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62 CULTURA LUNES, 2 DE ABRIL DE 2012 abc. es cultura ABC ataque de un enemigo; el resto languideció en las tiendas y en los buques rodeados de humedad y putrefacción; pálidos, entumecidos, desanimados e indefensos; jadeando y gimiendo sin que nadie se apiadara de ellos, entre hombres curtidos en una larga miseria sin esperanza ninguna; y finalmente sepultados en fosas o echados al mar, desconocidos y olvidados. Es en estos campamentos incómodos y en estos lugares malsanos, en los que todo coraje es inútil y toda iniciativa imposible, donde las flotas son diezmadas en silencio y los ejércitos consumidos Extenuar a un pueblo Armamento extremo La guerra dispone de medios de destrucción más formidables que el cañón y la espada que ha traducido para Fórcola, que él predicara nunca la guerra, ni que el pacifismo fuera erigido en valor absoluto. Sus ensayos dan fe de su monarquismo conservador, devoción anglicana, humanismo y mesura. Para Johnson, (a diferencia de lo que dejarán entender los generales argentinos y el gobierno de La Dama de Hierro, Margaret Thatcher) las Malvinas no valían una guerra No cabe esperar otra cosa para quien se inauguró poeta con una sátira sobre la vanidad de nuestros deseos terrenales, (The Vanity of Human Wishes) o novelista con una fábula de desasimiento (The History of Rasselas, Prince of Abissinia) Así desprecia Johnson la guerra de las Malvinas 241 años antes: Es así como se extenúa en forma gradual a un pueblo, la mayoría de las veces con escaso resultado. Las guerras de las naciones civilizadas producen cambios muy lentos en el sistema del Imperio. Al concluir una guerra de diez años, ¿qué nos recompensa por la muerte de una multitud de personas y por los gastos millonarios si no es la contemplación de la gloria repentina de pagadores y agentes, de contratistas y comisionados, cuyos carruajes relucen como meteoros y cuyos palacios se elevan como una exhalación? Se matan de risa Estos son los hombres que sin virtud, trabajo ni riesgo alguno se enriquecen conforme su país se empobrece; se regocijan cuando la obstinación o la codicia suman otro año de matanza y destrucción; y se matan de risa, allá en sus escritorios, del coraje y de la ciencia, al tiempo que amontonan número sobre número y cifra sobre cifra a la espera de un nuevo contrato para un nuevo armamento y calculando la ganancia que les dejará un asedio o una tempestad Samuel Johnson, por Evert A. Duycknick; arriba, Apolo y las Musas castigan al Dr. Pomposo alrededor del Parnaso por James Gillray ABC Samuel Johnson Las Malvinas no valían una guerra BVe la luz un libro, inédito en español, escrito en 1771 por el Dr. Pomposo que cobra plena actualidad, cuando hoy se cumplen treinta años del comienzo de la guerra de las Malvinas ANTONIO ASTORGA MADRID El colmo del mal Puesto que la guerra es el último remedio, cuncta prius tentanda, todo expediente legal tiene que ser utilizado con el fin de evitarla. Puesto que la guerra es el colmo del mal, es evidente que aquellos que por cuya posición son responsables del cuidado de las naciones tienen la obligación de evitarla en las suyas. Temerario y soberbio Por supuesto que antes de desenvainar la espada todas las naciones confían en la victoria; y es esa fe que cada cual posee en sí mismo la que produce aquella desenfrenada efusión de sangre que ha afligido al mundo con tanta frecuencia. Pero es evidente que al menos una de entre dos opiniones que se excluyen tiene que estar equivocada; y en la historia de la humanidad no faltan ejemplos capaces de enseñar cautela al temerario y moderación al soberbio Samuel Johnson (1709- 1784) el hombre de letras más distinguido de la Historia inglesa- Dr. Pomposo para sus queridos enemigos- cuya vida encerró su amigo James Boswell en dos mil páginas, fue capaz de apuntalar en cien un maravilloso alegato literario antibélico, inédito en español que ahora ve la luz con el título Falkland- Malvinas: Panfleto contra la guerra (Fórcola Ediciones) Es un manifiesto, apologético, filosófico, histórico, polémico y satírico por la paz y contra los delirios de grandeza, que anteceden y acompañan toda guerra. La prueba, señala Daniel Attala- autor del prólogo y estudio- la ofrece James Boswell dipsómano y juerguista, fue la sombra de Johnson durante 21 años, cuyo biogra- fía la editó en España Acantilado en 1771, Johnson publicó su panfleto Sobre las recientes negociaciones en torno a las Islas de Falkland, en el que, sobre la base de elementos que le proporcionó el Ministerio inglés y de argumentos en estilo opulento, procuró con éxito persuadir a la nación de que era prudente y meritorio aceptar que la cuestión del derecho quedara sin zanjar antes que embarcar a nuestro país en una nueva guerra La elocuencia con la que Johnson describe las miserias de la guerra es de belleza sublime. Castiga al partido de la oposición con gran severidad y emplea lo que siempre consideró el más eficaz instrumento polémico: el desprecio. Los argumentos de estas reflexiones sobre el conflicto de las Malvinas guardan coherencia con las ideas del Doctor en Leyes Samuel Johnson. No es cierto, sostiene Attala en la obra En brazos de la gloria Son asombrosas la frialdad y la indiferencia con que la mayor parte de la humanidad asiste al comienzo de una guerra. Para quienes oyen sobre ella a la distancia o se enteran por los libros, pero jamás se han representado mentalmente sus males, es apenas poco más que una competición vistosa; una proclama, un ejército, una batalla, y un triunfo. Es verdad que algunos tienen que perecer en el equipo ganador, pero mueren en brazos de la gloria... Atacando a España No pensemos que nuestros laureles se marchitarán porque condescendamos a indagar si acaso atacando a España no nos empequeñecemos en vez de crecer. Más allá de lo prometido por nuestros patriotas, no es en absoluto seguro que hubiéramos debido contender solamente contra España. Una guerra declarada en nombre del sonido hueco de un viejo título de propiedad sobre una roca magallánica levantaría contra nosotros la indignación del mundo... Más información en la sección de Internacional Todo coraje es inútil La vida del soldado moderno está mal representada en la epopeya. La guerra dispone de medios de destrucción más formidables que el cañón y la espada. De los miles y decenas de miles que murieron en nuestras últimas contiendas con Francia y con España sólo una parte muy pequeña sufrió alguna vez el