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82 GENTE JUEVES, 16 DE FEBRERO DE 2012 abc. es gente ABC Un pazo hecho fortaleza BLos preparativos de la boda entre Marta Ortega y Sergio Álvarez se guardan con recelo y en el más íntimo secretismo A CRISTINA PICHEL LA CORUÑA nceis, Cambre, La Coruña. Allí, en medio de una pequeña aldea coruñesa y entre frondosos árboles que impiden su visibilidad, se erige el Pazo Drozo, lugar de encuentro predilecto de la familia Ortega, que el próximo 18 de febrero celebrará la boda de Marta Ortega, hija del dueño de Inditex, el hombre más rico de España. A apenas una semana del encuentro, los preparativos- -que ya empezaron hace tres meses según apuntaron los vecinos de la zona- -se siguen llevando en el más íntimo secretismo, escapando de los flashes de las cámaras y de los propios vecinos. No sabemos nada, y eso que vivimos al lado sentenció una señora del lugar, quien nunca tuvo la oportunidad de hablar con Amancio Ortega ni con nadie de su familia, pues ellos entran en sus coches y no salen para fuera. Sé que viene a menudo y hace numerosas fiestas, pero nada más Los rumores en cuanto a la celebración se suceden con el paso de los días. De hecho, por la zona se habla de que Ainhoa Arteta amenizará la jornada, acompañada de varios instrumentos que a principios de semana descargaron unos camiones que venían desde Holanda. Todo bajo una gran carpa blanca que sobresale por el muro que rodea toda la finca y que apenas deja ver parte del tejado del pazo, escondido detrás de decenas de árboles inmensos, limoneros y camelias. La finca, en la que probablemente aparquen los co- ches de los invitados y los autobuses contratados, llega hasta una muralla que separa el Pazo Drozo de otro que se encuentra más al fondo y que ya no es propiedad del empresario. El pazo cuenta con dos entradas principales que, corroídas por el paso del tiempo, están siendo restauradas a tiempo veloz. A finales de semana, varios operarios barnizaban las puertas exteriores de la propiedad, e incluso alguno dejó entrever la posibilidad de que alguien de la familia estuviera en el interior. Minutos más tarde, el portalón principal del pazo se abrió de par en par para dejar pasar al propio Amancio Ortega, que quiso trasladarse hasta Anceis para seguir de cerca los preparativos de la boda. El séptimo hombre más rico del mundo salió rápidamente- -escapando de preguntas comprometedoras- -en su todoterreno negro, el que siempre utiliza para ir hasta la finca, según apuntó un vecino. Porque en Anceis conocen su coche y poco más. Los vecinos no saben ni cómo es el pazo por dentro desde que lo compró en ruinas el dueño de Inditex hace treinta años. De hecho, una señora presumía de conocer en persona a la Infanta Elena, en una de sus visitas al recinto, y no al propietario del complejo. Las personas que viven en las siete casas que rodean el pazo llevan tres meses sufriendo las obras de la boda, con trasiegos de camiones que vienen y vanyque impiden que el autobúsescolarpuedacircularpor lacalle puntualizóunavecina. Todoparaasegurareléxito de uno de los eventos más importantes del año, que, de seguro it s gonna be a big party (será una gran fiesta) dijo uno de los trabajadores del pazo. A la izquierda, Marta Ortega y Sergio Álvarez; sobre estas líneas un vecino camina por los alredores del Pazo Drozo EFE