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40 SEMANA SANTA SÁBADO, 7 DE ABRIL DE 2012 cordoba. abc. es ABC VIERNES SANTO BBB No duraría mucho la incertidumbre, porque al poco la cofradía suspendía otra vez su estación de penitencia. Su cuidada escenografía llegaba también a la preparación de los pasos para este trago. En la oscuridad de la iglesia de la Compañía sonaban la música de capilla que hubiera tenido que ir con el Señor del Santo Sepulcro y las obras vocales de la coral Cantabile que acompañan a Nuestra Señora del Desconsuelo en su Soledad. Olían los azahares que se habían dispuesto en las piñas cónicas del paso de palio, como si hubiese una forma de transportar las emociones que provoca una cofradía en la calle al día en que la estación de penitencia no puede salir. Bajo el Arco de Bendiciones, la hermandad se cuidaba de que la Virgen de los Dolores entrara en la Catedral como lo que era. Por eso se retiró el plástico y se colocó otra vez la corona que en 1965 simbolizó la devoción del pueblo. No era fácil, pero al traspasar la Puerta de las Palmas la Señora de Córdoba entró como tal. Pasaban unos minutos de las siete de la tarde y los suyos luchaban por tragarse las lágrimas y adquirir conciencia de lo que había pasado. Al poco se sabía que la Expiración tampoco saldría. Como el año pasado, dispuso a sus titulares en la cabecera de San Pablo. Se oía el grito del Cristo de la Expiración sobre su calvario agreste, con un friso de flores en tonos oscuros y sus nazarenos recogían otra vez sin mancharse de cera ni poder llevar el esparto ceñido en las calles. La Virgen del Rosario, tocada con la delicadeza que enmarca su hermosura, también llevaba en el frontal los azahares que este año han estado perfectos para la Semana Santa y consolaba a quienes no se resignaban a otro Viernes Santo como el del año pasado. A esas horas en la Catedral había quedado la Virgen de los Dolores. Volverá a San Jacinto el Domingo de Resurrección, seguramente a las cinco de la tarde, junto al Cristo de la Clemencia. Dos horas después lo hará el Buen Suceso camino de San Andrés. El chaparrón pasó, aunque después repitiera a lo largo de la tarde y de la noche, pero la humedad en los huesos no será nada comparado con la que queda en el alma después de aquella hora larga en la historia de Nuestra Señora de los Dolores y de su ciudad. Hermanos con la corona de la Virgen de los Dolores R. S. María Santísima en su Soledad Hermanos del Descendimiento en el templo M. A. LA SOLEDAD INCORPORABA UNA RELIQUIA DE SAN FRANCISCO DE ASÍS EN EL FRONTAL DEL PASO DE MARÍA SANTÍSIMA LOS AZAHARES LLENARON EL PALIO DEL DESCONSUELO Y LAS JARRAS DELANTERAS DEL ROSARIO El Señor del Santo Sepulcro, en el interior de la urna R. S.