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44 SEMANA SANTA SÁBADO, 7 DE ABRIL DE 2012 cordoba. abc. es ABC CANDELABROS DE COLA La fuerza de la sangre Por ACISCLO DE COMPAÑÍA Que la lluvia o su amenaza recortaran a su mitad el Jueves Santo no modificaron su decisión. Se quedaría en Córdoba esde niño, todo lo que aconteciera desde el mediodía del Jueves Santo lo tenía como propina, como añadido, como postre después del plato principal. De mayor se dio cuenta de que eso era una barbaridad, empezando por la liturgia y acabando por lo que, en términos muy generales, podría llamarse justicia cofrade Pero, también de mayor, no podía evitar que todo lo que tenía por delante desde el mediodía del Jueves Santo le pareciera un campo de batalla... después de la batalla. Así que decidió de pronto salir de Córdoba, ir a otros sitios a conocer la Semana Santa. La cabeza se le llenó de nombres y posibilidades: la primera de ellas fue San Fernando (Cádiz) donde quería conocer sobre el terreno a una cofradía con cuyos hermanos tenía amistad desde hacía décadas. Luego sobrevoló sus neuronas el Nombre sobre todo Nombre, que para los doctos y los kofrades sería sacrílego mencionarlo puesto en retahíla y comparación, y más tarde se le dibujó la silueta del Cenachero con un trono de grandes dimensiones a su espalda. ¿La provincia? Quería conocer el Nazareno de Montoro, o saltar la linde provincial y llegar hasta el Abuelo, o quizá hasta Úbeda... El caso es que se hizo el propósito, para el año venidero, de preparar con tiempo un viaje largo y, ahora que hay D Hermandad de la Sagrada Cena a su salida en el barrio de Poniente AVE por casi todas partes, plantarse el Jueves Santo a mediodía y conocer la Semana Santa de Valladolid, Medina de Rioseco o vaya usted a saber dónde. Pero llegó el mediodía del Jueves Santo, y los remordimientos- -por un pecado que todavía no había llegado a cometer- -asaltaron su conciencia de cofrade. Y pensó en la Cena. ¿Y no voy a ver- -pensó- -al Señor de la Fe por la Victoria, donde los ciriales compiten en esbeltez con las palmeras? Después, recordó las veces que había visto a Jesús Caído por Santa Marina y el Palacio de Viana. ¿Y me lo voy a perder? volvió a preguntarse su fondo telúrico. Más tarde vio con su recuerdo el rostro incomparable y pálido de la bellísima Nazarena sobre el fondo oscuro de su palio, y la silueta hercúlea del Señor de la Caridad, y la presencia no ya hercúlea, sino ciclópea, del Esparraguero, y el decuelgue crucificado de la Buena Muerte... Y la Virgen de las Angustias. LLEGÓ EL MEDIODÍA DEL JUEVES SANTO, Y LOS REMORDIMIENTOS ASALTARON DE PRONTO SU CONCIENCIA COFRADE AARÓN Fueron este nombre y esta foto mental los que le hicieron sentir un raro terremoto bajo sus pies. Pero no un terremoto de los que hacen caer los edificios y desplomarse las altas cúpulas, sino una suerte de contraterremoto que los afirmara inamoviblemente sobre sus cimientos. Y decidió quedarse. Que la lluvia o su amenaza recortaran a su mitad el Jueves Santo no modificaron su decisión. Se quedaría en Córdoba. Una vez más, la fuerza de la sangre había vencido a los cantos de sirena.