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ABC DOMINGO, 22 DE ABRIL DE 2012 abc. es deportes DEPORTES 115 Parrilla de salida (14 h. Antena 3) 1. Vettel, 1: 32.422 2. Hamilton, 1: 32.520 3. Webber, 1: 32.637 4. Button, 1: 32.711 5. Rosberg, 1: 32.821 6. Ricciardo, 1: 32.912 7. Grosjean, 1: 33.008 8. Sergio Pérez, 1: 33.394 9. F. Alonso 10. Di Resta 11. Raikkonen, 1: 33.789 12. Kobayashi, 1: 33.806 13. Hilkenberg, 1: 33.807 14. Massa, 1: 33.912 15. B. Senna, 1: 34.017 16. Kovalainen, 1: 36.123 17. Schumacher, 1: 34.865 18. Vergne, 1: 35.014 19. Petrov, 1: 35.823 21. De la Rosa, 1: 37.883 24. Karthikeyan, 1: 38.314 Sebastian Vettel recuperó la pole después de tres carreras REUTERS FÓRMULA 1- -Gran premio de Bahréin Vettel vuelve en sí a Red Bull BEl campeón del mundo logra su primera pole del año y Fernando Alonso saldrá noveno JOSÉ CARLOS J. CARABIAS La temporada transmitía un aire mortecino para Red Bull. Estaba congestionada la escudería de las bebidas energéticas sin su remedio mágico, los escapes soplados que Bernie Ecclestone suprimió en beneficio de todos. Ofrecían sus ejecutivos y sus estrellas del volante un aire compungido después de haberse acostumbrado al dulce elixir del éxito. Las cuentas no salían este año sin primeras líneas, sin victorias y casi sin podios. En Bahréin Vettel volvió en sí a Red Bull con su primera pole del año. Alonso no escala en este tramo. Sigue anclado los sábados a casillas retrasa- das. Saldrá noveno y sin opción esta vez de invocar a la lluvia. El agua en el desierto solo se ofrece embotellada. Los pilotos hablan de sentir el coche como si se tratase de un guante acoplado a la mano. Y en esa tesitura de adaptación se encontraba Sebastian Vettel. El mismo piloto que se paseó el año pasado con un éxito por avasallamiento en las clasificaciones, que arruinó el negocio de Ecclestone y confiscó la emoción de los aficionados, ese mismo Vettel ya había deslizado críticas a los gestores deportivos de Red Bull. No tenía material, decía. No sentía el coche, explicaba. Así no podemos seguir, venía a anticipar. Todos los pilotos de la F- 1 son iguales. Se quejan si no tienen un monoplaza a la medida de sus innegables capacidades. Y todos los equipos son exactamente iguales. Casi nunca admiten que sus bólidos son inferiores a la competencia y descargan la culpa en la falta de velocidad del piloto. La dife- rencia estriba en que unos pilotos caen mejor que otros. Y poco más. Todos en Red Bull le habían cogido el gusto al caviar. Y, sin triunfos, Vettel era una seta. Cariacontecido, circunspecto, irritable y en la frontera de la amargura. El alemán es joven y tiene mucho que aprender de algunos sabios expertos que ya han pasado por ahí, por el vaivén de los triunfos y los fracasos. Alonso, Button, Webber... Gente que cruzó la barrera de los treinta y acumula todo tipo de tragos en el equipaje. Vettel consiguió la pole y obsequió a la concurrencia con una ración de dedo índice, un carrusel de gritos desaforados y potentes alaridos y esa imagen de niño consentido que transmite cuando se sienta en la sala de prensa. Radiante si está en el centro como primer clasificado y taciturno si no es el protagonista principal. Lo hizo desde una postura secundaria, sin expresar dominio en cada una de las rondas eliminatorias. En la primera Q se impuso Sergio Pérez y en la segunda, Hamilton. Vettel se agenció una gran vuelta en la Q 3 y obtuvo la pole 31 de su carrera. Hace un año, Briatore aconsejó a Ferrari que olvidase la campaña en curso y se centrase en el coche de 2012. La distancia entre Red Bull y Ferrari era entonces sideral. Nadie se atreve a lanzar ahora una aseveración semejante, tal vez porque ningún equipo gobierna con las mismas credenciales. Un día es Mercedes, otro McLaren (el más pertinaz) y ayer, Red Bull. Gracias a eso y a que Alonso suele extraer el máximo rendimiento de cualquier situación, experiencia o coche, Ferrari mantiene un hilo de esperanza respecto a 2012. Alonso saldrá noveno y Massa, decimocuarto. Desde cualquier microscopio y sin pasiones patrióticas o económicas, esto es un desastre para Ferrari. Los sábados son una plataforma del desencanto para los seguidores de la F- 1 en España. La mejor noticia es que no se trata de nada definitivo y que a Alonso tanto le vale esa rampa de lanzamiento como cualquier otra para mostrar su solvencia al volante.