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14 OPINIÓN AD LIBITUM PUEBLA JUEVES, 8 DE MARZO DE 2012 abc. es opinion ABC MANUEL MARTÍN FRRAND AGENCIA EFE El Gobierno debe aplicar los recursos necesarios para que España no prescinda de una herramienta fundamental E NTRE los medios de comunicación de titularidad pública que tenemos en España- ¡demasiados! -hay uno, la Agencia Efe, que justifica su existencia tanto por razones de subsidiaridad como por la importancia de la presencia internacional, especialmente en Iberoamérica, que conviene al Estado. La fundó en Burgos, en 1939, Vicente Gállego, un maestro aliadófilo, cosa rara en el periodismo de la época, germanófilo hasta las cachas, y, más todavía, en un instrumento concebido para la propaganda del Régimen. Se discutió durante décadas si el nombre de la agencia, Efe, se corresponde con la inicial del apellido del dictador o con el de Falange; pero lo cierto es que, a través de sus tres servicios básicos- -Efe, internacional; Cifra, nacional y Alfil, deportes- sirvió mejor que peor como elemento informativo básico a la Prensa del franquismo que, primero encadenada y después en libertad vigilada, cumplió su función informativa con más decoro del que le reconocen sus críticos y menos influencia y libertad de las propias en una democracia. Efe, en sus distintas formulaciones empresariales, ha tenido siempre a su cabeza a buenos profesionales del periodismo, Jesús Pabón, Pedro Gómez Aparicio, Manuel Aznar Zubigaray, Carlos Sentís, Alejandro Armesto, José María Alfaro, Luis María Anson- -bajo cuyo mandato la agencia alcanzó su máximo esplendor y su deseable dimensión americana- Ricardo Utrilla, Alfonso S. Palomares, Miguel Ángel Gozalo y Alex Grijelmo (SEuO) se han sucedido en la responsabilidad rectora de Efe. Ahora le toca el turno a José Antonio Vera, otro veterano que se curtió en ABC y decidió probar fortuna en La Razón. Con frecuencia, por razones y resabios guerracivilistas, se contempla la realidad de Efe con recelo; pero, aunque ahora no esté en su mejor momento, es la primera agencia informativa en lengua española, la cuarta de todas las del mundo y con un nivel de penetración en Iberoamérica que, aunque decadente, sigue siendo importante. Básico en la medida en que el Continente continúe siendo un objetivo prioritario en nuestra proyección internacional en la cultura, que va de suyo, y en la economía, ya que somos el segundo país inversor al sur de Río Grande y hasta la Patagonia. Vera es un buen nombre y, aunque estemos en temporada de rebajas presupuestarias, el Gobierno- -especialmente Exteriores- -debe aplicar los recursos mínimos necesarios, además de perfeccionar la gestión de la Agencia, para que España no prescinda de una herramienta que es fundamental y que, por su naturaleza, no es inevitablemente un instrumento de la propaganda gubernamental. De serlo, del Estado. PERSPECTIVA FERNANDO FERNÁNDEZ LA MAGNITUD DE LA TRAGEDIA La amenaza de quiebra fiscal obliga a decidir entre el régimen confederal u otro federal con un Gobierno central fuerte A SÍ describía ayer un periódico el objetivo de déficit público y las consecuencias sobre el gasto social de las Comunidades Autónomas. Digo yo que la tragedia estará en haber incumplido sistemáticamente todos los compromisos anteriores, en haber permitido tal descontrol de las cuentas públicas que el país amenaza ruina, en vender derechos sin contrapartida ni responsabilidadalguna, engobernar como si eldinero cayese del cielo, no puede ser que no haya dinero, para esohemos ganadolaselecciones Unafrasedel anterior presidente que no está tomada de ninguna cinta manipulada ni de ningún sumario interesadamente filtrado. Este país ha vivido tiempos de ficción en los que pusimos el carro antes de los bueyes, que dirían en mi pueblo. En los que gastábamos como si fuéramos ricos, construíamos edificios y organismos públicos, que en esto del ladrillo constitucional tampoco tenemos parangón, sin reparar en gastos. Deme dos, total, para lo que va a durar, era el espíritu de la nación en esos años gloriosos. El resultado es que el nivel de endeudamiento públicoyprivado deEspaña estáentrelos más altos delmundo. Cierto quealguien nos lo estaba financiando, de ahí sus zozobras actuales. Pero no nos extrañemos ahora de que no seamos fiables, de que nuestra palabra como nación cotice a la baja y de que no seamos sujetos de crédito. Hay quienpretendehuir de estarealidad apelandoapalabras mágicas: derechos sociales, Estado del Bienestar, recesión. No me preocupan los ignorantes, que hay quien sinceramente cree que el dinero se crea a voluntad, ysi elGobierno nogasta es porquees dederechas, sino losque, conociendo larealidad económica, laocultan otergiversan deliberadamentepara obtener rédito políticoo mantener cuotas depoder personal. Y de estos hubo varios en el Consejo de Política Fiscal y Financiera. El Gobierno tomó una decisión dura, limitar el déficit de las Comunidades al 1,5 por ciento del PIB. Insuficiente para algunos, por lo que tendrá que esmerarse para convencer a sus socios europeos. Excesiva para otros, y no solo en la oposición, que se resisten a perder cuotas de poder territorial. Pero necesaria para evitar el deslizamiento continuo hacia el Estado fallido en el que amenazaba convertirse el Estado de la Autonomías. Llevo sosteniendo, al menos desde 2007, y no me cito por pedantería, sino para prevenir la crítica fácil, de que todo es culpa de la crisis financiera, que el desarrollo político concreto dado al mandato constitucional de autonomía territorial conducía al desastre económico. Por la sencilla razón de que unos gastan y otros cobran impuestos, pero no tienen instrumentos de control del gasto que hacen los primeros. Esta incoherencia se agrava explosivamente en la práctica porque la realidad políticaespañolahacealas entidades territorialessoberanas, en la medida en que su concurso es necesario para aprobar los Presupuestos, y no hay amenaza creíble. Solohaydoscaminos pararecuperarla racionalidad económica del modelo autonómico: la generalizacióndelrégimen de concierto vascoquenoslleva a un modelo confederal a la Suiza o la recuperación de la capacidad para hacer política económica y consolidación fiscal por parte del gobierno central, lo que no supone un modelo centralista sino un régimen federal con reglas claras y autoridad central fuerte como Estados Unidos. Ha llegado la hora de decidir y parece que el Partido Popular lo tiene claro. Al PSOE habrá que esperarle hasta después de las elecciones andaluzas.