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74 LOS DOMINGOS DE ABC DOMINGO, 22 DE ABRIL DE 2012 abc. es ABC Por M. J. ÁLVAREZ C. HIDALGO l próximo marzo, en menos de un año, Francisco Javier García Marín, el delincuente conocido como El Cuco saldrá del centro de menores en el que está privado de libertad. Este 9 de mayo, en apenas dos semanas, Ramón Manzano, alias Ramón acudirá a la vista que, previsiblemente, sirva para notificar su salida de la cárcel. Es el último de los tres asesinos de Sandra Palo condenado por la Ley del Menor que sigue entre rejas. Estos dos casos, el de la menor sevillana Marta del Castillo y el de la joven getafense, son los más claros exponentes de las disfunciones de esta normativa. Pero, sobre todo, resultan un argumento más que sólido de que la legislación actual para este tipo de criminales, los más voraces e irrecuperables (dicen las familias de sus víctimas y buena parte de la sociedad) no sirve para nada. Una ley cuya terminología, en ocasiones repleta de eufemismos (son infractores, no delincuentes; se les aplican medidas, no penas) no hacen más que evidenciar, para sus críticos, un excesivo complejo para reforzar su carácter punitivo- -la norma no es represiva- -en detrimento de su finalidad reeducadora. Es decir, un texto que, piensan, no repara el daño que, como si fuesen adultos, han cometido siendo menores. En definitiva, trata, dicen sus detractores, a los verdugos como víctimas. Una muestra de la desproporción: entre la medida de internamiento cerrado impuesta a El Rafita el más conocido de los asesinos de Sandra Palo, y la pena de cárcel para el único mayor de edad, su primo El Malaguita Francisco Javier Astorga Luque, existen 60 años de diferencia. Ambos secuestraron, violaron, atropellaron y quemaron viva a la chica. Ambos han hecho gala de su sangre fría durante estos nueve años que han pasado. Pero sólo el segundo sigue encerrado, y lo hará por mucho tiempo más. El Rafita en apenas dos años que lleva en la calle, ya ha sido arrestado en diez ocasiones y suma una quincena de antecedentes. Pero aquel 17 de mayo de 2003, Rafael Fernández García tenía 14 años; su pariente, 20. Dos leyes desiguales para el calificado por la Fiscalía el crimen más vil de la historia española E Menores en edad de matar Tenía 14 años cuando violó, atropelló y quemó a Sandra Palo. Solo estuvo 4 años encerrado. Suma ya 15 antecedentes Rafita La polémica persigue a la ley En el caso de El Cuco más allá del castigo (dos años y once meses en régimen cerrado en un centro y otro en libertad vigilada) la Ley del Menor ha quedado en evidencia. Al no poder juzgar a menores y mayores en una misma vista oral, las consecuencias para los implicados han sido dispares: El Cuco que tenía 15 años cuando mataron a Marta el 24 de enero de 2009, sólo es culpable de encubrir el crimen; ha quedado absuelto de violación y asesinato. Al autor material confeso, su amigo Miguel Carcaño, de 22, le han caído 20 años de cárcel. A diferencia del caso Sandra Palo aquí son culpables de distintos delitos, lo que ha beneficiado al entonces menor. La polémica que persigue a la ley, cuyo primer texto data de enero de 2000 (fue modificado en 2006) ha desembocado en que el actual Gobierno del PP anuncie una nueva reforma, de la que el ministro de Jus- JOSÉ ALFONSO ticia, Alberto Ruiz- Gallardón, sólo ha adelantado un aspecto. Y busca evitar lo ocurrido con El Cuco pues ahora lo que se pretende es que todos los acusados de un delito sean juzgados en el mismo proceso, independientemente de la responsabilidad penal derivada de su edad. Pero poco o nada se ha dicho aún sobre lo que realmente piden las víctimas y una corriente de opinión cada vez menos indulgente. Que las penas se endurezcan en casos realmente graves como estos; que se elimine la sensación de impunidad de los menores que se atreven a quitarle la vida a otra persona; que aquellos que acaben en un centro cerrado por un delito de sangre o contra la libertad sexual o terrorismo pasen automáticamente a la cárcel al cumplir los 18 años, y no a los 21. Porque dentro de dos semanas, cuando Ramón ponga el pie fuera de la cárcel, en ningún papel oficial dirá que asesinó a Sandra Palo. Como ya ocurre con El Rafita y el tercero en discordia, Ramón Santiago Jiménez, Ramoncín que salió a la calle en junio pasado. Tal y como está la ley a fecha de hoy,