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ABC LUNES, 30 DE ENERO DE 2012 abc. es ABCdelDEPORTE 55 tro partidos, calentó, pero no se consumó la humillación del español, a quien una prensa ya cebada también le culpa del primer gol del Liverpool. Cuando Benítez llegó a Anfield, su equipo encajó varios goles tontos en saques de esquina. Sabios de la grada y de la tele le pidieron que abandonase su preferencia por la defensa zonal en el córner y que volviese al clasicismo inglés del marcaje al hombre, otra tradición inventada. El Liverpool de los ochenta, el que lo ganaba todo, los defendía por zonas. Un argumento recurrente sobre la ventaja del marcaje al hombre no era realmente táctico sino psicológico. Sus propagandistas decían que, cuando cada defensor tiene una pareja asignada, se puede identificar al culpable de perder a su atacante. Puede ser un bálsamo para membrillos, como llaman los chorizos a los chivatos, pero nada tiene que ver con defender un córner. Quizás pueda explicarse lo ocurrido en el minuto 20 del partido del sábado también mediante la psicología. Hay algo en el frecuente frenesí de los defensas para proteger a su portero que avalaría la interpretación psicoanalítica del juego del fútbol como una batalla entre diez y diez hombres para proteger la virginidad de la cueva mallada de su madre, siempre única, que sería el portero. En una tumbona se podría indagar el impulso irracional que llevó a Evra y a Evans a olvidarse del balón, objeto con el que se marcan los goles, y enredarse en el área pequeña con Kelly y Carroll, que se habían colocado allí para entorpecer a De Gea. Perdió la titularidad en Nochevieja, por el gol del 2- 3, en Old Trafford, en una débil salida a un balón alto, precisamente el día en el que Ferguson cumplía setenta. Quizás De Gea debió quedarse en la portería, pero se sumó a la escena, digna ya del camarote repleto de los hermanos Marx, y fue fusilado por un cabezazo de Agger. El madrileño mostró después, en un par de ocasiones, que ha perdido confianza. Ferguson lo excusó por el gol, pero su historial en las rotaciones de porteros ha dejado un reguero de cadáveres. EL PATO MAREADO M Hola Liga, adiós Mou ou se va en el verano. Lo dice el Sunday Times y el Madrid lo niega. Dice que lo publica porque lee la prensa española. No le falta razón porque los argumentos son idénticos. El problema es que el periódico inglés bebe de fuentes cercanas a Mou, las mismas que su entorno ha ido soltando gota a gota o chorro a chorro dependiendo del grado de enfado del técnico con las circunstancias del club. Es vox populi que Mou no está contento. No le gusta que el Bernabéu le dicte las alineaciones, más que nada porque va contra su forma de ser y, sobre todo, porque se confirma que va un tío que vende pollos, se sienta en la grada y acierta con la alineación. Y él no. Y eso no le gusta. Ni tampoco le gusta que los jugadores se hablen con los periodistas. Por él, los metería en un búnker, les encerraría con llave y la tiraría al mar. Y les quitaría los móviles claro, vaya a que filtren el lateral derecho, de gran importancia en la estrategia del partido. Y tampoco le gusta, aunque trague bilis, que vaya el jefe y le diga que no suelte tanto la sin hueso a pasear y que no puede decir que entiende al madridismo pero que no le escucha. En realidad, nada de esto pasa en Inglaterra. Allá solo cuenta el luminoso, el pragmatismo es el rey y el mercantilismo el padre del rey. Allá donde no cuentan los sueños, ni la estética ni el preciosismo. A Mou no le gusta el tiqui taca y pone a Ozil porque si no el Bernabéu acabaría saltando al tapete con la imaginación y poesía por bandera. Y eso que el Madrid va a ganar la Liga, y también la Champions si Mou hace de tripas corazón, pone a los jugones y se merienda al Barça. Que puede... si quiere. El guardameta es el antihéroe del Manchester United, que cayó en Anfield en los dieciseisavos de la Copa de la FA David De Gea se quiebra N ÍÑIGO GURRUCHAGA LONDRES o sólo fue una tarde ideal para los necios, una tarde en la que daba asco la persecución por un constante abucheo de Patrice Evra, culpable de atreverse a denunciar los insultos racistas por los que Luis Suárez ha sido sancionado con ocho partidos, en la que daba asco oír los cánticos que celebran que 71 hinchas del Liverpool muriesen en la tragedia de Hillsborough. No sólo fue una tarde para preguntarse quiénes inventaron estos odios furibundos que no existían hace cuatro décadas y que logran que el fútbol sea lo más desagradable que uno puede ver un sábado por ese precio. Fue además un partido tedioso. No, Jamie Carragher no es Matthias Sammer, el defensa, centrocampista y goleador, de carrera breve, en la Alemania que ganó la Euro 96. Quizás Kenny Dalglish no pidió a Carra que emulase a Sammer, pero fue tan inexplicable que lo alineara como mediocentro ante un Manchester United que no tenía a Rooney o a Nani, como que Alex Ferguson dijese luego que su equipo había jugado mejor, cuando su mayor sentido del pase y de la posición careció de velocidad o de dientes. Fue la tarde en la que David de Gea pareció hacer un gesto a su banquillo, mediada la primera mitad, para que le ahorrasen más sufrimientos. Lindegaard, que le había sustituido en la puerta del United en los últimos cua- Enredo en el área David de Gea se lamenta AFP Críticas de la prensa Acusa al guardameta, titular después de cuatro partidos, de fallar en el primer gol del Liverpool Ferguson lo excusó El técnico mandó calentar al portero suplente después del tanto, pero no consumó la humillación JOSÉ MANUEL CUÉLLAR