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16 OPINIÓN DOMINGO, 22 DE ABRIL DE 2012 abc. es opinion ABC AD LIBITUM PUEBLA MANUEL MARTÍN FERRAND TAL PARA CUAL Una televisión pública es algo indeseable que solo existe en el mundo como herencia de los totalitarismos S I hay algo que iguale el desahogo funcional y el desprecio democrático del PSOE y del PP, ese algo es TVE. Desde que, de pícaro a pícaro, Fernando Abril Martorell y Alfonso Guerra pactaron la desafortunada Ley 4 80, el primer Estatuto de la Radio y la TV, la tele del Estado, concordante con la realidad social y política de la Dictadura, pasó a ser la tele del partido instalado en el poder. Es decir, parceló sus dependencias según el color de la legislatura y, sin alcanzar la dignidad democrática, dejó de estar al servicio del Estado para ponerse a la disposición del bipartidismo. Puestos a buscar alguna diferencia de conducta entre las dos grandes formaciones, estaría en la personalidad y el rango profesional de sus directivos y, en eso, los socialistas aventajan a los populares porque, aunque ninguno de los dos valora, como debieran, la independencia de los medios informativos, el PSOE tiene acreditado en su historia un menor compromiso con la verdad, la otra pata en que se sustenta el cuerpo de la comunicación. Ahora, el Gobierno de Mariano Rajoy, con el fin último de hacerse con el control de TVE, algo que había blindado para los socialistas el volatilizado Rodríguez Zapatero, ha metido en un mismo saco a la gran televisión del Estado y a las que, siéndolo también, funcionan en las administraciones autonómicas. Es una decisión políticamente torpe, profesionalmente rechazable y económicamente disparatada; pero tampoco estamos aquí, y menos en cuestión de libertades, para juegos finos y sutiles. En puridad, una televisión pública es algo indeseable que solo existe en el mundo como herencia de los totalitarismos y, en Europa, como consecuencia de los usos bélicos audiovisuales de Adolf Hitler. Cierto es que se había alcanzado el desvarío de que un cambio en la presidencia del Consejo de RTVE resultaba más difícil y comprometido que en la presidencia del Tribunal Constitucional; pero la solución buscada, demasiado burda, niega la finura jurídica propia de los muchos abogados del Estado que acompañan a Rajoy. Vaya por delante una cuestión cuasi metafísica. Las televisiones autonómicas no podrán tener déficit, pero podrán ser privatizadas, algo que hasta ahora no permitía la llamada ley de los terceros canales. ¿Cómo se privatiza una sociedad altamente deficitaria, sobrecargada de personal uniformadamente partidista y con un déficit gigantesco? El conjunto de las televisiones públicas españolas- -municipales aparte- -nos costará este año algo más de 3.000 millones y arrastra una deuda próxima a los 10.000. El privatizador que lo privatice, buen privatizador será. EL ESTILITA te, por cuanto el que lo fuera presupone una acti- JAVIER TAFUR ASENSIO POLTRONAS PROGRAMADAS Ni el alcalde de Marinaleda ha hecho ostentación de su sarampión de circunstancias más tiempo del debido E L exconsejero de Empleo de la Junta, Antonio Fernández, ya le ha puesto nombre a la X de los ERE. Chaves y Griñán, sucesivamente. No podía ser de otro modo. La última incógnita de la corrupción se desvela siempre por una regla de tres directamente proporcional al grado de poder de los interesados. Pensar que un jefe no sabe lo que hace su inmediato subordinado sólo es atribuible a un exceso de candidez o de cinismo. Quizá con este dato de ayer, el resultado de las recientes elecciones andaluzas hubiera sido otro y ahora no nos encontraríamos en el Hospital de las Cinco Llagas con el peor de los escenarios posibles, el que va a permitir un nuevo gobierno de Griñán en precario y en coalición con los comunistas. Hasta Bono ha sido capaz de avisar a su partido sobre lo inadecuado del mismo, tal vez porque ya no tiene nada que ganar ni que perder y puede decir la verdad, extraordinario lujo de jubilado en un político. Pero yo sospecho que ese resultado no hubiese sido sustancialmente diferen- tud moral en la izquierda de la que hoy, al menos en Andalucía, carece. De otra manera, un caso como el de los ERE, ya en el periodo indiciario, hubiera hecho saltar las alarmas de la sensibilidad de clase que supuestamente deben poseer sus tradicionales votantes, o siquiera hubiese obligado a recapacitar, sobre la idoneidad de su apoyo presente, a una Izquierda Unida que dice anteponer esa sensibilidad a cualquier otra consideración. Porque no cabe mayor agravio, mayor insolidaridad, mayor traición al espíritu de clase que malversar los fondos destinados al retiro de los trabajadores. Esa sensibilidad estará hoy, pues, muy amortiguada por la necesidad. Cuando uno piensa que ha estado a punto de que le cierren las sedes por falta de pago y de que le apliquen un ERE en salva sea la parte de la estructura partidaria, la piel se pone como la de un lagarto, la sangre se enfría y el cuello se acorta. Así que se mira a otro lado y se silba... Incluso se utiliza a Sánchez Gordillo, que creyó salvar simbólicamente los viejos muebles de la ideología al prometer el nuevo sillón parlamentario con su indumentaria casualpalestina y su jerga memorizada de insumiso subvencionado. Porque lo cierto es que aceptó el puesto y que ya forma parte de ese parlamento mayoritariamente reaccionario y de ese grupo que en breve dará su apoyo a la coalición de gobierno social comunista. El izquierdismo es la enfermedad infantil del comunismo. Todo el mundo lo sabe. Y ni el alcalde de Marinaleda ha querido hacer ostentación de su sarampión de circunstancias más tiempo del debido. Mucho menos lo hará el resto del partido. Valderas consultará a las bases con paternalismo leninista sobre la oportunidad de un acuerdo ya adoptado en todos sus pormenores. Y les hará tragarse en PDF la actualización ad hoc de los polvorientos programas de Anguita, perfectamente adaptados hogaño para convertirse en flamantes poltronas gubernamentales...