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ABC LUNES, 2 DE ABRIL DE 2012 cordoba. abc. es SEMANA SANTA 29 Se terminaron las consultas a los ordenadores, callaron las predicciones meteorológicas. El cielo era una invitación azul y las nubes, blancas y algodonosas, apenas un contrapunto a la felicidad que se prometía. El oeste de la ciudad, por donde suelen venir las tormentas y los malos presagios, era un frente de paz y en el sur iba naciendo la cofradía del Amor. Y como en Santiago todo era azul, y la Corredera un palio improvisado sin una sola mancha, la incertidumbre quedó derrotada al llenarse la calle de nazarenos y al nacer a la luz y a la devoción el Cristo de las Penas, al llamar al momento siempre repetido de iris morados, de caoba luminosa por la hora de la tarde, de pétalos que vuelan y de manos que quieren asirse a la cruz, de oraciones como para demostrar que ni el arte ni el buen andar sirven por sí solos si no son vehículo para las emociones. Ya no había singularidad de 2012 y por mucho que el paso mostrara las cicatrices de la nueva ampliación era la misma madera de todos los años que merecía la pena tocar. La Virgen de la Concepción, también de camelias, como siempre, avanzaba en la estética recién recuperada. Las calles rebosaban, la gente caminaba feliz de un lado a otro. Era Domingo de Ramos y ya no había ninguna duda de que volvería En la calle de la Feria se caían los azahares encima de las cabezas, y no es un símbolo. Cada cofradía de las que pasan la afronta a su manera, pero el Huerto la domina como pocas, porque la lleva escrita en su ADN. Con la mirada alta y el consuelo de la música, la oración del Señor era mucho menos un tormento de agonía que un deleite y la cuesta arriba, con el fondo de la ciudad y la campiña que le da cuna, palabras del ángel con música para prometer la resurrección después del sufrimiento inmenso que vaticina el morado intenso de las flores. A la altura de la fuente la cofradía encontró la belleza extrema del silencio, en una chicotá sin tambores ni música en memoria de un costalero fallecido. El Amarrado ya había teñido del rojo oscuro de su sangre los claveles del monte calvario en que se entronizaba cuando la Candelaria subía y paraba el tiempo en el momento en que se concentraba un Domingo de Ramos como los que se sueñan. BBB Todo igual compás de San Francisco en la tarde de ayer días en la cuestación, la sensación de que todo era posible dijeran lo que dijeran los aparatos electrónicos. Realejo arriba, sin perder un minuto, llegaba el misterio de la Entrada Triunfal en Jerusalén y como por ensalmo, con las palmas que denotan victoria, trajo el triunfo de las certezas en el alegre colorido de sus flores. La Virgen de la Palma, con escogidas piñas de rosas en el color champán, ascendía con una fina alegría por la calle a la misma hora en que el ruido de los estrenos de trajes terminaba por expulsar a las dudas de la fiesta. En San Pablo, solo de flautín para la hermandad del Rocío, recién llegada, que recibió a todas las hermandades que pasaron en el día por la calle Capitulares. VALERIO MERINO