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ABC VIERNES, 17 DE FEBRERO DE 2012 abc. es ABC delOCIO 49 El cine europeo siempre aporta calidad. Creo que sería mejor que, en los remakes que hace Hollywood, llamaran al cineasta de la versión original Soy consciente de que llevo la mitad de mi vida actuando, y me siento orgullosa de cada uno de los profesionales con los que he trabajado Mil ráfagas de acción letal CUENTA ATRÁS Dirección: Fred Cavayé. Intérpretes: Gilles Lellouche, Elena Anaya. País: Francia, 2011. Duración: 90 min. JOSÉ MANUEL CUÉLLAR U bajar con él, no es fácil encontrar a alguien así, le aseguro que todo suele ser bastante más complicado. ¿Le tienta mirar hacia el pasado? De vez en cuando. Soy consciente de que llevo la mitad de mi vida actuando, y me siento orgullosa de lo que percibo de cada uno de los profesionales con los que he trabajado. Sigo preparándome profesionalmente y en la vida. Por eso no deja de trabajar, digo yo. Estoy leyendo guiones. Hay que tomárselo con calma. A partir del domingo termino, de alguna manera, este ciclo, este viaje iniciático que ha sido el trabajar con Pedro en La piel que habito Es el momento de cambiar de piel, de mutar y retomar las cosas con renovada energía sin dejar de ser una chica Almodóvar. El reencuentro ¿Algún momento especial con el cineasta manchego? Daría para un libro. Ya desde su primera llamada, en la reunión donde me habló de la historia. Yo, perpleja ante todo: el emocionante reencuentro entre Pedro y Antonio Banderas, el rodaje en Galicia, cómo me presentó en Nueva York diciendo palabras tan bonitas, que al salir del Lincoln Center me tiré al suelo para besarle los pies... No me dejó, claro, pero se me caían las lágrimas a borbotones. Hablando de emociones recientes, ¿le ha impresionado la desaparición de Whitney Houston? No soy una mujer de cotilleos, por lo que no sé exactamente lo que le ha llevado a la destrucción absoluta. Ha sido muy duro. Estaba a un altísimo nivel desde el que transmitía emoción, energía y magia. El guardaespaldas es uno de los primeros discos que compré en mi vida y lo conservo. Usted siempre se ha exigido el máximo y, de hecho, tiene un olfato finísimo cuando le ponen un guión a su alcance. Además, si continúa como en los últimos años, no habrá epopeya con un plus de heroicidad que se le escape. Estoy cómoda con las escenas de acción, mi abuela me inculcó el ir tres días a la semana al gimnasio y he to- IGNACIO GIL Cavayé ha comentado que, desde el principio, había pensado en usted por tratarse de una actriz consagrada que es capaz de encontrar el apoyo del público desde el primer minuto que sale en la pantalla ¿Algo que añadir? Me lo comentó después de un pase en un festival. Ha sido una suerte tra- mado clases de krate. Hay que saber expresar sentimientos con el rostro y también con el cuerpo. ¿No le parece que si su gran trabajo como madre coraje en Hierro de Gabe Muñoz, un filme que contiene un tercio de los diálogos habituales, se hubiese hecho en EE. UU. habría sido un taquillazo? Esa película me dio muchas satisfacciones. Es cierto que había mucha acción, sufrimiento, ansiedad y locura en mi personaje, que estaba en la pantalla constantemente y sin parar. La película fue aplaudida por la crítica y por los periodistas que escriben de cine. El guión era muy bueno. Siempre recordaré a esa mujer que pierde a su hijo e intenta encontrarlo aunque nadie le haga caso. ¿Cómo le sentaría un buen Goya? Muy bien. El apoyo de los académicos nominándome es algo especial. Me gusta que mucha gente esté esperándolo. En mi caso, ya me siento premiada porque rodar con Pedro es un trofeo. Esta es la tercera vez que me proponen para el Goya y aún no sé qué se siente teniéndolo en las manos, pero me encantaría saberlo. ¿Sabe lo bonito que corre delante de la cámara? ¡Gracias! Nunca me han dicho nada igual, ni creía que fuera importante. Lo tendré en cuenta (risas) na avalancha de escenas aceleradas y frenéticas se te viene encima casi al instante de sentarte en la butaca. Y no para, ni un segundo, ni una décima. A mil por hora. Desde que Bourne apareciera por los metrajes, todos han intentado imitarle, pero pocos lo han conseguido, al menos con la calidad que atesora Greengrass. Esta se acerca, y se acerca mucho. Un filme lanzado por una vorágine de acción aderezado con dosis de angustia vital. Un pobre hombre echado a las fieras sin apenas comérselo y menos bebérselo, una embarazada llevada de aquí para allá como si fuese un pimpampum, y mucha corrupción y gente indeseable, mucha, toda la que anda últimamente por la geografía mundial. Aquí se han juntado todos para formar un carrusel de acción imparable. Una de esos trabajos que inmediatamente agarra Hollywood por el cuello para meter a Damon o Cruise en el cotarro y triplicar las ganancias sin dudar un instante. Es verdad que el trasfondo aparece oscurecido y minimizado ante el torbellino de acción, pero el trabajo de dirección es tan absorbente que troca los minutos en décimas de segundo, sin un instante para respirar. Lo cierto es que era de esperar. Cavayé ya soltó veloces ráfagas de AK 47 en Los tres próximos días y en la menos conocida pero igualmente trepidante Por ella Esta es otra joyita de este buen cineasta. Estoy cómoda con las escenas de acción. Mi abuela me inculcó ir tres días a la semana al gimnasio y he tomado clases de karate. Hay que expresar sentimientos con el rostro y el cuerpo