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ABC DOMINGO, 22 DE ABRIL DE 2012 abc. es deportes DEPORTES 103 Cristiano, dominador toda la noche, se impone en un salto a Thiago y Puyol AFP y mata la Liga tan cerca estaba. Torpeza inaudita en un veterano glorioso para poner más cerca la Liga al Madrid. Los blancos preparaban fiesta a lo grande con un empate, mucho más con un gol que le templó los ánimos, centró los objetivos y ayudó a crecer el físico lo suficiente para ayudar en la presión. El Barça fue todo un tropezón tras otro, encontró poco a Xavi, menos a Messi y nada a Tello, que era donde se veía que podía hacer daño con su velocidad. Estuvo bien Arbeloa en esa marca, tan denostado como ha estado estas últimas semanas. Impuso su veteranía, su buen hacer metiendo el cuerpo, dejando un metro a un velocista para tener ventaja en el recular. Un buen trabajo. El resto lo hizo el Barça, que se cegó sin encontrar caminos, bien cerrados por el Real, pero también tapados por la lentitud en la circulación de balón azulgrana. El final del primer periodo pareció el final de todo porque llevó a los jugadores con la lengua fuera al vestuario, tal había sido el ímpetu, concentración y viveza del juego. El Madrid parecía agotado por el esfuerzo físico; el Barcelona, por el mental, incapaz de encontrar salida al buen laberinto creado por Mou. El físico jugó por los dos en la segunda parte. Al Madrid se le iba el pulmón por la boca y todo tiraba de corazón, viendo tan cerca la meta. Pero el Barça no lo aprovechó porque también estaba tieso como la mojama, tocado por el partido de Londres. La circulación iba a cámara lenta y todos iban con la reserva, al límite de quedarse sin una gota de aire. Los de Mou, esta vez porque ya no podían, no por voluntad propia, se tiraron atrás, a guardar el partido, y dejó todo el espacio al Barça, pero con organización, orden y tapándose bien atrás, aunque con cero salida hacia Valdés, que lo vio todo en la lejanía. Pep metió a Alexis en el campo y eso complicó aún más al Madrid. De tanto empeño empató el Barça como estaba jugando, a trompicones, en una jugada tan tosca como el primer gol. Pero el Madrid le respondió con un derechazo a la mandíbula. Se fue CR como una moto en un gran pase de Ozil y este remató la faena y la Liga. LA BOTA DE PANENKA DAVID ÁLVAREZ Aparece CR T EL FIN DE UNA OFUSCACIÓN ambién las pendencias del fútbol sólo se desanudan del todo atacadas cara a cara, del mismo modo que el miedo a las palomas sólo desaparece en un banco del parque, con una bolsa de migas de pan. Citarse en la distancia, a través de intermediarios, generalmente a lo que empuja es a alimentar la melancolía, precisamente tan de eso, de la distancia. El Madrid de Mourinho ha vivido con el 5- 0 de su primera visita al Camp Nou murmurando siempre de fondo, que venía siendo para ellos como el zureo de las palomas para el tipo con ornitofobia. De ahí esa urgencia suya cuando coincidía sobre la hierba con el Barcelona, esos arrebatos de jugadores lanzados a carreras solitarias perdidos entre enemigos. De ahí, también, lo decisivo del reverso de esa urgencia, de Benzema dominando la pausa como durmiendo el vértigo. El Madrid se plantó en el campo dispuesto por fin a cerrar la herida que había venido conservando con sospechoso mimo. Como si tuviera algo que ganar, y no como esas últimas tres visitas al rival, tan recordadas estos días, en las que asustó al Barcelona arropado por el cálido nada que perder. Emitió anoche señales muy distintas, que cuajaron definitivamente cuando les llegó el susto del empate, que es cuando se prueba realmente la resistencia a los tembleques. En ese pararse de Di María en lugar de lanzarse adelante enloquecido, en ese pase de Ozil, en ese final de Cristiano que terminó de modo distinto una jugada ante Valdés que ya le había sucedido en la Copa con Pinto. Así que tal vez no sea acercarse a la Liga lo más importante que hizo ayer el Madrid en el Camp Nou.