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64 INTERNACIONAL VIERNES, 17 DE FEBRERO DE 2012 abc. es internacional ABC CONDENADO A PRISIÓN El director del diario ecuatoriano El Universo pide asilo a Panamá MARÍA TERESA ESCOBAR CORRESPONSAL EN QUITO Carlos Pérez Barriga, el director de El Universo el principal periódico de Ecuador, se refugió en la embajada de Panamá en Quito después de que la Corte Nacional de Justicia, lo condenase a tres años de cárcel y a pagar una multa de 40 millones de dólares por haber publicado un editorial que disgustó al presidente Rafael Correa. El presidente panameño, Ricardo Martinelli, anunció ayer la concesión del asilo político a Pérez. Una decisión que también afecta a los otros dos directivos y accionistas del diario, César Pérez Barriga y Nicolás Pérez Lapentti, asimismo condenados a pagar parte de la multa y a tres años de prisión, en un nuevo capítulo en la guerra de Correa contra los medios de comunicación independientes, a los que califica de prensa corrupta El juicio fue planteado por Correa quien alega que un editorial firmado por el exjefe de Opinión de El Universo Emilio Palacio, le causó un grave daño moral Un editorial en el que se afirmaba que Correa podría ser juzgado en el futuro por la muerte de cinco personas en un operativo militar de septiembre de 2010 organizado para rescatarlo del hospital en que se refugió tras ser agredido por policías sublevados. Los abogados de la defensa de El Universo anunciaron que solicitarán medidas cautelares a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos para frenar la aplicación de un castigo que supone la quiebra del periódico y la violación de los derechos humanos de los periodistas imputados. La abultada multa equivale en la práctica a traspasar la propiedad del diario a Correa dijo a ABC Hernán Salgado, uno de los abogados de la defensa de El Universo Una mujer muestra la fotografía de su hijo, muerto en el incendio de la prisión de Comayagua (Honduras) AFP Los guardias de Comayagua no dejaron actuar a los bomberos BLas puertas de la prisión hondureña estuvieron cerradas por temor a una fuga de presos MANUEL M. CASCANTE CIUDAD DE MÉXICO El incendio deliberado de un colchón por parte de uno de los internos cobra fuerza como la causa más probable del siniestro que se cobró la vida de más de 350 reclusos en la cárcel hondureña de Comayagua. La Policía Nacional ha difundido una lista de 377 presos faltantes y, a la espera de las pruebas forenses, se da por hecho que la mayoría de ellos están muertos, aunque no se descarta que algunos pudieran haber escapado entre las llamas. El ministro de Seguridad, Pompeyo Bonilla, aportó la cifra de 358 fallecidos. En la granja- penal se hacinaban 852 prisioneros, cuando su capacidad es de 400 reclusos. El jefe de bomberos de Comayagua, Leonel Silva, declaró que los custodios de la prisión pensaron que detrás del incidente se fraguaba una fuga masiva y les imposibilitaron durante media hora combatir el incendio. Llegamos diez minutos después, pero no entramos porque los guardias lo impidieron. Aguardamos unos 30 minutos afuera mientras escuchábamos disparos. Luego, nos permitieron el ingreso Las celdas- -dijo- estaban aseguradas con candados El portavoz policial niega que hubiera obstrucción a los bomberos. Los celadores aducen que cumplían con los protocolos de seguridad. El destituido director de instituciones penitenciarias, Danilo Orellana, explicó que los guardias creyeron en un principio que se trataba de Desesperación La gente quería salir por el portón, pero nadie nos abría. Saltamos por el tejado y por un muro una fuga masiva de reos, por eso cumplieron la ley y no permitieron el ingreso de nadie a la cárcel para evitar muertes innecesarias La gente quería salir por el portón, pero nadie nos abría. Levantamos entre todos las láminas del techo y saltamos por el tejado y por un muro narraba Fabricio Contreras, quien salvó su vida a costa de un tobillo roto. Una escena terrible... Cuando entramos en las celdas, los cuerpos estaban calcinados y la mayoría son irreconocibles relató Danelia Ferrera, oficial de la Fiscalía. El presidente, Porfirio Lobo, ha suspendido a las autoridades del reclusorio y ordenado una investigación. En las morgues ha comenzado el proceso de identificación de los cadáveres que conservan las huellas dactilares. Pero la tarea será ardua, pues muchos cuerpos están carbonizados. Los convictos murieron abrasados y abrazados a los barrotes de sus celdas, asfixiados por el humo o ahogados al lanzarse a depósitos de agua del penal.