Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
82 CULTURA LUNES, 30 DE ENERO DE 2012 abc. es cultura ABC Luis Rosales BVen la luz dos libros juveniles e inéditos del inmenso poeta granadino MANUEL DE LA FUENTE MADRID Versos de un poeta adolescente go, íntimo de Lorca y camaradas en su trágico destino: asesinados en los primeros días de la guerra. Un muerto por bando. Luis Rosales sigue escribiendo y en marzo de 1930 debuta como poeta con un recital en el que, con apenas veinte años, iba a presentar dos libros: El libro de las baladas y Romances de colorido El uno juanramoniano; el otro a la lorquiana manera. De ellos prácticamente nada se supo durante años y años, hasta que la profesora y poeta Xelo Candel dio con ellos en el Archivo Histórico de Madrid. Esos dos libros, corregidos y aumentados, ven ahora la luz (como ya adelantó ABC el 25 de abril de 2010) publicados por la Editorial Visor en una cuidadísima, certera, exhaustiva y oportuna edición para recuperar la figura y la obra de uno de los más grandes poetas españoles de todos los tiempos, colaborador durante décadas de esta casa. Xelo Candel tiene la penúltima palabra: No vamos a encontrar en estos primeros poemas al poeta que conocemos, incluso me atrevería a decir que tan solo los verdaderos amantes de la poesía rosaliana o aquellos estudiosos de la poesía española contemporánea que sientan verdadera curiosidad por ver de cerca cómo se desenvolvía un joven poeta allá por los primerísimos años 30, sepan apreciar estos juveniles poemas Luego llegó abril y la encendida primavera rosaliana estalló. Te prestaré mis ojos BAnálisis LUIS ROSALES FOUZ Balada del mar y el niño (Gerardo) Infancia. Azulado y limpio mi traje de marinero. La vida multiplicada por el número de puertos. ¿Sabrás dónde el mundo nace? marinero, marinero. Las cinco partes del mundo en las yemas de los dedos. El aro del horizonte ansia de inmóviles juegos y el estuche de los días me los darás marinero. Y te prestaré mis ojos para que mires más lejos que el corazón y los ojos en el mar son brida y freno. Bajo el cielo y sobre el mar, azules la mar y el cielo. Eternidad de horizontes que siempre nos dan el centro. ¡Yo soy capitán y mando! Marinero, marinero. Las cinco partes del mundo en las yemas de los dedos Llévale a bordo que luzca su inocencia y su pañuelo. Bajo el cielo y sobre el mar, azules la mar y el cielo. S Era un chavalillo al que le gustaba corretear por la Puerta de las Cucharas y la Plaza de Bibarrambla, cuando no estaba enredando entre los anaqueles de La Esperanza la mercería de su padre, don Miguel Rosales Vallecillo. Un chavalillo aún ajeno a los endecasílabos que flotaban en el aire enamorado de aquella ciudad perfumada de cármenes y fuentes. Así lo recordaría: Cuando tenía doce años no sólo no me sentía poeta, sino que veía con cierta desestimación a mis compañeros que se dedicaban a hacer versos Pasaron los meses y los años y en los ratos que le dejaba su trabajo en la mercería donde echaba una mano a sus padres, siempre había hueco para arrancarse con unas rimas: Era un sauce solitario y un alegre ruiseñor era una rosa, y se amaban como nunca nadie amó sus primeros versos conocidos y publicados ante los que un visionario crítico espetó: Oh plumíferos admirables con pretensiones líricas Pero pronto Luisito ya era Luis y miembro del Centro Artístico de Granada, donde conoció a Joaquín Ami- e acaba de publicar El libro de las baladas y Romances de colorido una recopilación de poemas inéditos de mi padre. Son obras de juventud, cuando aún no sabía hasta dónde habría de llevarle esa naciente vocación. Es, por tanto, una obra muy granadina, en la que resulta fácil apreciar la influencia de dos escritores muy admirados por él: García Lorca, tan querido, y Juan Ramón. Durante mucho tiempo, mi padre no quiso que estos poemas se conocieran. La razón fue que mi abuelo publicó en 1926, sin su autorización sus dos primeros poemas conocidos; uno firmado con su nombre, el otro bajo un seudónimo. Recibió, a sus dieciséis años, duras críticas que le enseñaron que debía ser muy prudente si quería convertirse en un buen escritor. Tanto es así que no volvió a publicar hasta que lo hizo en la revista Los cuatro vientos ya en 1933. La persona que resultó clave a la hora de hacerse escritor fue Joaquín Amigo, era mi amigo, mi pundonor y mi maestro Era Joaquín un hombre importante en el mundo cultural de aquella Granada. También fue quien presentó a Federico a mi padre. Nunca publicó estas obras y, cuando hablaba de ellas, mostraba un cierto escepticismo que, con el paso del tiempo, se convirtió en cariño. Le regaló entonces una copia manuscrita a Joaquín, que todavía hoy conserva su familia con mucho amor. Mi padre afirmaba que no guardaba ningún original de esos dos libros; había olvidado que tenía dos copias en su caótico despacho, una de ellas dentro de una carpeta con el hermoso título de El taller de las reparaciones La otra duerme en el Archivo Histórico Nacional. Cuando los leí, un verso en concreto se me quedó grabado: Y te prestaré mis ojos para que mires más lejos Pensé que tal vez había que volver la vista atrás. Después, mi querida amiga Xelo Candel me acabó de convencer sobre la conveniencia de su publicación. Y aquí los tenemos, aquellos primeros que hicieron nacer el corazón de escritor de Luis Rosales Camacho: Cada vez que se escribe un poema tienes que hacerte un corazón distinto, un corazón total, continuo descendiente, quizás un poco extraño, tan extraño que solamente sirve para nacer de nuevo LUIS ROSALES FOUZ ES HIJO DEL POETA LUIS ROSALES Luis Rosales en su segunda patria, la localidad madrileña de Cercedilla