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14 OPINIÓN AD LIBITUM PUEBLA DOMINGO, 26 DE FEBRERO DE 2012 abc. es opinion ABC MANUEL MARTÍN FERRAND MOROSOS Y MATONES Nos hemos instalado en una democracia impune que permite a los gobernantes sacar los pies del plato presupuestario Y A va siendo hora de que erradiquemos algunas malas costumbres asentadas entre nosotros y que algunos pretenden ennoblecer con los ropajes de la tradición. En España el Estado ha sido siempre un mal pagador y aún así, encastillado en su morosidad, resulta implacable con sus deudores. Un sólo día en el retraso en el pago de un impuesto ocasiona a quien debe satisfacerlo un coste extraordinario, un recargo porcentual, significativo. Por el contrario, la Administración es, en todos sus niveles- -estatal, autonómico y local- una mala pagadora que no atiende al Evangelio de San Mateo y, en consecuencia, no perdona a sus deudores como estos- -incluso por las malas- -le perdonan a ella. El Consejo de Ministros acaba de aprobar un proyecto de ley orgánica y un real decreto para que, mientras se perfecciona la base legal por la que las Autonomías disfruten del mismo tratamiento, los Ayuntamientos puedan pagar a sus proveedores. La medida es irreprochable y demuestra la firme decisión del Gobierno de Mariano Rajoy de activar la economía nacional. Pero- -toda decisión política tiene su pero- ¿no se exigirán simultáneamente responsabilidades, incluso penales, a los alcaldes que hicieron de su capa un sayo y dispusieron de fondos para los que no tenían ninguna autorización presupuestaria? Nos hemos instalado en una democracia impune que permite a los gobernantes sacar los pies del plato presupuestario sin mayores consecuencias y ello es, si bien se mira, un híbrido entre el totalitarismo y la corrupción. Los 8.000 Ayuntamientos españoles acumulan una morosidad superior a los 20.000 millones- -cantidad equivalente a la deuda autonómica- -y, según se anuncia, cobrarán primero los acreedores, pequeñas empresas y autónomos, que ofrezcan una quita, un descuento, en sus facturas pendientes. Es histórico que el general Francisco Javier Castaños, el héroe de Bailén, fue citado a palacio por Fernando VII en un duro día de invierno. El duque de Bailén compareció con uniforme de verano, de lino blanco. El rey le afeó al prócer su presencia estrafalaria y el militar respondió: Señor, acabo de cobrar la mesada de julio y visto como requiere la estación ¿De qué tendrán que vestirse los acreedores de lo público? La prioridad en el cobro de quienes renuncien a su beneficio, o a parte de los costes de su servicio, es un caso de matonismo de Estado. Ya es vergonzoso que ese Estado no pague, con la puntualidad que exigen las leyes en vigor, sus deudas pendientes; pero que abuse de la necesidad de sus acreedores, y les fuerce a una quita, es bochornoso. Sin simetría no hay igualdad. EL ESTILITA tierra adentro, una connotación parda para la JAVIER TAFUR ASENSIO CARLOS CLEMENTSON La necesidad de que la poesía sea la vida de uno fuerza la escritura con la melancolía de lo que nunca fue ni será E L Ayuntamiento de Villa del Río entrega mañana a Carlos Clementson el título de hijo adoptivo de la localidad. Que se haga a los sesenta y ocho años de su vida no parece que constituya una especial deferencia por parte de este pueblo que ahora, al menos, quiere compensar, en lo que le compete, todos los silencios o tenues nombradías que en cada momento le ha dado, por ligereza, esta provincia, que es la suya. Pero bienvenido sea. Anchos sean nuestros hombros para las heridas y para las medallas. No creo que haya un solo poeta cordobés que por cordobés lo sea. Sin duda, tampoco en Villa del Río. Tal vez, sólo por esta razón de incomprensión atávica de la poesía de cualquier región conocida de la tierra, le merezca la pena a Carlos Clementson haber esperado hasta la edad de la jubilación para ser reivindicado, si no redimido, por el pueblo de sus antepasados. Aunque ser cordobés tenga, por lo de poesía- -y los poetas cordobeses no puedan si no expresarlo con el color de la tarde más caída- siempre habrá una ventana traslúcida en cualquier casa del Guadalquivir que comunique con el Mediterráneo el sensato sueño de azules de un niño sin madre. Carlos sabe de esa experiencia amarga y de las consecuencias que no cesan. Nadie que nace mordiéndole a la muerte, puede decir que sus dientes eran inocentes. La necesidad de que la poesía sea la vida de uno fuerza la escritura con la melancolía de lo que nunca fue ni será. Ya que la otra vida, la vida de los otros, la vida que creemos normal y feliz de los afortunados, la vida de la prosa plena de cada día, la vida del vigor y de las rosas, la vida que algunos viven mientras otros interpretan, parece desafecta a las personas sensibles que quieren tener una vida propia, más allá de la que cursa rítmica por las venas. La poesía es una gran mentira o, mejor, una gran creación inmoderada sobre nuestras vidas pusilánimes. Carlos Clementson la ha ejercido de este modo, como si no tuviera otra opción. Es cierto que sólo ha puesto el talento en las obras y no el genio en la vida. Pero eligió ser profesor y no loco. No otra es la razón de que su poesía no sea considerada excelsa sino en ámbitos universitarios o amistosos muy cercanos a su persona. La realidad es que entre su vasta producción, Clementson cuenta, con seguridad, con alguno entre la media docena de mejores poemas escritos en castellano en este siglo presente, y puede que en el pasado. Y si nadie se ha percatado es porque sus versos son tan malditos como los de cualquier otro poeta de verdad en este tiempo donde nadie lee poesía. Pero además son perfectos y legibles. ¿Legibles, me dices? ¿Poesía que se entiende? Efectivamente. Poesía que se entiende y que se siente. Quizá la última...