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30 SEMANA SANTA SÁBADO, 7 DE ABRIL DE 2012 cordoba. abc. es ABC JUEVES SANTO Consumación de una amenaza Cena, Caído y Nazareno volvieron antes de tiempo por la lluvia, Caridad y Gracia se dieron la vuelta mientras Angustias y Buena Muerte no salieron Por LUIS MIRANDA A amenaza y el miedo nunca se disipan cuando una cruz de guía cruza el umbral de su iglesia y a veces la recibe un aplauso. El cielo, abierto y gris, es un libro que hay que interpretar y en el esplendor efímero, hermoso y pleno de una estación de penitencia los signos son contradictorios. La amenaza y el miedo se recrudecen cuando interpelan a quien tiene que decidir debajo de un cubrerrostro, con la música cantando el color de la felicidad, porque una cofradía en la calle es frágil como el cristal y delicada como un niño, y el corazón emocionado tiene que enfriarse como la cabeza y decidir, bien inspirado, que la mejor opción no siempre es la que hace más feliz a uno. Quién podía decirlo en Poniente, a las primeras horas de la tarde, cuando el sol decía que quería sumarse al sagrario andante de la Sagrada Cena y la amplísima avenida de Guerrita se hacía pequeña y acogedora, llena de capirotes rojos y cabezas felices con lo que tenían delante. Aparecía el imponente misterio con los respiraderos ya terminados de dorar, con claveles rojos y su clásica rosa blanca en el frontal. Menos colgaduras orlaban los balcones este año, aunque la cofradía estaba contenta de que su barrio la arropara cada vez más en las calles y sobre todo en las filas nazarenas, siempre el mejor contrapunto de color a los pasos. Mientras la banda de la Estrella sonaba en esplendor de marchas clásicas y el paso avanzaba con la presteza que tienen quienes deben andar muchos metros para llegar a la carrera oficial y después regresar, casi nadie, santo optimismo, se daba cuen- L Nuestro Padre Jesús Caído, sobre su paso, poco después de salir de San Cayetano, ta de que la cofradía iba más rápido de lo que tenía previsto. A su hora se puso en la calle primero Jesús Caído y después Jesús Nazareno, que sería la primera en carrera oficial. Su camino por las primeras horas de la tarde es una lucha con un público que no siempre comprende su honda belleza antigua. Para el Señor, místico y ensimismado, no hay mejor complemento que el silencio que su cofradía le ofrece. Iba su paso ya terminado de barnizar en color caoba. Su túnica antigua, la peana y la cruz de plata y los iris morados componían una estampa hermosa y silente que nunca podría saciar. Enlutada y sobria llegaba María Santísima Nazarena, el negro de las ropas en contraste con el blanco de las flores, y el Jueves Santo, a la hora en que el Señor se mostraba en los monumentos era una realidad hermosa, como si las cosas siempre son como empiezan y no como por desgracia para las cofradías pueden acabar. En una cofradía donde las novedades tienen que ser una excepción para la que hay que mirar mucho y bien, Jesús Caído presentaba la estampa primera, que a su vez se parecía mucho a las antiguas. La nueva túnica bordada en oro por Francisco Pérez Artés con diseño de Fray Juan Dobado da al Señor la apariencia de la de Lagartijo, con lo que su silueta tiene mucho sabor, aunque su eje- LA TARDE HABÍA NACIDO CON OPTIMISMO, AUNQUE LA CENA SIEMPRE IBA ADELANTADO ALGO SU HORARIO