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ABC JUEVES, 8 DE MARZO DE 2012 abc. es opinion OPINIÓN 15 EL CONTRAPUNTO ISABEL SAN SEBASTIÁN DERECHO A LA MATERNIDAD Ninguna Leire Pajín o Bibiana Aído puede darnos lecciones de lo que significa ser mujer H ACE tres años, en mayo de 2009, tres periodistas de distinta procedencia, sin otra cosa en común que el hecho de tener todas hijos, alumbramos una plataforma, llamada Mujeres Contra el Aborto, en cuyo manifiestofundacional decíamos: Exigimos al Gobierno, cualquiera que sea su color político, que garantice el derecho de la mujer a la maternidad arbitrando las medidas y partidas presupuestarias necesarias para que, incluso en las circunstancias más adversas, pueda sacar adelante a su hijos y verlos crecer. Es preciso velar para que el hecho de ser madre no aboque a la mujer, como ocurre en la actualidad, a ver mermadas sus posibilidades de ascenso laboral, sus ingresos o su derecho a disfrutar del ocio y del tiempo libre en condiciones de plena igualdad con los varones. Parece que el Ejecutivo del PP nos ha escuchado, toda vez que ayer, al fin, el ministro de Justicia, Alberto RuizGallardón, invocóen el Hemiciclo ese derecho a la maternidad, contraponiéndolo al presunto derecho al aborto, por vez primera en democracia. Las tres parteras de esa plataforma, que llegó a recabar más de 50.000 firmas sin otro apoyo que nues- tras voces repartidas por diversos medios de comunicación, reivindicábamos esa libertad para ser madres al margen de ideologías o credos religiosos, pues nada tiene que ver la maternidad con el hecho de creer o no creer en Dios, ni con el dios en el que se crea, si es que se cree en alguno, ni tampoco con el modo de concebir las relaciones económicas o sociales entre las personas. Se trata de algo previo, primigenio; de una potencialidad inscrita en nuestro código genético, en nuestra propia naturaleza, que la ciencia ha logrado controlar a través de los anticonceptivos, lo que constituye un avance innegable, pero que la cultura dominante ha pretendido castrar, haciéndola incompatible con el pleno desarrollo profesional, cosa que resulta inaceptable desde una visión feminista de la vida. Feminista, sí, porque como decíamos en el manifiesto aludido, las tres (Isabel Durán, Cristina López Schlichting y yo misma) llevamos toda una vida demostrando, de palabra y de hecho, siempre a un coste personal altísimo, que apostamos por la plena equivalencia entre hombres y mujeres tanto en lo que atañe a los derechoscomo enlo que respecta alas obligaciones y responsabilidades. O sea, que ninguna Leire Pajín o Bibiana Aído puede darnos lecciones de lo que significa ser mujer, trabajadora y comprometida con el progreso de nuestro sexo. Ahora, después de una larga espera, llega finalmente al Congreso de los Diputados la promesa de atender un problema que para la mitad de la poblaciónespañola resulta ser determinante: Cómo afrontar el momento y la decisión misma de la maternidad. Qué hacer ante el dilema de satisfacer un impulso presente en la mayoría de las mujeres, que nos lleva a desear profundamente tener hijos a sabiendas de que su venida nos traerá consecuencias negativas difícilmente reversibles en el terreno laboral, o aplazar indefinidamente la realización de ese anhelo hasta poner en riesgo la posibilidad de alcanzarlo. La respuesta socialista a ese dilema fue el aborto. La del PP, al parecer, implica más comprensión y más ayuda para la mujer. Porque la maternidad es un derecho. Un derecho irrenunciable que lleva aparejada una fuente inagotable de alegría. Ojalá lo disfruten nuestras hijas sin pagar tan alto precio. UNA RAYA EN EL AGUA IGNACIO CAMACHO ESPEJO CÓNCAVO Esa sórdida caterva de fantoches y facinerosos ejecutaba el trabajo sucio de la respetable política oficial H MÁXIMO ACE tiempo que la corrupción en Españanopuede tratarseyamásqueen clave burlesca. Con la acidez del esperpento, con la ternura del sainete, con la guasa cenital de aquel Juan Guerra de atrezzo que sacaron en el carnaval de Cádiz antes de que lo domesticara Canal Sur. Este desfile solanesco de imputados procaces, estaberlanguianacuerdadepresos, esta arnichesca procesión de granujas constituye el espejo cóncavodelCallejón delGatodenuestrapolíticaoficial, la de los solemnes próceres autonómicos o municipales bajo cuyo ficticio oropel lleva años escondiéndose una versión pringosa y mangona de la tradición picaresca, degradada en su literaria nobleza por una tropa de truhanes, sablistas y monipodios de burdel. Fantoches de la España real en cuyo trajín codicioso se apoyaban regímenes de nuevo cuño, flamantes estaditos pastoreados por caciques que paseaban en lujosas comitivas al albur de la prosperidad y el dinero fácil- -la pastuki- -administrado por una cuadrilla de comisionistas, logreros, oportunistas y rufianes. Correspondealosjuecescuadrareneloscurolenguaje procesal toda esa ristra de manejos delictivos, cohechos, malversaciones, fugas de capital, desvíos defondos, tráficodefavores. que subyace en todo ese cenagal de bellacos y jayanes. Lomejordecadacasa: elchófer cocainómano, el conseguidor de bigotes de punta, los enjoyados peleles malayos, el curita místico, el capataz putero, elyernoguaperas, lamosquitamuertaqueseinventaba expedientes, los siniestros alcahuetes de la gasolinera. Comoenelesperpento, esasórdidacatervademalhechores eralacara realyauténticadeuna política desvergonzada que presentaba ante los ciudadanos su respetable fachada de próceres muy circunspectosenvueltosensu aparienciahonorable. El carrusel electoral, la superestructura ideológica, la representaciónformaldeljuegodemocrático sesostenía en la tarea encanallada, el trabajo sucio que un hatajo de facinerosos ejecutaba a su expeditiva manera en el patio trasero. Contratos amañados, subvenciones trucadas, ERE ficticios, recalificaciones a medida, tejemanejesclientelares. Éseeraelcombustible con el que funcionaba la inmensa máquina de gastar instalada en los sótanos de nuestro deslumbrante Estado de las autonomías al cuidado de un grotesco elenco de mangantes. Ellos, los bribones, no son más que los aparceros que explotaban la finca del poder para entregar el beneficio a sus verdaderos señores. Los que manufacturaban la cosecha de votos y voluntades a cambio de pellizcos de rentabilidad en provecho propio. Los comemierdas que en la puerta de los juzgados señalan para arriba en un desesperado y tal vez vanointentodeidentificaralosimpunes autoresintelectuales y morales de la farsa en la que ellos se han manchado las manos.