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ABC LUNES, 9 DE ABRIL DE 2012 cordoba. abc. es CÓRDOBA 23 Córdoba Domingo de Resurrección La Virgen de los Dolores, ayer, al pasar por una abarrotada calle Deanes de vuelta a su casa ROLDÁN SERRANO La Virgen de los Dolores vuelve a San Jacinto en un camino arropado por una multitud en todo el recorrido Señora de las calles repletas POR L. M. CÓRDOBA No se sabía si se vistió de Viernes Santo el Domingo de Resurrección o se hizo Domingo de Ramos una tarde que ya se tenía que haber secado de cera y de incienso. No se sabía si era un epílogo de la Semana Santa, accidental por el chaparrón del Viernes Santo, o una extraordinaria con el pueblo arropando en las calles sabiendo que la Señora sólo se da al aire de la ciudad que es suya en ocasiones contadas y bien fundadas. Sí se sabía que la primavera recién llegada, a salvo ya, por lo que parece, de predicciones, de nubes amenazantes y de bajas temperaturas, tenía quién reinase sobre Ella y que si la Catedral de Córdoba es el alma estética y religiosa de la ciudad y la Judería su esencia urbana y laberíntica, no habría mejor conjunción posible que ver pasar por allí a la Virgen de los Dolores. Faltaba mucho para las seis de la tarde y ya estaban todas las calles hasta arriba: la estrecha Conde y Luque, la ya mítica Deanes para las cofradías y Judería. Cardenal Herrero hasta arriba y en el Patio de los Naranjos no cabía nadie más. No era cualquier cofradía la que se iba a poner en las calles, camino de su templo desde la Catedral. Ayer no había rastro de las nubes, ni del plástico ni de cualquier otra estampa que no fuese su presencia inmutable como Señora de Córdoba. A las seis de la tarde se abría paso la cruz de guía por el Patio de los Naranjos y al poco buscaba ya la estrechez de la Judería, donde una multitud silenciosa y ensimismada esperaba. El Cristo de la Clemencia conservaba las rosas rojas, tan abiertas, que lucía el Viernes Santo y que ha llevado los últimos años. Una nutrida presencia de hermanos con cirio conformaba el cortejo. Por la calle Judería, con el contrapunto estilizado de la torre, llegaba la Virgen de los Dolores y las calles estreches, la cal de las paredes y la intimidad que siempre asalta cuando uno pasa por la Judería no podían componer una estampa mejor para la Señora de Córdoba. Se hacía el silencio contemplativo que la esperaba en su casa cuando hacía acto de presencia entroni- Hermanos con cirio zada, pecho traspasado y enjoyado y saya roja, por un camino en el que el puebl o de Córdoba tuvo a bien no dejar que hubiera un metro cuadrado sin una cabeza que la mirara. Por Blanco Belmonte, Las Tendillas y San Zoilo volvió a casa después de las nueve de la noche Al poco de salir de la Catedral, la hermandad del Buen Suceso haría lo mismo, esta vez por Cardenal González y la calle de la Feria, hacia San Andrés con su paso de misterio y con María Santísima de la Caridad. Regreso La cofradía del Buen Suceso también llevó a cabo la vuelta a San Andrés desde la Catedral