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ABC SÁBADO, 7 DE ABRIL DE 2012 abc. es cultura Catalina las llamaba sus niñas Comíamos, cenábamos, nos veíamos mucho, para Antonio era como parte de su familia. Cuando yo conocí a Antonio, él ya estaba en ABC. Cuando Juan Ignacio Luca de Tena decidió crear el premio Mingote, fue una de las cosas que más le conmovieron a Antonio. Eso lo encontró, como todos los premios que le dieron, algo desorbitado como todos los homenajes que le brindaban. Y le dieron el primer premio. En aquel discurso de agradecimiento, Antonio se sentía honrado, llegó, creo, incluso a calificar su estado como un muerto en vida. Lo que hizo Juan Ignacio Luca de Tena de unir los Cavia fue muy importante; ahora hay muchos premios. Pero en aquella época ABC era el periódico, el único, el importante. Todo el mundo quería escribir en ABC: Edgard Neville, etcétera... Y que de repente Juan Ignacio le diera el nombre de Mingote a uno de los premios, con esos halagos, fue una de las cosas que a Antonio, que no era vanidoso, más le llenaron. Y ello unido al cariño de los Luca de Tena, de Guillermo- -el día antes de morir, justo hoy hace dos años, cenamos juntos- -y de los maravillosos lectores de ABC, que cada día buscan el chiste de Antonio Mingote en el periódico. -Recordemos su historia de amor con Antonio. ¿Fue un flechazo? -Nos atraíamos, nos gustábamos. Éramos muy buenos amigos. Por las tardes iba a ayudarle, a ordenar su despacho un poco, y a Edgard Neville, de la que yo era secretaria, le encantó. Empezamos y de secretaria creo que con Antonio duré cuatro meses, porque a los cuatro meses descubrimos que estábamos enamorados. Su amor a ABC Antonio consideraba a la familia Luca de Tena como parte de su familia; con todos, ahora con Vocento, ha tenido siempre una excelente relación El dinero no le importaba. No sabía ni cuánto ganaba ni cuánto valía nada. No sabía lo que era un euro Un hombre ejemplar Generoso Todo sobre Mingote en el especial de nuestra web abc. es cultura CULTURA 69 Nadie puede vivir sin él, no lo concibo, pero viviremos. Siempre quería la paz y no conocía el odio -Y le empezó a abrir cartas que tenía atrasadas desde hacía la friolera de ¡once años! -A Antonio le empecé a abrir cartas que él tenía sin abrir desde el año 1955. Comencé a ordenárselo todo; él se quejaba de mi orden, pero para Antonio era muy cómodo. Si no me hubiera enamorado de Antonio, jamás habría sido su secretaria mucho tiempo. Él era ya muy popular, había publicado libros, y trabajaba en ABC y ga- naba dinero. Entonces, yo me hice cargo de todo. Fui al banco y le dije a Antonio: ¡Tienes números rojos! No tienes dinero. Pero si tú ganas mucho Entonces, ordenándole el despacho un día, abro un cajón y veo que tiene 50.000 pesetas, que en aquella época, año 1966, era muchísimo dinero. Las cogí y le pregunté si tenía dinero en casa. Me dijo que no, y yo le respondí: ¡Pues te acabo de coger 50.000 pesetas! ¿Cómo puedes vivir así? Y así vivía. Fíjese qué maravilloso, qué despreocupadamente vivía. Y así siguió toda su vida, sin saber lo que valía el dinero. ¿Llevaba dinero en el bolsillo? -Casi nunca. Muchas veces, antes de salir a pasear, pedía dinero para un café. Yo le daba cincuenta euros. Y él me decía que no necesitaba tanto, que le diera algo más pequeño. Antonio no sabía lo que valía nada. Recuerdo que un día Joaquín Calvo Sotelo, que era tan amigo y tan encantador, vino a casa y le preguntó a Antonio cuánto le había costado el piso. Y él le dijo: No sé, pregúntaselo a Isabel Pero ¿tú ganas bastante, te pagan bien los dibujos y las publicaciones? Y respondió Antonio: No sé, pregúntaselo a Isabel No lo sabía. -Era una persona desprendida y maravillosamente generosa. -El dinero no le importaba. Cuando era militar tenía un sueldo de 333,33 pesetas, y se lo daba al asistente para pagar los cafés. Los amigos le gorroneaban. Cuando llegaba el día 25 y no había dinero, él decía: Pues hasta el día 1 ya no tomo cafés Con esa actitud de Antonio, ¡menuda lección para la Economía mundial! Si no tenía para comer durante ocho días, pues no comía en ocho días. No sabía lo que era un euro, ni le importaba. SOBRE LA CARTA DE USSÍA Mi estado de ánimo, con lo que quiero a Alfonso, es de absoluta perplejidad Tras la publicación en un periódico donde escribe Alfonso Ussía de una carta de Antonio Mingote sin haber consultado a Isabel, le preguntamos a su viuda: ¿cómo se siente? -Estoy destrozada. No he hablado aún con Alfonso. No lo entiendo. Siempre que escribe algo sobre Antonio me lo lee antes y me lo consulta. No entiendo qué le ha pasado. Estoy segura de que ya está arrepentido de ese pronto. Alfonso conocía muy bien a Antonio y ya se estará dando cuenta de que Antonio- -que se divertía tanto con todo lo que escribía sobre él y siempre nos consultaba antes si nos parecía bien- se hubiera llevado hoy un enorme disgusto al ver publicada esa carta. Cuando hable con él le preguntaré: Alfonso, con lo que quieres a Antonio, ¿crees que le hubiera gustado ver publicada la carta? ¿Y por qué tenía esa carta Ussía? -No lo sé. Supongo que en sus almuerzos de los lunes el día que la escribió enfadado se la llevaría, y se la enseñaría; siempre le consultaba todo. No sé por qué la ha conservado. ¿Cómo le habría sentado a Antonio Mingote la publicación de la carta? -Fatal. Se habría llevado un disgusto horroroso. Cuando esta mañana me ha llamado mi hermano para que la leyera, no me lo podía creer. A Antonio jamás se le había pasado por la cabeza abandonar ABC. En esa carta él dice que no se marcha de ABC. ¿Se siente traicionada? -Asombrada. Nunca he tenido un roce con Alfonso. Hablamos todos los días. ¿Por qué no me ha dicho que iba a publicarla? Y que involucre a Antonio en esta rencilla... Con lo que quiero a Alfonso, con lo que Antonio quería a Alfonso, con lo que me consta que Alfonso nos quiere a Antonio y a mí, mi estado de ánimo por esa carta es de absoluta perplejidad. Antonio escribió esa carta al anterior consejero delegado de Vocento, José Manuel Vargas. Vargas llamó diciendo que todo se había desbordado. Cenamos juntos. Le pidió perdón. Charlamos. Quedamos muy amigos y dijo que todo seguiría igual, y que con Antonio no había que firmar nada. -En esa carta, Antonio confirma de forma clara que él quiere seguir en ABC. -Está claro. Su relación con ABC era el amor de siempre. Y Antonio se quedó feliz. Antonio nunca jamás ha tenido intención de abandonar ABC. En ningún momento habló de irse de ABC. Antonio era un artista, el único ser humano que he conocido al que no le importaba el dinero. ¿Cómo iba a pensar él dejar su adorado ABC por dinero? Nunca. Jamás. JAIME GARCÍA