Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC LUNES, 9 DE ABRIL DE 2012 abc. es toros TOROS 85 Orejeo sin emoción BFerrera corta cuatro apéndices en Lucena; El Cordobés y Abad salen a una por coleta VÍCTOR MOLINO LUCENA LUCENA COSO DE LOS DONCELES. Domingo, 8 de abril de 2012. Se lidiaron reses de José Luis Pereda (1 y 5 y de La Dehesilla (2 bis, 3 y 6 Justos de presentación. En general, nobles, faltos de fuerza y de juego dispar. Los mejores, tercero y quinto, este último aplaudido en el arrastre. MANUEL DÍAZ EL CORDOBÉS Estocada que hace guardia y cuatro descabellos (ovación) y estocada ligeramente desprendida y trasera (oreja) ANTONIO FERRERA, estocada caída (dos orejas) y estocada trasera y caída (dos orejas) VÍCTOR ABAD, pinchazo, media estocada caída y desprendida y un descabello (oreja) y dos pinchazos, estocada trasera y perpendicular y siete descabellos (silencio) Orejeo musical sin emoción. Los Donceles celebró ayer su primera corrida de la temporada en una tarde donde el público se entretuvo. Y qué pena. Porque el toreo es emoción. La jornada vespertina, muy agradable en lo climatológico a diferencia de otros años, resucitó el afán instrumental de una banda y la generosidad de una autoridad. Ambos sonaron a un ritmo desacompasado en lo que a criterio taurino se refiere. La primera, por activarse insistentemente y la segunda, por su exceso de concesión. Lo peor de todo, la reincidencia. Ferrera se erigió como máximo triunfador en la proporción sumatoria de apéndices. El extremeño propinó un trato artístico menor del exigible frente a su lote. La gran voluntariedad del espada y su disposición debieron ajustarse a la condición de las reses. El extremeño lució más en el quinto, al que dejó un potable saludo Antonio Ferrera, que salió a hombros, en un lance de ayer Abad, que debutó en tierras cordobesas tras tomar a finales del año pasado la alternativa en el exilio, mostró dos versiones. Una, en su primero, más resolutoria aunque sin rematar. Muy activo y dispuesto, estuvo firme en la verónica y detalloso en el remate, sacando al animal desde las tablas hasta los medios. Otra, ya en el último, donde anduvo inmaduro ante un animal incómodo que le exigió por encima de su nivel. El cordobés, cuya actuación resultó digna en conjunto, anduvo mejor con la capa en su primero, con el que estuvo firme en la verónica y detalloso en el remate. J. M. G. capotero a modo de verónicas condicionadas por la expresividad del espada, lanceando siempre en picado. Realizó una faena pasada y falta de pureza. En su primero, al que también recibió de buenas maneras, el torero, muy batallador, se echó encima de la res noqueando la condición del animal. Manuel Díaz cosechó una discreta actuación que no se salvó ni con su perenne sonrisa. Frente a un lote muy mermado de energías, el simpático estoqueador obtuvo trofeo en su segundo después de realizar una faena insulsa. En el que abrió plaza, optó por un arrimón sin emoción en una faena donde únicamente destacaron los desplantes. La tarde, entretenida, sí, pero insignificante a pesar de que el público no se aburrió. La falta de emoción y la manga ancha del palco sonaron demasiado alto. Y por favor, que pare esa música.