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84 TOROS Galería de imágenes de las corridas de Valencia y Castellón en abc. es cultura toros SÁBADO, 17 DE MARZO DE 2012 abc. es toros ABC Ponce y Castellón firman la paz LA MAGDALENA PLAZA DE CASTELLÓN. Viernes, 16 de marzo de 2012. Sexta corrida. Tres cuartos de entrada. Toros de Jandilla y Vegahermosa, desiguales de presentación, nobles y escasos de fuerza, manejables en general. ENRIQUE PONCE, de habano y oro. Pinchazo y estocada tendida trasera. Aviso (saludos) En el cuarto, estocada desprendida (oreja) SEBASTIÁN CASTELLA, de vainilla y oro. Dos pinchazos y trasera caída (saludos) En el quinto, estocada trasera y descabello. Aviso (oreja) DANIEL LUQUE, de grana y oro. Pinchazo hondo y tres descabellos (silencio) En el sexto, estocada trasera (oreja) Juan José Padilla, con parche en el ojo, desafía en un desplante al toro de Domingo Hernández MÍKEL PONCE RAFAEL CARRIÓN CASTELLÓN Sostiene Padilla, seduce Manzanares P ANDRÉS AMORÓS VALENCIA FERIA DE FALLAS PLAZA DE TOROS DE VALENCIA. Viernes, 16 de marzo de 2012. Séptima corrida. Lleno. Toros de Garcigrande y Domingo Hernández, buenos los dos primeros, deslucidos los otros tres; el 6 bis de Parladé. JUAN JOSÉ PADILLA, de malva y oro. Estocada desprendida. Aviso (oreja) En el cuarto, estocada corta (saludos) JOSÉ MARÍA MANZANARES, de negro y oro. Estocada recibiendo (dos orejas) En el quinto, dos pinchazos y estocada. Aviso (palmas) ALEJANDRO TALAVANTE, de malva y oro. Estocada (oreja) En el sexto, estocada trasera caída. Aviso (oreja) Salió a hombros con Manzanares. or fin, se llena la Plaza: Manzanares cuaja una gran faena, Talavante muestra su valor y Padilla responde al cariño popular. Como esperábamos, Juan José Padilla se ha convertido en uno de los grandes atractivos de la temporada. Se lo merece. Algunos acudirán a verlo por morbo: es inevitable, aunque él ha insistido en que no busca compasión. Pero no puede ser visto como uno más: su fuerza de voluntad ha sido extraordinaria. Cualquier persona de bien se alegra de que pueda volver a los ruedos. En su segunda corrida, demuestra que está preparado para actuar con éxito. El primero, noble, justo de fuerzas, le permite torear lento y templado: verónicas abriendo el compás, chicuelinas, tres buenos pares de banderillas, muletazos bien dibujados. Toda la faena ha sido seria y torera. Entra a matar muy recto: la muerte espectacular del toro pone en sus manos el primer trofeo. El cuarto, Donador no da casi nada, embiste a regañadientes, es reservón. Hace muy bien Padilla no tomando los palos, aunque el público no lo comprenda: el matador debe banderillear sólo cuando las condiciones del toro permitan un tercio lucido. No cabe ahora faena brillante pero sí pasa el examen con suficiencia. Al final, con el toro en tablas, el diestro se prueba a sí mismo: acaba con alardes, cogiendo el pitón del manso. El tercero es incierto, no tiene fijeza. Talavante aguanta impávido varias coladas. Aunque sufre desarmes, emociona al público con su valor. Aguanta mucho, logra muletazos emocionantes y mata muy bien: una oreja. Se rompe el cuerno el sexto. Lo sustituye otro de Parladé, un burraquito chico y flojo. Talavante realiza otra faena de aguante y valor, se lo saca por la espalda dos veces, despliega su repertorio para un público festero, que le obsequia con otra oreja, aunque la espada, en una trayectoria muy curva, queda caída. De los grandes toreros se solía decir que triunfaban sin despeinarse. Así realiza Manzanares una espléndida faena en el segundo, noble y flojo. Corre la mano con primor, dibuja majestuosos muletazos, da pausas, liga... Todo, un prodigio de armonía. Si Savater escribió Ética para Amador Manzanares usa al toro Amador para realizar su estética. Lo mata de modo impresionante: en el centro, en la suerte de recibir, atracándose de toro: dos orejas indiscutibles, una faena que recordaremos. El quinto, Piador reservón y flojo, no pía nada. Manzanares lo encela con el cuerpo, le deja la muleta en la cara: faena de más mérito que brillo. Pero el toro no se deja matar. Con reses muy distintas, ha mostrado su maestría Manzanares en dos caras diferentes. Vive un momento espléndido. Da gusto verle torear con esa majestad y facilidad: sin despeinarse... Una novela de Tabucchi popularizó su título: Sostiene Pereira La he recordado esta tarde: lo que sostiene Padilla es su determinación de seguir siendo torero. Y lo está logrando. Deseo que los toros le respeten. La voluntad no acepta barreras: Juan José Padilla es un gran ejemplo. Toros de Zalduendo para Enrique Ponce, Sebastián Castella y Arturo Saldívar El cartel de hoy Tras nueve años sin torear en Castellón volvía Enrique Ponce al coso del Paseo Ribalta y el público le dio una calurosa bienvenida al valenciano, que no defraudó en toda la tarde. La corrida de Jandilla, desigual de presentación, tuvo tanta nobleza como escasez de fondo, pero resultó manejable. Ponce se llevó una oreja del cuarto, un ejemplar alto que humilló poco, al que toreó muy bien con la mano izquierda. Sin embargo, por el derecho, al tercer muletazo se le venía cruzado creando la confusión en el torero. Con el primero, el de Chiva llevó a cabo una labor desigual, ante un ejemplar escaso de fuerzas pero muy repetidor, por lo que resultó difícil mantenerlo en pie. Sebastián Castella toreó muy templado de capote a su primero, destacando en un buen quite por chicuelinas. Comenzó por alto la faena de muleta, para proseguir en unas buenas series con la derecha. Acortó las distancias pronto para llegar con más fuerza al tendido. Falló a espadas y perdió la oreja. Similar fue la faena al quinto, pero esta vez acertó al entrar a matar e igualó en trofeos a Ponce. Otro apéndice cortó Daniel Luque al sexto, tras una buena faena basada en su mayoría por el pitón derecho. Pero donde de verdad lució Luque en todo su esplendor fue ante el tercero. Primoroso fue su toreo de capote, tanto en las verónicas de recibo como en otras posteriores en el tercio de quites. Profundidad y sutileza tuvieron los estatuarios con los que inició su faena, así como las primeras series con la derecha. Pero acortó distancias y el toro le protestó esa cercania, tropezándole los engaños.