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ABC DOMINGO, 26 DE FEBRERO DE 2012 cordoba. abc. es CÓRDOBA 25 Su abuelo, su padre y su hijo trabajaron en la factoria de Locsa. Después de 23 años en plantilla se ha quedado en paro Con 45 años me estoy sacando el carné del camión POR P. GARCÍA- BAQUERO CÓRDOBA El otro bloque de los tocados por los ERE lo forman los que sufrieron un proceso de suspensión temporal de contrato o de reducción de la jornada- -el Ministerio de Trabajo no distingue entre una y otra situación en sus estadísticas- El año pasado, se contabilizaron en la provincia 1.862 afectados por una u otra situación. Aquí, están recogidos los involucrados en Córdoba en el expediente de regulación temporal de empleo (ERTE) que desarrolló en 2011 Urende, cadena de electrodomésticos del Grupo Sánchez- Ramade que está en concurso de acreedores. En toda España, fueron 390, de los que unos 60 eran de Córdoba. Lo más grave es que dicho ERTE acabó convirtiéndose en enero de 2012 en un ERE de extinción, que supuso la pérdida de 592 empleos en todo el país- -en torno a 140 en la provincia- Eso se reflejará en las estadísticas de Córdoba del ejercicio actual. También está aplicando un ERTE desde diciembre para 47 miembros de su plantilla Laboratorios Pérez Giménez, que atraviesa una delicada situación económica y está en concurso de acreedores. Los citados 1.862 empleados que sufrieron suspensiones temporales de contrato o reducciones de jornada suponen un 10 más que en 2010. Este colectivo suma seis ejercicios seguidos de incremento. Francisco Hens, a sus 45 años, recuerda como a él y a sus compañeros de Locsa les reunieron el 6 de abril de 2011 para comunicarles que la única viabilidad de la antigua Electromecánica era el cierre Era poco creíble dice Hens, ese mismo trimestre las cuentas de la compañía eran positivas. El zinc, el cobre y el latón se vendían por toneladas cada mes, todo parecía marchar bien, aunque los rumores del cierre habían llegado a oídos de los trabajadores meses atrás. No dábamos crédito a lo que nos estaban diciendo, después de 94 años de historia, la Electromecánica echaba el cierre definitivo. La sensación que nos quedó era de inseguridad total explica este jefe de grupo de producción de KME que entró de peón especialista 23 años atrás. Su padre, sus tíos e incluso su hijo tuvieron la oportunidad de pasar por estas instalaciones que dieron lugar a todo un barrio. Hens recuerda que en el convenio se recogía la preferencia a los hijos de los trabajadores a la hora de formar parte de la plantilla. A la electro como se le conoce popularmente en Córdoba, la consideraba su casa, casi un año después del ERE, aún le cuesta levantarse más tarde de las 8 de la mañana después de trabajar duro en turnos que iban de las 6 de la mañana a las 2 de la tarde; de las 2 a las 10 de la noche y de las 10 de la noche a las 6 de la mañana. Las máquinas no descansaban. Las 120 personas que formaban el alma de Electromecánica le pesan sobre su cabeza, no solo como compañero sino porque él mismo al borde de los 50 años, difícilmente encontrarían trabajo fuera. El mismo tuvo que negociar las condiciones más favorables para todos sin perjudicar a ninguno como miembro del comité de empresa. Hens formó parte del grupo más vulnerable del ERE, el que corresponde con personas entre los 45 y los 50 años, por la dificultad de encontrar trabajo fuera. De momento, un año después, Hens continúa buscando su sitio, cada mañana como secretario de la organización sindical provincial de Industria de CC. OO. mientras que dedica varias horas a prepararse para obtener el carné de camión. A esto se une que ha cogido unos kios de más y está a dieta. Lo peor de esta negociación fue el Estoy a dieta encierro de más de dos meses que protagonizaron en las instalaciones de esta compañía con sede principal en Florencia. El apoyo de las familias y de todos los vecinos fue tremendo, nos traían agua, comida... nos sentimos apoyados y con fuerzas para seguir adelante De todas formas, De abril a octubre la ansiedad se apoderaba de nosotros, meses sin cobrar, sin poder hacer frente al pago de hipotecas, cada uno te contaba cómo lo vivía en su casa. Era una tragedia para todos. En medio de la negociación tuvimos que visitar a la ministra de Industria, pero no sirvió de nada. Arrancamos los 45 días por año en 42 mensualidades con una gratificación de 500 euros por año trabajado en la empresa con un tope de 150.000 euros, o sea, que los que se tenían que ir con unos escasos 6.000- 7.000 euros pudieron volver a casa con 20.000 euros. Desde entonces, Hens cree que todo obedece a la política y de deslocalización porque los pedidos de producto que llegaban a Córdoba se despachan ahora desde Alemania e Italia. Ahora, la lucha está en el encajar una nueva vida y hacer números para levantar un negocio antes de que se acabe la indemnización. Franciscos Hens posa para ABC en la factoría de Locsa MIGUEL ÁNGEL SALAS