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60 LOS DOMINGOS DE ABC DOMINGO, 26 DE FEBRERO DE 2012 abc. es ABC La sociedad civil Están más allá de las fotos oficiales. Han luchado desinteresadamente contra los cazatesoros. Su aportación al caso merece un reconocimiento público que hasta ahora no ha llegado Por JESÚS GARCÍA CALERO i al azar encontraríamos seis historias tan distintas, seis ciudadanos españoles tan diferentes: desde un duque e historiador insigne hasta un ecologista tenaz, desde un abogado a un almirante o un joven arqueólogo. ¿Qué les une? Dicho desde un punto de vista cívico, los seis han dado la talla. El regreso de las monedas del caso Odyssey es un éxito colectivo que ellos representan bien. Ciertamente destaca el papel de la UCO de la Guardia Civil, con Antonio Cortés, y el del Servicio Marítimo. Además del esfuerzo sostenido del Gobierno que tardó mucho en coordinarse. Y el abogado americano, tan caro como eficaz. Hablemos claro: sin estas seis personas la victoria no habría sido igual, tal vez ni habría llegado. Todos habrían vivido más tranquilos sin implicarse en este asunto. Y bastante menos agradable, todos han pagado un precio. Incluso han sentido el desdén por su labor desde la Administración. En este tiempo tan necesitado de ejemplos positivos, olvidar su generosa contribución al caso sería imperdonable. Así ha sido la batalla en Tampa: los argumentos de España contra las andanadas de los cazatesoros, que tenían en su mano todas las pruebas y mintieron. Las únicas verdades españolas, halladas en los archivos, fueron como balas de cañón. Hugo O Donnell, historiador y militar, duque de Tetuán y conde de Lucena, autoridad en la campaña de Trafalgar, tiene el honor de haber puesto en manos del abogado James Goold la más letal munición contra Odyssey. Recibió el encargo de la Real Academia de la Historia, a la que pertenece, para investigar el caso y se sumergió en su archivo. Todos sabíamos que tantas monedas en esa zona solo se hundieron con la Mercedes. Pero no teníamos pruebas. Y para el tribunal debíamos hallar entre los restos algo incontestable, algo como el DNI de la fragata. Otros buscaron historiales que demostraron más adelante que era un buque de Estado. Pero esas cosas no iban a demostrar que el Black Swan era la Mercedes Tras varios meses de trabajo, en mayo de 2008, O Donnell, publica un artículo en prensa explicando que la fragata portaba dos piezas artilleras singulares, del siglo XVII, culebrinas excluidas de bronce que si fueran halladas identificarían el pecio. Ni Cultura ni Defensa le habían pedido nada, pero a los pocos días recibió una llamada de la subdirección general de Patrimonio. Una llamada tensa, displicente. ¿Por qué? Porque mi artículo señalaba el poco cuidado por el patrimo- N Mi aportación ha sido valiosa. Aspiro a un reconocimiento personal Hugo O Donnell Historiador y militar, 63 Autor de un libro de referencia, La campaña de Trafalgar (Esfera) aportó documentos vitales para ganar el caso. A él se debe que el juez aceptase que el pecio era la Mercedes Me sentí perseguido. Soy un ciudadano y me indignaba lo que estaba pasando Antonio Muñoz Ecologista, 53 años Trajo la conciencia, fue de los primeros en vigilar y denunciar las actividades de Odyssey a la Administración. Le hicieron la vida difícil. nio de las aletargadas autoridades españolas Quien le llamó le dijo que tenía orden de pedirle que atienda al abogado Goold. A los pocos días, O Donnell lo recibió en su casa y ocurrió lo que él ya denominará siempre con cierta guasa la escena del sofá Porque Jim Goold y José Arvelo, del despacho Covington Burling, se sentaron en el sofá azul del imponente salón de Hugo O Donnell y relataron que habían solicitado al juez una película del yacimiento tomada por Odyssey y en ella se veían piezas de artillería. Leyeron mi artículo y vinieron rápidamente: me enseñaron las fotos y allí estaba, semienterrada, una de las culebrinas. No cabía duda El historiador les explicó que era