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20 PRIMER PLANO DOMINGO, 22 DE ABRIL DE 2012 abc. es economia ABC EL DÍA QUE KIRCHNER La carta que no contestó Cristina BRajoy envió este mes una misiva a Cristina Kirchner para frenar la expropiación de YPF, aunque veía fuera de toda lógica que la nacionalización llegara a producirse C ANA I. SÁNCHEZ MADRID uando empezó a cobrar más fuerza la tesis de que Cristina Fernandez de Kirchner iba a nacionalizar YPF, Mariano Rajoy decidió enviarle una carta a primeros de este mes. Nada de teléfonos. Quería iniciar un diálogo al más alto nivel diplomático y formal. Manifestaba su preocupación por una posible hostilidad hacia Repsol, haciendo una llamada a la sensatez. Y esperaba respuesta. Kirchner tenía muy bien aprendidos los pasos a seguir. Pero pidió consulta. Axel Kicillof, el viceministro argentino de Economía, poderoso no por su cargo sino por su fuerte ascendente sobre la presidenta, le marcó, como en todo, la pauta a seguir. Rajoy no recibió respuesta. Y aunque esta salida auguraba la peor de las resoluciones para esta crisis, el jefe del Ejecutivo prefirió creer que el final sería otro. Con la crisis de deuda explotada, el fiasco de las elecciones andaluzas en deglución, una huelga recién celebrada y una opinión pública soliviantada por los recortes y reformas, lo último que deseaba Mariano Rajoy era echarse a la espalda un conflicto de este calibre. Una crisis con todas las aristas: económicas, empresariales, diplomáticas, de imagen y con repercusión en los mercados. El presidente sabía que la expropiación era una hipótesis que no podía descartarse, pero le parecía fuera de toda lógica que llegara a producirse explica un colaborador cercano. Recibió la noticia por una llamada de teléfono. Del ministro de Industria, José Manuel Soria, nada más anunciarlo Kirchner vía televisión. Acababa de despachar- -y almorzar- -con la número 2 del Partido Popular, María Dolores de Cospedal, en La Moncloa y, pese a su temple, la expropiación de YPF logró lo que no consiguió la huel- Cristina Fernández de Kirchner y Mariano Rajoy, en una imagen de 2007 duró horas y en la que el jefe del Ejecutivo evidenció su elevada irritación, decidió que esta crisis no es de resolución rápida y que la forma más sensata de responder es concentrándose en buscar alianzas en el exterior y dando a conocer el clima de inseguridad instaurado en Argentina. Es decir, asestar un golpe incontestable donde más duele. No durante un día, sino de forma sostenida en el tiempo. Y, sobre todo, huir del show Rajoy está decidido a buscar el aislamiento del Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner en los foros internacionales y este objetivo va a ser un punto fundamental en la agenda diplomática española durante los próximos meses. Se va a iniciar lo que en Exteriores llaman una campaña diplomática de concienciación sobre los peligros de Argentina. No solo con los socios más cercanos, sino con todos los posibles, incluyendo naciones de Asia y Australia. Las represalias concretas irán llegando, sin anuncios. Cuando surja la oportu- FRANCISCO SECO No decidir en caliente Irritación del presidente Rajoy quiere aislar al Gobierno argentino y éste será un punto fundamental de su agenda diplomática en los próximos meses ga general, sacarle de sus casillas. Si algo dice Rajoy de sí mismo con orgullo es su previsibilidad. Le gustan las normas, los procedimientos y los calendarios. Y si algo ha caracterizado la pauta de Kirchner en esta crisis es, precisamente, la ausencia de pauta. Por eso, Rajoy decidió no adoptar medidas ese mismo lunes, en caliente, pese a que el cuerpo le pedía lo contrario. Citó de urgencia a todos los miembros de su equipo que tenían algo que decir sobre las represalias a adoptar: Soria; el ministro de Exteriores, José Manuel García- Margallo, y el secretario de Estado de Comercio, Jaime García Legaz. Y durante una reunión que Perdiendo las formas Huir del show nidad dentro y fuera de las fronteras. La carta que no contestó Kirchner fue la razón por la que el presidente del Gobierno decidió no llamarla por teléfono. ¿Para qué, para que no conteste? espetó a su equipo. En diplomacia, las formas son lo último que se pierden pero en el caso de la actual inquilina de la Casa Rosada estaban fuera del tablero de juego desde mucho antes. Kirchner había frenado la llegada de García- Margallo cuando éste tuvo conocimiento de la situación, alegando que no se trataba de un conflicto diplomático. Soria fue el encargado de viajar a Argentina y mantener una reunión con los ministros de Economía y Planificación. El 28 de febrero. La cita, sin embargo, la dirigió el joven Kicillof. No quería llegar a acuerdo alguno. El principal consejero de Kirchner tenía muy claro que el objetivo era expropiar YPF. Los ministros argentinos callaban. Aún así, Soria logró arrancar la promesa de que se establecerían dos grupos de trabajo, uno por cada país, para estudiar las diferencias. A su