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ABC DOMINGO, 22 DE ABRIL DE 2012 abc. es internacional INTERNACIONAL 83 ALEMANIA HORIZONTE Que paguen las clases ricas JEAN- LUC MÉLENCHON Líder del Frente de Izquierda Angela Merkel prefiere la victoria de Sarkozy JOSÉ PABLO JOFRÉ CORRESPONSAL EN BERLÍN RAMÓN PÉREZ- MAURA Propone la semana laboral de 35 horas, la jubilación a los 60 años, un salario mínimo de 1.700 euros mensuales netos, y aumentar los impuestos de modo masivo a los ricos para pagar la deuda nacional. paña, al que Le Point (tercer semanario nacional) ha consagrado su última portada, recordando las posiciones de toda la izquierda contra los ricos Hollande comenzó afirmando que su principal enemigo es la finanza internacional Tras esa brecha, Mélenchon y otros dos candidatos de extrema izquierda (Arthaud y Poutou) lanzaron un largo rosario de proclamas anti capitalistas, anti europeas, anti euro, anti liberales. La izquierda radical no tiene en Francia el monopolio del odio a todos los principios cardinales donde se funda la UE, la economía liberal y el sistema capitalista. Marine Le Pen, la candidata de la extrema derecha, ha hecho una campaña ultra radical pidiendo la salida de Francia de la zona euro, para restaurar la soberanía nacional contra el cosmopolitismo europeo y trasatlántico de las grandes empresas. Inversores internacionales y mercados han seguido la campaña con muchas reservas y preocupación. Los rumores de una posible degradación de la nota financiera internacional de Francia, antes o después de las próximas elecciones generales, ha dominado la recta final de la campaña. Hollande reaccionó afirmando: Yo no me plegaré a la tiranía de los mercados Nicolas Sarkozy ha pedido un voto masivo que permitan restaurar la confianza en una Francia fuerte Más información en Los Domingos de ABC Si gana Hollande, Merkel se enfrentaría sin embargo a su peor escenario. La polémica carta francoalemana a la EU sobre el Acuerdo de Schengen podría ser la última de las acciones del actual dúo. En el caso de que gane Sarkozy, las cosas no irían tan mal para Merkel, pero cambiarían: el presidente francés no solo ha prescindido de la canciller durante la campaña sino que se ha atrevido a invocar la reforma del Banco Central Europeo (BCE) el tabú más intocable de los muchos que venera Berlín. Todo parece ir sin embargo hacia una era Hollanderkel: Hollande ya ha dicho que será Alemania el primer país extranjero que visite y según ha comentado el parlamentario socialista francés Jean- Marc Ayrault al semanario alemán Der Spiegel, se ha producido un inter- cambio de mensajes entre asesores. Claramente es mejor prepararse para un cambio que desechar esa posibilidad En esta línea, el democristiano Elmar Brok cree que una asociación entre Merkel y Hollande es posible y para ello pone como ejemplo las buenas relaciones entre el Mandatario galo Valéry Giscard d Estaing (1974- 1981) y el canciller socialdemócrata Helmut (1974- 1982) o como el socialista François Mitterrand (1981- 1985) y el democristiano Helmut Kohl (1982- 1998) Otros comentarios vienen del socialdemócrata alemán Gabriel Sigmar: Merkel se tendrá que adaptar ha dicho al diario The Guardian; o del liberal Graf Lambsdorf: Si no gana Sarkozy, el Gobierno alemán tendrá un problema porque perderá a su socio más importante para la cultura de estabilidad del euro L LA DECADENCIA DE FRANCIA La extrema derecha MI BOUTIQUE NESPRESSO SIEMPRE VA CONMIGO. Nespresso App Videoblog de las elecciones francesas Existen muchas maneras de disfrutar la experiencia Nespresso: Boutiques en toda España Call Center 900 259 259 www. nespresso. com a campaña presidencial de Francia hace cinco años fue presentada por Sarkozy como una elección entre la modernindad- -que encarnaba él- -y la decadencia- -personificada en la socialista Royale. Los franceses votaron modernidad. Y obtuvieron decadencia. Sarkozy prometió reformas liberalizadoras que romperían con el tradicional estatismo francés. Un estatismo que acunaba a los trabajadores mientras espantaba a los empresarios e inversores. Un lustro después, el Sarkozy que hoy se cita con las urnas no sólo no ha cumplido con esa ruptura, sino que, además, si ganara en la segunda vuelta de las elecciones, el próximo 6 de mayo, con toda probabilidad reforzaría el papel del Estado. Cinco años después de la victoria de Sarkozy un balance somero y objetivo nos presenta una deuda pública del 90 por ciento del PIB, superior a la española y cercana a la irlandesa, el crecimiento estancado desde hace un lustro y un elevado desempleo que se ha vuelto crónico, con un 25 por ciento de los jóvenes en paro. La fórmula que ofrece el candidato Hollande para superar esas dificultades parece propia de otro planeta: critica la deuda que deja Sarkozy, pero piensa fomentar el crecimiento con mayor endeudamiento: 60.000 nuevos empleos en la enseñanza, subsidios para la primera vivienda, control del precio de los alquileres y un salario mínimo interprofesional fijado en 1.700 euros- -en España es 641,40. Comparado con todo lo anterior casi resulta risible oir a Hollande decir que él no es un peligro para los ricos. Considerando que quiere una tasa impositiva del 45 por ciento para rentas superiores a los 150.000 euros y del cien por cien- -sí, el cien por cien- -para las superiores a un millón, quién puede dudar de su voluntad de fomentar la creación de riqueza por parte de los más ricos... Y a candidatos como Melenchon o Le Pen, que el elector los confunda.