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64 ABCdelDEPORTE Vela Volvo Ocean race LUNES, 30 DE ENERO DE 2012 abc. es ABC Cuando la organización de la Volvo Ocean Race anunció que la flota haría 4.000 millas en carguero comenzó una incognita logística que levantó muchos dolores de cabeza Los piratas marcan la ruta H PEDRO SARDINA ace años que las zonas más afectadas por la piratería son el estrecho de Malaca y el Mar de China, pero últimamente Somalia, en el cuerno de África se ha adjudicado el liderazgo, más que nada porque ha acaparado la atención de los medios de comunicación de todo el mundo. Cuando se debilita el Monzón, la piratería crece especialmente en el Mar de Arabia, Golfo de Aden y la costa de Omán. En agosto, la organización de la Volvo Ocean Race planteó a los equipos el lugar seguro para cargar los barcos en un carguero y trasladarlos a Abu Dhabi y, apelando a la seguridad de la flota, se hizo firmar un contrato de confidencialidad a los participantes por lo que no podrían revelar el lugar secreto del Índico. Se trataba de Malé, en Maldivas, un secreto a voces que no respetó nadie. El equipo Telefónica, al saber esto, construyó una cuna extra y la envió a Turquía para que fuera embarcada en el carguero que haría la travesía secreta, el Happy Diamond un barco de bandera holandesa de 157 metros de eslora y 26 de manga. En Ciudad del Cabo, llegada de la primera etapa, la organización no tenía muy claro las fechas de llegada a Malé, lo que provocaba una incertidumbre en todos los equipos, que no permitía cerrar los planes de viajes, hoteles y demás. Hasta el día de Nochebuena no se supo a ciencia cierta los movimientos de los equipos de tierra, ya que los barcos había salido ya a navegar. El león no era tan fiero como decían Al final, las medidas de seguridad adoptadas por la Volvo Ocean Race han sido muy excesivas y han creado muchos problemas de logística y organización a los equipos. Menos mal que no ha ocurrido ningún incidente en el traslado de los barcos en el carguero Happy Diamond Cualquier contratiempo hubiera dejado a la flota más mermada de lo que está. Los piratas no han aparecido y todo ha ido muy bien para las conveniencias de la organización, aunque algún que otro equipo se siente perjudicado por esos dos parones que ha producido tener que navegar en Abu Dhabi obligatoriamente. veinticinco millones de euros tienen la culpa. Ahora sólo queda, como dicen algunos tripulantes con experiencia en esta regata, que durante la navegación hacia Sanya no haya problemas de piratería. Esta zona es mucho más peligrosa que la anterior, lo que pasa es que es menos mediática por el excaso tráfico de barcos mercantes europeos. lo que puede ocurrir cualquier cosa mala muy rápido. Las operaciones de cargar y descargar el barco son complicadas Especialmente con estos barcos superfrágiles y miedo me da... decía Íker Martínez, el patrón más joven de la regata. Su barco, el Telefónica sería el primero en cargarse por haber ganado en Maldivas. Con el Telefónica abarloado al mercante, comenzaba a subirse con la grúa del propio carguero. Dos personas a bordo (Arrate y Alex) dos sobre una plataforma sobre el agua (Calafat y Signorini) y el resto de la tripulación, más Horacio, a bordo del mercante. Sufrimos mucho con el mástil muy cerca de la grúa del carguero. Fueron minutos de mucho estrés pues un daño en el mástil o la jarcia hubiera sido fatal dijo el patrón español. Tras subirlo, había que moverlo hasta situarlo sobre su cuna. Era vital amarrarlo bien y dejar todo correctamente fijado para que durante el viaje no se moviera. Siete horas duró la operación. El primer episodio, de un total de cuatro, estaba cerrado. En el puerto de Khalid, en Sharjah (Emiratos Árabes Unidos) siete días y unas dos mil millas después volvía a repetirse el proceso, pero a la inversa. Bajar los barcos para continuar la regata hasta Abu Dhabi. El 15 de enero, en el mismo puerto vuelta a cargar los barcos pero con una dificultad añadida: los 20 nudos de intensidad de viento que soplaban ese día y unas condiciones desaconsejables para la operación. A pesar de todo se hizo sin incidentes. Finalmente, el 21 de enero, el cuarto episodio. Una nueva carga en el barco holandés Happy Diamond cuyo próximo destino era Mumbai, en la India. Cuatro operaciones que han podido costar muy caro a la regata si hubieran salido mal. De los piratas, ni rastro. En definitiva, desde el 11 de diciembre, que comenzaba la segunda etapa en Ciudad del Cabo hasta el 22 de enero, que arrancaba de Maldivas el segundo tramo de la etapa tres, actualmente en disputa, la flota estuvo compitiendo un total de dieciocho días, siendo uno de ellos la costera de Abu Dhabi y dos días los correspondientes al sprint entre Sharjah y Abu Dhabi y viceversa. Es decir, en 42 días se compitieron 18. Lo más duro, sin duda, ha sido hacer frente a todos los cambios de fechas. Es difícil concentrarse en navegar con estas condiciones El Telefónica en el momento de subirlo al barco holandés Happy Diamond Una maniobra muy peligrosa que pudo costar caro Difícil maniobra Horacio y Alex, en Malé Sólo dos miembros del equipo de tierra de cada equipo (número impuesto por la organización) podían viajar a Malé para hacerse cargo de la operación de embarque en el carguero. Por parte del equipo Telefónica se desplazaron a Malé, Horacio y Alex. A pesar de haber un plan nunca tuvimos la total seguridad de como se iba a realizar la operación. Malé es una isla sin infraestructuras y se conoce apenas como la capital de las Maldivas, una isla paradisiaca sólo para ir de luna de miel explican desde el equipo Telefónica. En una de las islas próximas a Malé, un lugar donde se acumulaban despojos, hubo que montar las cinco cunas de los VO 70 y en ello trabajaron, bajo un calor intenso, diez miembros del equipo Telefónica. Luego, una barcaza cargó las cunas, ya que allí no había calado para que las cargase directamente el Happy Diamond Más tarde, esta navegó hasta el centro del canal donde el carguero esperaba fondeado para fijar las cunas a su cubierta. El 26 de diciembre, en plena noche, el Telefónica cruzaba la línea de llegada de Malé como primer clasificado, con casi dos minutos de ventaja sobre el Camper tras quince días de duro enfrentamiento y unas últimas horas de infarto navegando entre atolones y escollos. A la mañana siguiente, tras haber pasado la noche fondeados en una bahía desconocida, comenzó el desafío de subir los barcos, con el palo pinchado a un carguero y en medio del mar. El riesgo fue grande. Los barcos están hechos para estar en el agua y para estar en el aire mientras se sacan de agua por