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46 ABCdelDEPORTE Córdoba CF LUNES, 30 DE ENERO DE 2012 abc. es ABC El Córdoba sacó oro de su enfrentamiento ante un rival directo que frenó su juego habitual a base de presión y muchas faltas y donde Hervás y Borja marcaron y Charles demostró por qué El Arcángel le adora Bronco, pero rentable POR J. M. C. CÓRDOBA CÓRDOBA CF Alberto García Fernández Gaspar David Prieto Fuentes (80) López Garai Borja Caballero (67) Hervás López Silva (74) Patiño (52) Ximo (80) Tena (67) Charles (52) 2 ELCHE CF Juan Carlos Carpio Héctor Rodas Pelegrin Edu Albacar Xumetra (71) Acciari (60) Mantecón Palanca Nicki Billie Ángel (75) Perico (71) Generelo (60) Kike Mateo (75) 0 C GOLES 1- 0, m. 36: Javi Hervás 2- 0, m. 83: Borja García EL ÁRBITRO Sureda Cuenca (Colegio balear) Roja directa a Edu Albacar por agresión a Charles (m. 66) Expulsó por doble amonestación al local Gaspar (m. 63) y al visitante Pelegrin (m. 79) Mostró tarjeta amarilla a los locales Javi Hervás, López Garai y Borja García y a los visitantes Héctor Rodas, Mantecón, Palanca y Carpio. INCIDENCIAS El Arcángel. 10.570 espectadores. Jornada 22 en Segunda, primera de la segunda vuelta. Se guardó un minuto de silencio por el fallecimiento de un socio. El brasileño reapareció con mayúsculas. Dio el pase del segundo gol, provocó varias tarjetas y una expulsión y tuvo hambre de gol, pero no llegó LA FIGURA Charles LO MEJOR La capacidad de este Córdoba para rehacerse ante la adversidad, sacudirse la presión y hacer dos goles a un rival muy difícil LO PEOR haber caído en el juego bronco del Elche y no haber querido rematar a un rival en clara inferioridad, pese a que hacen falta más goles onsiderar el partido de ayer como sucio es, muy probablemente, quedarse corto, pero hacer honor a la verdad con un calificativo más grueso, sería poner este periódico a una altura que sus lectores no se merecen. En cualquier caso, El Arcángel estaba avisado de que el Elche es maestro es el uso del juego bronco cuando le conviene frenar, mitigar y asfixiar la mejor técnica del rival. Y en Córdoba mostraron una buena ración de su excesiva contundencia que, sin ir más lejos, acabó con Charles ingresado en el Hospital San Juan de Dios por una doble fractura de mandíbula, merced a un codazo de Edu Albacar que ya le hubiera gustado aplicar el mismísimo Bruce Lee en alguna de sus películas. El problema es que, en un principio, ese tipo de juego le sirvió, y mucho, a los ilicitanos. Acciari y Mantecón se hicieron con el centro del campo durante los primeros cinco minutos, en los que el Córdoba ni se encontraba ni hallaba la fórmula para dar dos toques seguidos. Aún así, el primer disparo corrió a cargo de los locales, con un duro trallazo de Borja que acabó desviando a saque de esquina Juan Carlos. La reacción visitante no sorprendió ni a propios ni a extraños: una presión de ésas que agobian, bien aderezada con una cantidad suficiente de faltas, con la única intención de frenar el juego y evitar que los blanquiverdes tuvieran las ideas claras. En efecto, Hervás brillaba por su ausencia y ya se sabe que cuando el cordobés no aparece, su equipo no termina de funcionar Tampoco el Elche mostraba claridad de ideas ni parecía haber viajado con ganas de llevar la ini- El brutal codazo de Edu Albacar a Charles, que le hizo sangrar por la boca, ciativa, con lo que al cuarto de hora la lucha se acabó centrando en un movimiento de balón más parecido al tenis de mesa, con posesiones de balón ínfimas, nervios y más presión. En este sentido, los visitantes se mostraron más serios y mejor posicionados, aunque el fútbol que se estaba viendo sobre el césped- -en un estado que dejaba mucho que desear- -no tenía nada que ver con lo que la grada blanquiverde está acostumbrada, porque ni los ilicitanos tenían intención de atacar, más pendientes de anular el juego del contrario, ni Patiño, único punta que puso en juego Paco Jémez, y que, no obstante, supo hacer una gran labor moviendo a los centrales para abrir huecos y que dio un buen susto al quedarse tendido sin conocimiento unos minutos tras un duro encontronazo con Juan Carlos, estaba siempre solo. El árbitro, el balear Sureda Cuenca, hizo lo que un trencilla no debe hacer nunca: pasar a ser el protagonista, obviando el sinfín de faltas (incluido un más que posible penalti a Borja Césped irregular