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68 CULTURA SÁBADO, 7 DE ABRIL DE 2012 abc. es cultura ABC Isabel Mingote Antonio amaba a ABC como a su madre; nunca se iba a ir de ABC VIUDA DEL MAESTRO B Isabel era el faro de Antonio Mingote; con él compartió medio siglo de vida y a él se entregó durante ese tiempo. Todavía empapada de dolor, recuerda al maestro con amor y añoranza ANTONIO ASTORGA MADRID Antonio Mingote era un señor. Un maestro en la vida y en la familia, en la amistad y en el compromiso. El miércoles, a las ocho de la noche, fue incinerado en el crematorio de la Almudena, después de una multitudinaria y emotiva despedida en los Jardines de Cecilio Rodríguez. Como en el verso quevediano, será ceniza, mas tendrá sentido... El fallecimiento de Antonio Mingote nos ha conmocionado a todos los que queríamos, y queremos, a una persona maravillosa, a un hombre bueno en el sentido machadiano del término. Isabel Vigiola ha convivido durante 46 años con Antonio Mingote. Se conocieron cuando ella era secretaria de Edgard Neville. Isabel leía La Codorniz y le divertían los personajes de Mingote. Un día me entusiasmó uno de los chistes muy divertidos de Antonio en ABC. Le llamé, le felicité, le di la enhorabuena: ¡cómo me ha gustado tu dibujo! A pesar del Jueves Santo tan triste- -lluvioso y gris- primero sin Antonio a su lado, Isabel accede a que la visitemos, y se lo agradecemos, en su casa. El estudio de trabajo de don Antonio está tal como lo dejó el maestro. Sus lápices y pinceles, sus cartulinas- -con el último esbozo a medio terminar que estaba preparando para la sección de Radioterapia del hospital- su recado de escribir, donde escribió su novela inédita y póstuma Diario de Hamlet sus libros, los colores de su vida, e Isabel, su alma y su orden. Es la primera noche que Isabel pasa en casa sin Antonio. Le acompañan su hijo Carlos, sus nietos Pablo y Héctor, su sobrino Óscar Vigiola y su ahijadito José Antonio, que tiene grabado en su iPad- -don Antonio Mingote era un apasionado de las tecnologías; de hecho, el jueves pasado pidió un ordenador en la cama del hospital para saber lo que pasaba extramuros- -la fotografía del último dibujo que Antonio Mingote realizó para ABC, y que Isabel sostiene. El vacío sin Antonio es enorme, tremendo: ¿Cómo será la vida sin Antonio, Isabel? -Hoy todavía no lo sé, porque convivir con Antonio, que era una persona que siempre quería la paz y que no conocía el odio, era maravilloso. Antonio no era fanático, y sí fácil de convencer a través de las ideas. Si hubiera mucha gente como él, la vida sería felicísima. Era curioso, modesto, muy generoso, desinteresado, no tenía enemigos. Y estaba muy vinculado a su adorado ABC. ¿Dónde reposarán las cenizas del maestro? -En el cementerio de la Almudena, en la tumba de mis padres. ¿Cómo definiría el amor de Antonio? -Total. No solo hacia mí, sino hacia sus hijos, nietos, sobrinos, ahijadito y familia, y hacia el género humano en general. No quiero exagerar ni que parezca que era un tonto, pero Antonio era crítico. Su generosidad era tal que, cuando alguien le preguntaba si tenía enemigos, él decía: No lo sé, pero si los tengo están abusando de mí -Querida Isabel, ¿qué echará más de menos a partir de esta vida sin la presencia física de Antonio? -Todo. Nadie puede vivir sin Antonio, no lo concibo, pero viviremos. -Hábleme de la relación entre Antonio Mingote y su ABC. -Antonio Mingote siempre decía que quería a ABC como a su madre; ABC era una madre para él. Y no digamos ya la familia Luca de Tena, a quienes consideraba como parte de su familia, y actualmente con el grupo Vocento; con todos ellos siempre ha tenido una excelente relación. A Petisa y Isabel sostiene en un iPad la última imagen del maestro dibujando para ABC