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12 OPINIÓN SALA DE ESPERA PUEBLA LUNES, 2 DE ABRIL DE 2012 abc. es opinion ABC FRANCISCO JOSÉ JURADO TEMPORADA OTOÑO- INVIERNO El Otoño cultural pretende dinamizar y galvanizar esa época del año, un tanto mustia en eventos y espectáculos U N tanto atrabiliario y extemporáneo sí que resulta semejante título, lo reconozco, no en vano acaba de reventar el azahar en nuestras calles y hoy es lunes santo, pero, al igual que ocurre en el mundillo de la moda- -en donde las mejores firmas presentan sus colecciones para la siguiente temporada, y no resulta raro ver en pleno verano a las modelos luciendo bufanda y abrigo largo- si uno quiere que las cosas se hagan bien, debe hacerlas con tiempo. Y con tiento. Quizás por ello, la pasada semana, el concejal de cultura, Juan Miguel Moreno Calderón, presentó y oficializó uno de los proyectos fundamentales de su departamento para esta legislatura. Se trata del Otoño cultural con el que se pretende dinamizar y galvanizar esa época del año, un tanto mustia en cuanto a actividades y programación de eventos y espectáculos de cierto nivel. La estrategia básica de dicha idea es muy simple: la primavera cordobesa ya está lo suficientemente cargada de actos. Demasiado. Además, la mayoría de ellos- -gracias a la climatología- -se viven y se desarrollan en la calle. Dígase la Feria del Libro, la Noche blanca, o el Festival de los Patios, por ejemplo. No sería mala idea, por tanto, desplazar algunos eventos a otra fecha, y darles un contenido un tanto más formal- -que no serio- Esto es, más recogido; más de sala pequeña y bajo techo, si me permiten la expresión. Y así, se ha desplazado al otoño el certamen internacional Cosmopoética, que junto al Premio Ricardo Molina de poesía conforman un primer plato fuerte. También el Festival de cine africano, que acogerá Córdoba por primera vez. Del mismo modo, se prevé- -y déjenme que lo adelante en esta columna como pequeña primicia- -la organización de un encuentro nacional que reúna en nuestra ciudad a los mejores escritores de eso que denominamos géneros literarios novela histórica, negra, fantástica, postmodernismo... para analizar su éxito, y que situará a Córdoba como la referencia del sur de España en cuanto a la organización de este tipo de festivales literarios. Se descarga la primavera y se dota de contenidos al otoño. Obviamente, el objetivo económico es convertirnos en un polo de atracción de turismo durante todo el año, y no sólo en mayo, pues las actividades mencionadas suelen mover a mucha gente, lo cual redundará en la economía. Ojalá salga bien la apuesta. Por eso hay que hacer las cosas con tiempo. Y con tiento. De ahí que haya que prefigurar la temporada otoño- invierno. Ya sé que es primavera y estoy pensando en las castañas. Pero es que, si no nos las sacamos nosotros del fuego... ¿Quién demonios lo va a hacer? EL ÁNGULO OSCURO Bernabé cualquiera, anda de la ceca a la meca propa- JUAN MANUEL DE PRADA LA AVENTURA DE LA TEOLOGÍA En una síntesis iluminadora de apenas ciento cuarenta páginas, Sayés bosqueja las líneas maestras de esa recuperación M ETERSE a dirigir un programa de televisión, para un hombre de gabinete y poco conocedordelmediocomoyo, ha sido un reto temerario, saldado muchas veces contropiezosydescalabraduras; perotodoslostropiezos y descalabraduras los doy por bien empleados, pues a cambio he conocido a personas admirables y sabias, mentes maravillosas -con frecuencia desdeñadas en la feria de vanidades del mundo- -que me han deslumbrado con sus conocimientos y su elocuencia, su generosidad y bonhomía. Con algunas de estas mentes maravillosas he llegado, incluso, a entablar una amistad fecunda; así, por ejemplo, con el teólogoJoséAntonioSayés, unnavarrorecioyardoroso, rebosante de un fervor apostólico que le revienta las costurasdel corazón y de un amor ala verdad conmovedor e intrépido. Cuandolollamé porvez primerapara quevinieraa Lágrimas en la lluvia, Sayés andaba perdido por Roncesvalles, allá donde Roldán hizo sonar su cuerno; y suvozme sonóintemperante yagreste, como la deun ermitaño cascarrabias. Pero la experiencia me ha enseñado que detrás de los hombres de fachada áspera suelehallarse, apocoqueunorasque, unahumanidad vigorosa y deseosa de brindarse; y así me ocurrió con Sayés, unculodemalasiento que, como unPablooun gando elEvangelio: la mitad delaño en Burgos, donde es profesor deteología fundamental; la otra mitad del añoacudiendoallá dondelorequieren, desdeseminarios en los arrabales del atlas a congregaciones romanas donde se redacta el Catecismo de la Iglesia, en los que trata de suscitar la vocación sacerdotal. Y siempre, allá donde esté, rezando a Dios, inquiriendoaDios, se hace exploración venturosa. Hace unos meses, Sayés me llamó desde el monasterio de Leyre, donde los monjes le habían solicitado que impartiera un curso; y, mientras lo hacía, se le habíaocurridolaideadepergeñarunlibroquerecogiera susenseñanzassobrelasnocionesbásicasdelafilosofía: lasustancia, elser, lamuerte, elhombre, Dios. Ahora acaba de entregarnos el resultado apasionante de eseempeño, enunlibritodeaspectomodesto, casimenestral, Síntesis filosófica (Claves para una reforma) publicadopor Edicep, enelqueabogapor y fenomenológicas que han terminado por negar la realidad, considerándola una mera proyección de nuestra subjetividad; y, por ende, negando la posibilidad de un conocimiento cierto que nos conduzca a la verdadobjetiva. Esesanorealismoexige, ajuiciodeSayés, la recuperación de Santo Tomás; pero no una recuperación inerte, sino acompañada de un En una síntesis iluminadora de apenas ciento cuarenta páginas, Sayés bosqueja las líneas maestras de esa recuperación; y lo hace sin perder de vista el cielo, peroatentosiemprealasvicisitudesdelterreno, indagando entre abrojos y malezas los senderos borrados por décadas de entrega a modas filosóficas pasajeras. El resultado de esa exploración es- -como siempre ocurreconestenavarrorecioyardoroso- -unaaventura exultante, como una excursión de domingo en pos de un manantial donde las aguas brotan puras y la hierbainvitaaldescanso. PeroSayésnuncadescansa; y en un abrir y cerrar de ojos ya lo vemos hollando otro prado más fresco, trepando otra cima más alta, respirando otro cielo más limpio, allá donde pueda proseguir su coloquio desvelado con Dios.