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ABC LUNES, 30 DE ENERO DE 2012 abc. es ENFOQUE 5 José Luis Rodríguez apatero, a su llegada Alfredo Pérez Rubalcaba condujo su vehículo Carme Chacón llega a la sede socialista en Ferraz con José Andrés Torres Mora DE SAN BERNARDO José Blanco, momentos antes de la cena Cena de hermandad socialista La Femme Nikita JAIME GONZÁLEZ En mi afán por imaginarme la cena de hermandad que anoche compartieron los miembros de la Ejecutiva del PSOE, y por una extraña asociación de ideas, me viene a la cabeza la imagen de la protagonista de La Femme Nikita una muchachita de pelo a lo garçon y camiseta negra de tirantes que abre fuego en el interior de un restaurante. La joven, encorajinada por la traición de su jefe, vacía el cargador a troche y moche: las balas de la metralleta perforan las puertas de acero de los refrigeradores industriales, mientras ceden las estanterías colmadas de platos, ollas y sartenes; el aceite hirviendo de una freidora salta por los aires con tan mala fortuna que el rostro de uno de los comensales se arruga en la pantalla con tal dosis de realismo que los ojos del espectador no son capaces de aguantar la mirada: una cara en carne viva se deshace entre alaridos en medio de un apocalíptico estrépito de cuchillos jamoneros y demás objetos cortantes... La película de Luc Besson (llevada después a la televisión) es un pasote de violencia gastronómica: un grupo de sicarios entra en escena, ya no recuerdo si a favor o en contra de La Femme Nikita que recurre a un microondas y a una plancha caliente que estampa literalmente contra la cabeza de uno de los malos cuando se queda sin munición. El filme es un prodigio de brutalidad entre fogones que la memoria me trajo ayer en volandas, no me pregunten por qué. Hay imágenes que brotan una tarde cualquiera de domingo sin razón aparente, tal vez por el cansancio de esas seis horas de partido entre Nadal y Djokovic que desataron mi instinto asesino. Puede ser: lo cierto es que Luis Ventoso, mi director adjunto, me debió de ver los ojos inyectados de sangre y dejó caer, como quien no quiere la cosa, la posibilidad de que escribiera sobre la cena de hermandad del PSOE. Fue decírmelo y acordarme de la protagonista de La Femme Nikita esa muchachita de pelo a lo garçon y camiseta negra de tirantes (Anne Parillaud) que terminó la faena clavándole a un tipo chungo un picador de hielo en la yugular. Ardorosa chavala, sí señor. Ahora bien, les juro a ustedes que no encuentro ni una sola razón que justifique la extraña asociación de ideas que me ha llevado a relatarles una ensalada de tiros tan brutal en lugar de escribir de la cena socialista. Estoy fatal. ESPAÑA