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ABC DOMINGO, 6 DE MAYO DE 2012 abc. es opinion OPINIÓN 17 EL RECUADRO ANTONIO BURGOS SÍ O SÍ Como esto siga así, los curas, cuando casen a unos novios, preguntarán: Pepita: ¿quieres a Manolo por esposo, sí o sí? A UNQUE me suena a rioplatense por los cuatro costados, más argentina que la expropiación de YPF a Repsol, comúnmente pasa no sólo por sevillana, sino por sevillista, la creación y puesta en circulación del espantoso remoquiete adverbial sí o sí Suele atribuirse la invención de este sí floreado a José María del Nido, presidente del Sevilla F. C. Hasta tal punto la gente identifica este horror expresivo con Del Nido que una biografía áulica que le escribieron en 2088 se titulaba precisamente así, Sí o sí Es tal la devastación que el remoquete ha causado en la lengua española, que si usted pone sí o sí en el buscador de Google, le dice que hay aproximadamente 335.000 resultados. Desde que el nido del cuco o el cuco Del Nido dijo una vez que había que ganar sí o sí estas tres palabras sirven para todo roto y descosido del uso de una lengua que se va empobreciendo cada vez más. Sí o sí es como un adverbio de afirmación al cuadrado. Como si el sí de tanto uso, se hubiera desgastado y necesitara un refuerzo. Como esto siga así, los curas, cuando casen a unos novios, preguntarán exigiendo a los contrayentes la fórmula, como un seguro contra anulaciones por la Rota y divorcios por la Chipiona: -Pepita: ¿quieres a Manolo por esposo, sí o sí? Cuando se celebre un referéndum, habrá una tercera papeleta. Como se siga imponiendo esta moda, no solamente deberá haber en las cabinas de votación papeletas del sí y del no a secas. No podrá salir adelante decentemente ninguna reforma sometida a consulta popular si no gana la tercera papeleta, la del sí o sí El sí de María en el misterio de la Anunciación se nos quedará corto tal como lo pintó Fra Angélico. El ángel del Señor, si era sevillista, seguro que tras su anuncio a María, le exigió el sí o sí De haberla escrito en nuestros días, Leandro Fernández de Moratín habría estrenado El sí o sí de las niñas Y de rodarse ahora, en las películas de falsas africanidades y verdaderos safaris sin roturas de caderas, los negros (perdón, los subsaharianos) de las minas del Rey Salomón dirían: Sí o sí, buana Ha quedado virtualmente fuera de la circulación, y me atrevo a decir que pronto será hasta políticamente incorrecta, la propuesta del padre Ripalda en su Catecismo contra el uso del nombre de Dios en vano de los juramentos: Sí o no, como Cristo nos enseña sería ahora Sí o sí, como Cristo nos enseña, y de patitas al infierno el que diga simplemente sí Hubo un tiempo en que en España, con Zapatero, se gobernó con el sí o sí Retiraron las tropas de Irak sí o sí. Anularon la reforma educativa sí o sí. Suprimieron el Plan Hidrológico sí o sí. Congelaron las pensiones sí o sí. Rebajaron el sueldo de los funcionarios sí o sí. Tiraron con el Plan E el dinero que no tenían sí o sí. Observamos ahora que el sí o sí está en boca de todos los españoles, excepto del presidente del Gobierno y de los ministros del PP. Aquí las reformas a que se ven obligados porque los anteriores dejaron esto sin un euro no se hacen sí o sí. Aquí las reformas se hacen como pidiendo perdón por tener mayoría absoluta. Los de Zapatero, nada más llegar, cambiaron a los directivos de TVE sí o sí y desembarcaron en los telediarios. Estos, ya ven la leña que les pegan en cada telediario, sí o sí. Yo mandaba a La Moncloa una caravana de camiones cargados de sí o sí para su uso masivo, a lo Zapatero. Por si no lo saben, la traducción del sí o sí al español castizo es por cojones UNA RAYA EN EL AGUA IGNACIO CAMACHO ASIGNATURAS PENDIENTES La última chulería del ministro de Educación consiste en pretender que los alumnos aprueben antes de obtener un título E MÁXIMO L ministro de Educación y Cultura, José Ignacio Wert, pasa en el ambiente político por ser un tipo arrogante, quizá porque a menudo deja que se le noten con cierta displicencia algunas de las muchas cosas que sabe. Esto representa un grave error en nuestra escena pública, dominada por un rasero de mediocridad intelectual tan firme que hasta los más cultos o preparados procuran aparentarla para disimular sin atraerse enemigos suplementarios. Wert, sin embargo, es de esa clase de tipos que no se disculpan por ser brillantes ni piden perdón por saber idiomas ni tienen mala conciencia por haber estudiado; antes al contrario parece orgulloso de su formación y tiende a cometer la insolencia de demostrarla. Lo que se dice un chulo, vaya. Su última y más vistosa chulería, imperdonable en un ministro de Educación que debería conocer el ramo, ha consistido en pretender que los alumnos españoles aprueben sus asignaturas antes de recibir el correspondiente título. En su insufrible altanería ha dado en considerar chocante que en España un escolar pueda obtener el certificado de la ESO con hasta tres asignaturas pendientes, y que un veinte por ciento de ellos se titule en secundaria con algún suspenso. Los profesionales del sector, las asociaciones de padres y por supuesto el colectivo estudiantil se han rebelado de inmediato contra la intolerable sugerencia, aclarando al prepotente recién llegado que nuestro inteligente, ameno y comprensivo sistema pedagógico prima la adquisición de competencias y habilidades básicas para la vida en vez de abrumar a los jóvenes con conocimientos abstractos o memoriales. Lo importante es que los chicos se sepan desenvolver en el mundo moderno, no que aprendan Lengua, Historia, Matemáticas o cualquier otra reliquia del viejo orden jerárquico del esfuerzo y el mérito al que Wert trata de regresar con su despectiva soberbia aristocrática. Seguramente el ministro, que tanto cree saber, desconocía hasta su llegada al cargo este principio elemental que informa toda la estructura educativa española. El mismo que ignora las notas medias del estudiante para renovarle la beca o concede a las autonomías potestad para que los contenidos de historia o geografía local tengan prioridad sobre la universal o la española. Con este permisivo, posmoderno y carísimo sistema de aprendizaje hemos logrado alumbrar la generación mejor preparada de todos los tiempos según la expresión del anterior presidente del Gobierno; una generación que ocupa de forma sistemática puestos poco honorables en las evaluaciones de conocimientos que efectúa la OCDE y el último lugar sin paliativos en el desempleo juvenil de Europa. Ahora viene un ministro novato y sabihondo y se cree en condiciones de reinventar esta fecunda experiencia al calor de su espíritu doctrinal reaccionario. De derechas tenía que ser, y encima tertuliano.