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DOMINGO 26.2.2012 Editado por Diario ABC, S. L. San Álvaro, 8, 1 3, 14003 Córdoba. DiarioABC, S. L. Reservados todos los derechos. Queda prohibida la reproducción, distribución, comunicación pública y utilización, total o parcial, de los contenidos de esta publicación, en cualquier forma o modalidad, sin previa, expresa y escrita autorización, incluyendo, en particular, su mera reproducción y o puesta a disposición como resúmenes, reseñas o revistas de prensa con fines comerciales o directa o indirectamente lucrativos, a la que se manifiesta oposición expresa. Número 34.123 D. L. I: M- 13- 58 Apartado de Correos 43, Madrid. Publicidad 957 497 675 Suscripciones 901 400 900 Att. al cliente 902 530 770. Precios de ABC en el extranjero. Alemania: 2,30. Bélgica: 2,20 Francia: 2,30 Irlanda: 2,30 Italia: 2,00 Holanda: 2,20 Portugal Cont. 1,50 Reino Unido: 1,40 LE. Marruecos: 18 Dh. LOS DOMINGOS DE LA PRESENTADORA DE TELECINCO Ana Rosa Quintana Mis domingos son la familia, la huerta y la mesa Madre de familia, hortelana y cocinera. Eso dice que es Ana Rosa Quintana los domingos, cuando se dedica a proteger mi entorno y mi mundo de los embates del estrellato televisivo ANA GRAU A unque ella insiste en que está muy lejos de considerarse una estrella: No lo soy dentro de casa ni fuera Califica su proyección mediática de mera circunstancia de la que sus hijos mellizos de siete años, Juan y Jaime, no son ni conscientes. Asegura que de no ser por los enanos, ni aparato de televisión tendría en la casa de campo en la Vera extremeña a la que se retira muchos fines de semana. Y en la que no hay teléfono ni Internet. Allí se levanta a las nueve de la mañana en lugar de a las cinco y media, como los días de diario suele. No sería ella si no empezara saltando sobre los periódicos mientras desayuna absolutamente de todo, tostadas con aceite, jamoncito, huevos revueltos, café... A veces estira tanto el desayuno que se le pega con el almuerzo, en la tradición anglosajona del brunch. Aunque tampoco siempre, pues eso limita las opciones de lucimiento culinario. Yo hago unas croquetas estupendas y en verano es mítica mi ensaladilla se enorgullece, pero ahora mismo estoy con los platos de cuchara, como el cocido madrileño Le tira lo tradicional pero también lo experimental, por ejemplo versionando platos y sabores que la intrigan en los restaurantes, y que después trata de reproducir en su cocina, a ser posible a solas- no me gusta que entre nadie cuando estoy cocinando, es un momento de gran intimidad y relajación -y paladeando una copita de vino. Que su amor por comer y dar de comer no es una pose improvisada lo acreditan infinidad de pequeños detalles. Tales como la huerta de plantitas aromáticas que cultiva en la Vera, donde también tiene su limonero y unos olivos con los que, atención, produce un aceite de oliva ecológico de uso exclusivamente familiar. Por ahora no se le ha ocurrido comercializarlo. Forma parte de ese dulce búnker que ella mantiene a salvo. Fuera de la vorágine, Ana Rosa no puede ser más de su casa. Ana Rosa Quintana estira a veces tanto el desayuno que se le junta con el almuerzo Los grandes hitos de su ocio son jugar a la oca y al parchís con los niños, ir con ellos al cine, estar todos juntos, disfrutar; yo es que soy muy disfrutona, todo me hace muchísima ilusión, salir a dar un paseo, plantar un árbol Observándola se nota que es una mujer muy de equipo, casi tribal. Sus colaboradores en el programa se desviven por ella de un modo que no se explica, o no solo, por la profesionalidad. Más bien parece que Ana Rosa tenga la capacidad de relacionarse con ellos como con una familia bis. En el envés de tanta empatía se agazapa una necesidad de intimidad que a veces la empuja a encerrarse una hora a solas. Mi objeto ¿Tiene en casa una habitación propia, preferido como aconsejaba Virginia Woolf? Qué va, yo me encierro en mi cuarto, en el mismo Un cuarzo, en honor en que duermo, y ya está se ríe. Le basta del cual bauticé mi con estar tumbada una hora leyendo, algo productora, que que también necesita hacer cada noche al llevo a todas partes, acostarse. Yo si no leo un poco no me puey que no dejo que do dormir, si me voy de viaje y no me llevo toque nadie más un libro, me empiezo a poner nerviosa que yo confiesa. Ahora mismo está a punto de hin- IGNACIO GIL carle el diente a Libertad de Jonathan Franzen. En resumen, y aunque ande siempre agotada y solo pueda ir a yoga, con lo que le encanta, un día a la semana, Ana Rosa se las arregla bastante bien para conciliar vida laboral y familiar. Cree que tiene mucha suerte con su marido, el ingeniero Juan Muñoz, que no es que me ayude, es que está al pie del cañón como yo y no deja de ser consciente de ser una privilegiada: Las verdaderas heroínas son las mujeres que trabajan diez horas al día y no tienen con qué pagar una guardería o a alguien que cuide de sus hijos Ojo al dato y a la realidad. ¿Cambiaría Ana Rosa Quintana algo de su vida? Se lo piensa y dice que, como todo el mundo, a veces se arrepiente de cosas, pero al fin todo forma parte de ti, de todo se aprende, y si no hubieras cometido unos errores, habrías cometido otros Le comentamos que da la impresión de ser una persona muy feliz, pero también de haber trabajado mucho para serlo. Despliega su radiante sonrisa, esa que es como un póquer de ases, y concluye: ¡Es que aquí nadie te regala nada!