un cartel de sus hijos tras su rostro impenetrable y críptico, en la reconstrucción in situ que le obligó a realizar el juez en octu- bre simboliza una férrea máscara que se antepone a la verdad. Un telón sin fluctuaciones emocionales sobre el que psicólogos y psiquiatras no hallan orificio claro por donde horadar. No obstante, el meticuloso trabajo policial lo intenta y aporta algunas claves para acercarse a esa verdad. Un ejemplo es el informe que la Sección de Análisis de Conducta de la Policía realizó hace dos meses a instancias de la Unidad de Homicidios y Desaparecidos, tras la segunda declaración ante el juez del padre de Ruth y José el 16 de febrero. También durante más de tres horas y que fue grabada en vídeo por las cámaras de la sala de vistas donde se le interrogó. Un minucioso análisis de los elementos de comunicación verbal y no verbal del acusado- -con limitaciones- -que las imágenes permitían por su calidad. La lupa sobre la posición del cuerpo de Bretón en la silla donde compareció tras ofrecer de entrada una actitud colaborativa una vez que lo despojaron de los grilletes y afron- B Defensa verbal Es locuaz, hábil y rápido cuando se le enfrenta a indicios. Su estrategia defensiva, su fuerte Aprieta los labios en un gesto de alta concentración cuando le preguntan por la finca taba el cara a cara con la Justicia. Sobre los movimientos realizados con la cabeza, el tronco, las piernas y las manos e incluso el uso que hizo del espacio propio, pese a que no se pudo despegar de la silla en los 180 minutos en los que repelió más de 400 preguntas. El tono, su volumen, los silencios, la coherencia entre los factores verbales y los no verbales en relación a la situación y al contenido del discurso clarifica el informe. Las conclusiones son tajantes. José Bretón muestra un comportamiento totalmente incoherente con el esperado en un padre en su misma situación y que no tuviese ninguna responsabilidad en la desaparición de sus hijos, más allá de los sentimientos de culpa por habérsele perdido a él dice el informe. El pensamiento está en la calle. Ni transmite rabia, ni frustración, ni impotencia, ni su estado de ánimo está afectado... Ni tan siquiera parece inmutarse cuando la tensión alcanza su punto álgido en los interrogatorios y a medida que pasa el tiempo sin noticias de los hijos que dijo haber perdido. Por contra, estos especialistas policiales sí advierten de una tremenda capacidad de control de su discurso y su limitada expresividad, que sólo se rompe en momentos en los que las contradicciones afloran o le tocan temas y hechos muy puntuales, lo que sí da resquicios por los que entrar a los psicólogos. B Desliz gestual Su punto fuerte B Poco natural Pese al paso del tiempo, ni muestra impotencia, ni rabia por ser señalado como responsable Muestra una capacidad notable para integrar en un discurso lógico cuantos elementos van surgiendo en la investigación de los hechos y para hallarles una explicación lógica. Se muestra Bretón así locuaz, hábil y rápido en el discurso lógico, con lo que irle enfrentando a meros indicios no le supone una gran dificultad de superación. Confrontarle con contradicciones no hace mella en sus estrategias verbales defensivas, a la vez que refuerzan su seguridad según va superando las diferentes pruebas insiste el estudio de la Sección de Análisis de Conducta de la Policía.