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16 OPINIÓN DOMINGO, 6 DE MAYO DE 2012 abc. es opinion ABC AD LIBITUM PUEBLA MANUEL MARTÍN FERRAND LOS VERIFICADORES Estos verificadores que acaban de aparecérsenos son tangibles y, a juzgar por las fotografías, están bien alimentados S ALVO algunos casos de alcahuetería, inseparables de nuestra literatura, el oficio de correveidile resulta repulsivo para la mayoría de las personas. Tiene larga tradición entre nuestros pícaros y los palcos presidenciales de los grandes equipos de fútbol constituyen su escenario más deseado. Ahí lucen sus artes de recadero y, entre chismorreos e indiscreciones, tienden a levantar un capitalito que les libre de su servidumbre. Si lo consiguen, la muy permisiva sociedad española puede ascenderles a notables e, incluso, ponerles al frente de empresas potentes en la intermediación y el trato. Lo nuevo, y no del todo, por estos pagos son los verificadores que constituidos, por ellos y ante ellos, en Comisión Internacional de Verificación tratan de intermediar entre ETA y el Estado español. Con buen tino y mejor oportunidad, el titular de Interior, Jorge Fernández Díaz, ha dicho que el Gobierno no reconoce ninguna legitimidad a esos voluntariosos entrometidos que, de distintas procedencias nacionales y profesionales, tienen en común una notable radicalización en la izquierda del espectro. El más notable de todos ellos, coordinador de tan fantasmal Comisión, es Ram Manikkalingam, un veterano de las intermediaciones vaporosas que, de Sri Lanka a Irlanda del Norte, ha hecho oficio de acudir a donde nadie le llama o, en el mejor de los casos, es requerido por la parte marginal y delictiva del conflicto. Entre nosotros, los únicos verificadores que merecen respeto son visitadoras. Las visitadoras que a las órdenes del atribulado capitán Pantaleón Pantoja, prestaron servicios- ¿patrióticos? -en la Amazonía peruana. Pero esos son asuntos encuadernables de Mario Vargas Llosa. Estos verificadores que acaban de aparecérsenos son tangibles y, a juzgar por las fotografías, están bien alimentados. Pretenden que el Gobierno de España, y el de Francia, de igual a igual, negocien con los asesinos de ETA para rematar el proceso de paz que, unilateralmente, anunció, sin desarmarse, la banda abertzale. Entran y salen, como Perico por su casa, en la guaridas etarras y, sin confesarse comandados por los terroristas, lo parecen. Ningún Gobierno responsable debe desechar ninguna vía potencialmente útil para acabar con ETA; pero este no es, como corresponde a la Inteligencia, un asunto de bombo, platillos y fotografías de grupo y componenda. Parecen corderos de alquiler para gestiones de lobo feroz y, con todos mis respetos, se parecen más al argumento de La cuadrilla de los once, con Frank Sinatra, Dean Martín y demás miembros del clan, que un equipo al que se pueda tomar en serio. EL ESTILITA cernos, por su temática, esta exposición pictóri- JAVIER TAFUR ASENSIO LOS PATIOS DE RUBÍN DE CELIS Un solo defecto tiene, Ella, no su estricta pintura. Es sevillana. Espero que los cordobeses podamos perdonarla S UENA a telenovela, a sobremesa y siesta. A siglo XIX, a folletín y miriñaque. Pero es un apellido asturiano de antigua hidalguía, con orgulloso torreón y solar propio. También es nombre de pintora. María del Mar Rubín de Celis expone sus últimas obras en Córdoba, en la galería Studio 52 Juan Bernier, hasta el día 23 de mayo. Es académica y lo reconoce. Es decir, ha estudiado, ha aprendido la técnica, es doctora en Bellas Artes y profesora universitaria. No necesita vomitar sobre el lienzo ni romperlo subversivamente en la cabeza de un burgués para sentirse artista. No pretende sorprender, ni provocar, ni mucho menos engañar a nadie. Sólo quiere mostrar la belleza sublimada de las cosas. Con mucha naturalidad, con mucho esfuerzo, con mucha delicadeza, con muchas horas de contemplación y de pincel... Resulta curioso. Ves hojas, flores, cal, ladrillos... Y sabes que lo son, que lo han sido, que lo serán ya siempre en ese momento que guarda la esencia intemporal de los objetos, sólo perceptible en la pintura, nunca en la fotografía. Apropiada fecha sin duda la escogida para ofre- ca. Rubín de Celis interpreta unos cuantos lugares de Córdoba, privilegiados por la mano del hombre, por el tiempo y, sobre todo, por la casualidad. El Alcázar, el Palacio de Viana, las Bodegas Campos aún pueden asombrarnos en los detalles exquisitos de esos patios que con tanta meticulosidad y acierto recoge la pintora. Aunque la lluvia- -que debe ser siempre bienvenida y, en todo caso, era esperada, puesto que marzo mayeó- -haya deslucido este año el comienzo del Festival de los Patios, tienen ustedes la oportunidad de quitarse el berrinche visitando esta exposición que les va a mostrar, mejor que cualquier informe municipal, la intangibilidad de los mismos. Si por el camino se encuentran a algún funcionario de la Unesco, tráiganlo también, para ver si así se entera de lo que tan rematadamente mal comunicamos en Bali. En ocasiones amamos las cosas cuando las recordamos, no cuando las vemos. Es lo que me sucedió ayer en la galería Studio. Evoque esos maravillosos rincones que tantas veces he visto. Recuperé en mi memoria los patios de siempre, su imperecedera hermosura. Conjuré sus espíritus y me visitaron en la íntegra pintura de Rubín de Celis. No hay nada que supla la directa emoción que produce la contemplación de un cuadro. Es entonces cuando se reconoce al modelo, cuando se descubre su alma, la razón profunda de su ser, la causa secreta de su belleza... La intangibilidad adquiere en ese instante todo su sentido. Noli me tangere. No hace falta efectivamente tocar para sentir... Esta es la lección que la pintura auténtica nos proporciona. El mundo del arte se ha retrasado un siglo en aprenderla, como si hubiera sufrido una regresión de edad y hubiese vuelto a la entraña oscura de la naturaleza. Tiempo va siendo de que renazca. Pintores como María del Mar Rubín de Celis nos devuelven la esperanza. Un solo defecto tiene, Ella, no su estricta pintura. Es sevillana. Espero que los cordobeses, caballerosamente, seamos capaces de perdonarla...