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84 CULTURA Festival de la Guitarra DOMINGO, 10 DE JULIO DE 2011 abc. es cultura ABC PORQUEDDU, EN EL GÓNGORA La bailaora Rocío Molina presenta su nuevo espectáculo en el Gran Teatro ABC CÓRDOBA Porque el tiempo pasa PABLO MILANÉS La bailaora y coreógrafa malagueña Rocío Molina presenta esta noche en el Gran Teatro Vinática El espectáculo responde a la idea de Molina de trabajar sobre la deformación de la técnica adquirida durante muchos años. En palabras de la bailaora ha sido un acercamiento al error y el trabajo comenzaba corrigiendo ese error En el escenario estará acompañada por el guitarrista Eduardo Trassierra, que ha realizado la música original del montaje; por José Ángel Carmona, al cante y la mandola, y por José Manuel Ramos en las palmas. Vinática es el octavo espectáculo que Rocío Molina presenta con su compañía y en éste la bailaora repasará en solitario en el escenario palos como cantiñas, zambras, seguiriyas, bulerías o livianas. El montaje cuenta con la colaboración como asesor dramaturgo del italiano Roberto Fratini. Rocío Molina llega al Festival después de conseguir el Premio Nacional de Danza 2010 en reconocimiento a su aportación a la renovación del arte flamenco y a su versatilidad y fuerza como bailaora e intérprete, lo que a sus 27 años de edad la hace una de las bailaoras que más interés provoca en el público y la crítica. El espectáculo comienza a las 21.00 horas. Media horas más tarde, el guitarrista italiano Cristiano Porqueddu subirá al escenario del Teatro Góngora para interpretar con su guitarra clásica obras de Angelo Gilardino, de quien fue alumno y con el que ha colaborado. A él estará dedicada la segunda parte del concierto. En la primera, Porqueddu interpretará piezas de los compositores Eduardo Garrido, Tomás Marco y Agustín Barrios. Lugar: Teatro de la Axerquía Fecha: 8 de julio Banda: Miguel Núñez (Piano y teclados) Dagoberto González (Violón y teclados) Osmany Sánchez (Batería) Edgar Martínez (Percusión cubana) Sergio Félix Raveiro (Bajo) Germán Velasco (Vientos y teclados) LUIS MEDINA Los días de gloria se fueron volando y yo no me di cuenta cantaba Pablo Milanés la noche del viernes en una Axerquía con dos mil personas. Sabia reflexión que tarde o temprano haría cualquier mente lúcida. Es una de las canciones más bellas de sus últimos años y resulta especialmente dura en la voz ya con síntomas de erosión (sobre todo considerando lo que esta voz ha sido) de este icono de la Nueva Trova Cubana. Hace ya demasiados años (y nos vamos poniendo viejos) que Pablo Milanés no logra introducir en el acervo común un éxito que cale en la emoción colectiva de la manera en que lo hacía décadas atrás. Por eso, el público se aferra a la nostalgia de revivir lo que todos, alguna vez, sentimos escuchando Yolanda o El breve espacio en que no estás paseos obligados de su repertorio hasta la extenuación. Su póker obligado se completó en los bises con Para vivir esa extraordinaria canción que sigue resistiendo al tiempo, y Yo no te pido un himno con alguna arruga. El resto de la noche, un concierto desigual que combinaba un patrón cansino y beatífico de algunos de sus temas más recientes (especialmente del dis- El músico cubano en su concierto de La Axerquía co Regalo con afortunadas sorpresas revividas por la percusión, el bajo y el saxo, como en el caso de la apertura de la noche con Proposiciones la canción de Nicolás Guillén De qué callada manera la inusual Te espera una noche de éxitos o la telúrica Identidad Su continua búsqueda de lo sublime, sin embargo, puede resultar contraproducente, al hacerlo desde arreglos etéreos. Usó hasta tres teclados, abusando de colchones que restaban corporeidad a la música, y su ya conocido y omnipresente violín de Dagoberto González resulta demasiado dramatizado, en ocasiones almibara- VALERIO MERINO do. Pero quien tuvo retuvo, y nuestro querido Pablo fue capaz de una interpretación emocionante de Mírame bien que nos reconcilió con su mito. A lo largo de su carrera ha sido especialmente valiente y crudo en la derrota y las renuncias que la vida impone. Sus características melodías coloristas y octavadas siempre convertían estas historias tristes en canciones bellas. Hoy, sin embargo, historias objetivamente bellas resultan canciones tristes, como cuando se acerca el final de una película, y el protagonista, con el que hemos compartido tanto, resulta vencido por el tiempo, el implacable, el que pasó Captain Fingers conquista Córdoba LEE RITENOUR BAND Curso de Calixto Sánchez El concierto de Porqueddu forma parte de la intensa actividad que el italiano ha emprendido en Europa y Estados Unidos como solista como en grupos de cámara o como profesor en cursos especializados. En lo que respecta al programa formativo, hoy comienza en el Palacio de Congresos el curso que imparte Gilardino sobre la música para guitarra en el siglo XX, de 10.00 a 14.00 horas. También en ese emplazamiento empieza hoy y hasta el 13 de julio el curso Técnica vocal del cante flamenco, que imparte Calixto Sánchez de 10.00 a 13.00 horas. Espectáculo: Captain Fingers Lugar: Gran Teatro Fecha: 8 de julio Banda: Lee Ritenour (Guitarras) Melvin Davis (Bajo) Sonny Emory (Batería) Dave Grusin (Piano y teclados) LUIS MEDINA Se estrenaba en Córdoba Lee Ritenour, uno de los pocos grandes nombres del jazz que faltaba por aparecer en el Festival de la Guitarra. Su banda habitual comprende dos auténticos guardaespaldas, dos músicos con los que uno se sentiría igual de seguro encima de un escenario que en una es- quina del Bronx. Se trata de dos músicos excepcionales, que forman parte absolutamente fundamental del espectáculo de música, destreza y naturalidad que configura la propuesta de Lee Ritenour, el Captain Fingers Melvin Davis es portentoso, articulado con su bajo de siete cuerdas, con el que parecen fundirse en uno Anthony Jackson, Richard Bona (incluido su feel vocal) y Marcus Miller, recordándonos en ocasiones la atmósfera elegante que conoce de sus trabajos para Chaka Khan. Todo swing parece que pensase a la vez que Sonny Emory, el que fuera batería de Earth, Wind and Fire, poderoso y espectacular. Para la ocasión, y sus conciertos en España, se unió el ya casi octogenario y archipremiado pianista y teclista Dave Grusin, que ya había trabajado con Ritenour en diversos momentos de su trayectoria, y grabaciones como Amparo Harlequin o Two worlds De su reconocidísima labor como autor de bandas sonoras, Grusin ofre- ció, por su relación original con el mundo de las guitarras (lo interpretaba el cuarteto Los Romero) un tema de Un lugar llamado Milagro que dirigiera Robert Redford y protagonizara Rubén Blades. En el resto de la noche, todo un alarde de musicalidad sobre la base de un jazz- funk, algunos encuentros ya habituales de Ritenour con las bases de Brasil, y una voz propia y aglutinadora con las tres guitarras que usó. Su relación con el instrumento lo ha convertido en uno de sus grandes teóricos. La formación profundizaba en un sentido colectivo en el que el jazz- fusión norteamericano es maestro. Ritenour se acercaba a sus músicos, especialmente a Sonny Emory para sentir de cerca la unidad musical de alta precisión que se desplegó en el escenario enriqueciendo con un amplio registro de matices un repertorio muy variado y configuró una de esas noches que prestigian un Festival como el nuestro. El recital fue, en tres palabras, muy muy bueno.