Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC MARTES, 22 DE FEBRERO DE 2011 cordoba. abc. es CÓRDOBA 35 Mientras el entorno de la víctima de la agresión guarda silencio, el del suicida destaca su mal pronto El Pato era bueno, pero muy celoso POR RAFAEL A. AGUILAR CÓRDOBA EFE Hasta el lugar se desplazaron efectivos de las policías Científica y Judicial. El juez levantó el cadáver sobre las 09.30 horas. Los testimonios recabados por este periódico coinciden en que el joven fallecido, que era de etnia gitana, y su novia mantenían una relación estable desde hacía al menos un año. Las diferencias entre ellos iban más allá de sus vínculos afectivos: pertenecían a dos mundos muy desiguales. Él residía en un piso social de Las Moreras y era el menor de cuatro hermanos, tres varones y una mujer, Diferencias El chico vivía en un bloque social del barrio deprimido, mientras que su novia pertenecía a una esfera social más acomodada huérfanos desde hacía tiempo. Sin trabajo y con con una formación académica muy escasa, F. R. M. R. era el único de sus hermanos que vivía en la casa familiar, de la que cuidaba su abuela enferma. Ella, por contra, formaba parte de una familia más acomodada que reside en unos bloques de pisos en el límite de Las Moreras, en el que a última hora de la tarde de ayer se recuperaba entre sus familiares del zarpazo que le acaba de dar la vida. Por su parte, la coordinadora del Instituto Andaluz de la Mujer, Juana Baena, informó a EFE de que la chica no había interpuesto ninguna denuncia contra su presunto agresor ni tiene antecedentes por malos tratos. Baena indicó que el IAM pondrá a disposición de la víctima todos los recursos necesarios- -empezando por atención psicológica- -para ayudarla a superar este choque tan traumático que está viviendo El destino le había reservado una muerte truculenta en primera página de los periódicos a F. R. M. R. que llevaba escrito en su carné de identidad que su vida iba a nutrir las crónicas de los gacetilleros. No en vano El Pato, que era el mote que gastaba entre sus amigos y familiares, tenía por residencia un humilde piso de protección social en Las Moreras, justo en el patio que lleva el nombre de uno de los pioneros de la fotografía de prensa en esta ciudad: Ladislao Rodríguez Ladis El barrio donde creció y acabó fraguando su muerte este joven de etnia gitana era a primera hora de la sobremesa de ayer un laberinto de rumores sobre cómo las diferencias entre la pareja derivaron en un final trágico. Alberto, un vecino de El Pato que vive en el portal contiguo al de este último, describe al suicida como alguien a quien nunca le hubiera augurado una muerte tan temprana ni tan truculenta. El Pato era un chaval normal, como somos todos aquí, que nos buscamos la vida con lo poco que tenemos a mano, pero hay que decir que él, aunque no tenía trabajo, sí que se preocupaba bastante de prepararse: de vez en cuando se le escuchaba que estaba haciendo cursos de formación para tal o cual cosa Alberto apreciaba a El Pato. Nos hemos criado juntos, aquí en el patio, como todos los niños de aquí explica. La relación con su novia, con la que ha intentado matar, era más o menos buena, lo que pasa es que mi primo, porque yo lo considero mi primo aunque no lo sea de sangre, tenía un pronto muy malo, era muy celoso y como la viera hablando con otro o le hablaran de que había tenido otros novios... malo, malo se me ponía Cristo, diminutivo de Cristóbal, también conocía a El Pato desde siempre. Habíamos ido juntos a la escuela y sé que lo había pasado mal en la vida: estaba huérfano y vivía con su abuela, casi solo, porque sus hermanos, que eran mayores que él, ya habían volado a otro sitio a formar una familia propia Cristo, en tirantes en pleno febrero y con restos de grasa en las manos porque acaba de terminar de arreglar su coche, tenía para sí que la relación de su amigo con su novia era estable. Se les veía bien, aunque las diferencias entre ambos fueran tremendas, porque él pertenecía a nosotros, a la gente sin medios, y ella era, o es, de billetes: aquí en el barrio conocemos a sus pisos como los pisos de los billetes El complejo de edificios en los que habita la pareja del suicida está a sólo trescientos metros de la humilde casa de éste, pero a años luz en cuanto a medios. Parece otra ciudad. El pasaje en el que se encuentra el bloque, al que se accede por María Zambrano, estaba ayer por la tarde sin apenas movimiento. Muy pocos vecinos entraban o salían. Sí, esa chica vive unos pisos más arriba de mi casa: no sé qué es lo que ha podido sucederle con su novio para llegar a este extremo comentaba un joven que aparcaba su ciclomotor bajo los soportales. Estamos todos sobrecogidos: estas cosas parece que sólo les ocurren a los otros y nunca a quien vive junto a ti y llevas viendo toda la vida manifestaba una mujer que llegaba a casa a media tarde de hacer unos recados en un centro comercial cercano. Mientras tanto, la familia de la joven que salvó su vida in extremis guardaba silencio y se negaba a hablar con los periodistas para salvaguardar la imagen de la chica que ya sabe que del amor al odio sólo hay un paso. Sólo a trescientos metros Perfil del suicida El Pato, como se le conocía en Las Moreras, era el menor de cuatro hermanos y vivía con su abuela por ser huérfano Vida laboral Aunque él no tenía trabajo, se preocupaba de prepararse: estaba haciendo cursos de formación