Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC DOMINGO, 26 DE FEBRERO DE 2012 cordoba. abc. es CÓRDOBA 29 TABERNARIO SENTIMENTAL L lamándose de este modo tan cordobés y tan solemne y siendo la vía torcida y discreta, parece natural que fuese dispuesta para guardarle la espalda a La Corredera, que siempre tuvo nombre ligero. Y estando a la vera de los toriles habilitados cuando aquella fue coso a la vez que plaza pública, no se podía imaginar otro local más oportuno que una taberna brava, de medio sin corona y olla abundosa, de hora traviesa y precio chico, de piquera clásica y patio recoleto, para consolidar el crédito que la calle requería. El sitio pasaba por serlo de juramentos antiguos, hechos con sangre y con polvo, fingidos o cumplidos, bajo la égida del Custodio, más por la honrilla que por el interés. El establecimiento fue haciéndose así de una fama a la que no fue ajena la bohemia de la época. No en vano tuvo a Romero de Torres y a Manolete de fiadores de su suerte. Y así llegó a nosotros con su casticismo intacto, incluido el hule de cuadros... Lo que es de agradecer. Porque cuando nos ponemos muy nuestros, es decir, muy del que dirán los demás, se nos sube la cosmopoética al bombín y ya nos creemos que todo el monte es orégano, y así acabamos exigiendo manteles de hilo en las tabernas, vino fino en las sacristías, granito rosa en el baño, capitalidad cultural en Europa y piñones en las croquetas. Aunque lo genuino, lo autóctono, lo que marca la verdadera idiosincrasia cultural, JAVIER TAFUR y VIC CÓRDOBA El Juramento Todos deberíamos volver a las tabernas de barrio, a las tabernas de hábito y penitencia, a las tabernas de pila bautismal, de boda y de sepelio, a los altares familiares donde renovar los viejos votos de nuestros antepasados siga siendo el hule, el rela que se asombra en los frito y el vino peleón, zaguanes y tras los vi... generoso de color, sillos, la que huele a UBICACIÓN subido como un serrallo y a morería, En la calle de su tupé, malo hasta la de soto en vez de mismo nombre, para echárselo al río, la del agua hondetrás de La arroz... Porque da, la callada, la leésta es la Córdoba jana y sola, la de Corredera, que tiene que conocemos, la muchos mártires y nombre ligero que nos suele salir pocos héroes, la que en la foto de familia, cuenta los triunfos la que llamamos eterna, por sanrafaeles, la de siempre, la cateta, la de las tabernas de barrio... Como ésta del Juramento. Que lo lleva firmado desde dentro. Desde su patio, o sea, desde su corazón abierto, donde un azulejo declara a la intemperie su cordobesía sin que nadie se lo pida. Así se hacen las buenas confesiones. Sobre la cal la letra y sobre la letra el jazmín. No hay otra forma más aseada de ser cordobés: sencillo, serio, embrujado... Como este patio que proclama lo que es desde su humildad esencial que es también su hermosura inmarchitable. Así es esta Córdoba de patios cordiales donde siempre existe un rincón para el retiro, para envolverse en uno mismo o para larvarse de olvido y renacer al cabo como mariposa o arcángel. Quizá por ello ande por aquí Tejada, a ver si algún productor lo reinventa para la política doméstica y lo vuelve a hacer la estrella roja de La Ajarquía. Todos deberíamos venir por aquí alguna vez a buscar nuestra estrella fugaz en la noche de un patio tabernario. Todos deberíamos volver a las tabernas de barrio, a las tabernas de hábito y penitencia, a las tabernas de pila bautismal, de boda y de sepelio, a los altares familiares donde renovar los viejos votos que nuestros antepasados le hicieron a esta ciudad tan antigua, a ver si nos orientábamos, de norte a sur y de este a oeste, buscando la estricta cruz de guía que atravesase, ilesa, el gran bosque de columnas que algún dios desmedido hizo para identificarnos...