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ABC DOMINGO, 26 DE FEBRERO DE 2012 abc. es opinion OPINIÓN 17 POSTALES VIC JOSÉ MARÍA CARRASCAL IÑAKI URDANGARÍN Es el juez, no los periodistas ni el gran público, quien tiene que decir si los cargos contra Urdangarín se mantienen S El papel de los funcionarios Otro funcionario agraviado se queja esta semana de las tesis de Manuel Martín Ferrand sobre los trabajadores públicos. ANA MARÍA LOPEZ PÉREZ, que se reconoce encendida sobremanera cuenta cómo un vecino de mi bloque, trabajador de la construcción, tan discreto en ingresos como yo hasta el boom urbanístico, ha podido invertir y comprar dos pisos más en Sevilla capital. Ahora está en paro y yo y toda mi casta hemos contribuido a que pueda cobrar el subsidio de desempleo, porcentaje que pagamos todos los meses aunque a nosotros no nos haga falta, pues jamás lo cobraremos. Usted pretende rebajar mi sueldo un 20 por ciento para repartir con él y muchos como él, a los que ahora no les va bien. ¿Hablaría usted para que me cediera uno de sus pisos, y así dejar la hipoteca del único pisito que poseo y que me está quitando el sueño? Los dos creemos que él no estaría dispuesto, ¿verdad? Pues yo tampoco a darle un 20 por ciento de mi sueldo. Aspirar a ser funcionarios es aspirar a poco materialmente en la vida. Nunca seremos ricos, pero aspiramos a la estabilidad en el empleo, recurso al que puede aspirar cualquier persona aprobando unas oposiciones. Si yo he aspirado a ganar poco y vivir tranquila es un derecho adquirido y no, no me he adueñado de nada, ni considero mi puesto hereditario. No intente calentar el ánimo a nadie con el hecho de que son los ciudadanos quienes con sus impuestos me retribuyen: nosotros también contribuimos y mucho a las arcas del Estado Rufa (provenientes de Turquía) no tienen nada que ver con los peces chinos Chin chin: los primeros no tienen dientes, ni microdientes, los segundos, sí. En segundo lugar, es falso lo que dicen que no se cambia el agua en las peceras, y que solo se filtra. Si fuera así, los peces se morirían, por lo que habitualmente sí se cambia. En tercer lugar, en nuestro centro se limpian tanto los pies como las manos durante unos minutos, para ver si el cliente trae hongos, heridas o cualquier infección, porque si fuera así los peces morirían al ingerirlos por succión. En cuarto lugar, dice su artículo que cada vez hay más países que prohíben esta práctica, y eso es simplemente mentira: es una técnica milenaria que en los países árabes se realiza desde hace cientos de años y que sólo en la Gran Manzana de New York existen varios centros abiertos. Por último quisiera indicar al señor Barnés- -podólogo que critica esta técnica- -que lamentablemente el gremio de podólogos está sufriendo la misma crisis que nos acompaña a todos los españoles, pero eso no es óbice para desprestigiar a centros de estética con todos los permisos legales en orden, que utilizan la ictioterapia con peces Garra Rufa Pueden dirigir sus cartas y preguntas al director a: Por correo: C San Álvaro, 8, 1 3. 14003 Córdoba Por fax: 957 496 301. Por correo electrónico: cartas. cordoba abc. es. ABC se reserva el derecho de extractar o reducir los textos de las cartas cuyas dimensiones sobrepasen el espacio destinado a ellas. Cierta indignación Desde Tarragona, JUAN ANTONIO SALAZAR se dirige a ABC para comentar que comparte el contenido del artículo del pasado miércoles de Jaime González, que con su virtud de decir mucho en pocas líneas transmite el sentir de muchos españoles Es una auténtica hipocresía que la izquierda, empezando por el PSOE, quiera echar fuego apoyando a unos manifestantes que ellos han vapuleado anteriormente, y además apoyar junto a unos sindicatos anclados en los años cincuenta las manifestaciones por unas medidas provocadas por ellos, por todos, pues fueron todos cómplices de no abordar la crisis Tratamiento con polémica El artículo Pececitos peligrosos para la salud sobre la técnica conocida como ictioterapia, ha provocado la reacción de GINÉS LÓPEZ- CIRERA, de un centro estético de Sevilla, que detalla en su carta el trabajo que desarrolla con estos pececitos En primer lugar, los peces Garra I la balanza, la espada y la venda en los ojos son los símbolos de la Justicia, los pilares en que se asienta son dos: todo el mundo es inocente hasta ser declarado culpable y nadie está por encima de la ley. Que la necesidad de una condena es requisito indispensable para la culpabilidad, salta a la vista, ya que, en otro caso, la Justicia quedaría a merced de las habladurías, rumores o tergiversaciones. Es decir, no sería Justicia. Mientras que nadie está por encima de la ley es inherente al sistema democrático, basado en la igualdad de derechos de todos los ciudadanos. Ni siquiera los jueces están por encima de la ley, cuya misión es hacerla cumplir, no hacerla, como acaba de aprender Baltasar Garzón. Y pienso que ahí acaba, de momento, el caso Urdangarín. La conducta del yerno del Rey pudo no ser ejemplar como reconoció la propia Casa Real. Pero eso no significa que fuera delictiva. Yo puedo no ceder el paso a una anciana ante una puerta, lo que no es ejemplar, pero no constituye delito. El único que puede decidir si lo ha habido es el juez (o jurado) y hasta ahora no ha visto más que indicios de delito por lo que ha llamado al Duque de Palma a declarar. Pero si esos indicios se sustancian o no, si hubo trasgresión de las leyes, si, incluso, han o no prescrito, es algo de lo que yo, ni la inmensa mayoría de los periodistas, tenemos la menor idea. Otra cosa son los efectos o daños colaterales, empezando por los que causan a la Casa Real y terminando por la publicidad, chismografía y morbo del caso. Es bochornoso ver a todo un duque salir corriendo ante un micrófono, pero resulta inevitable en el mundo de la comunicación en que vivimos. Más, si ese duque se ha beneficiado de su renombre. Ello le obliga a aceptar los daños que tal popularidad conlleva. Por último, las familias reales son también familias, es decir, las células primarias de la sociedad, que han permitido la supervivencia de la especie humana, mientras se desarrollaba en estructuras más amplias, complejas y equitativas. Y ya sabemos todos, por haberlo sentido y ejercido, cómo funcionan las familias: como núcleos que se defienden y apoyan internamente, en los momentos en que se ven acosadas, para prestar consuelo al miembro que corra peligro o sobre el que se haya abatido la desgracia, justa o injustamente. No hay nada de malo en ello. Es más, indica un grado de cohesión familiar loable. Sin olvidar nunca que las culpas son siempre individuales, no familiares. Para resumir: aquella familia que no respaldase a uno de sus miembros caído en desgracia demostraría tan poca solidez como la que olvidara que hay una ley por encima de los lazos familiares. Y esto es todo lo que tengo que decir sobre el caso Urdangarín hasta oír al juez.