
ABC
SÁBADO, 16 DE OCTUBRE DE 2010 abc. es opinion
OPINIÓN 15
EL ÁNGULO OSCURO
JUAN MANUEL DE PRADA
ABUCHEOS
Causa risa floja que la ministra Chacón exija ahora respeto a la enseña nacional y a los caídos por España
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ICEN que quienes abuchearon a Zapatero yreclamaron sudimisiónen eldesfilemilitar eran ultraderechistas en lo que se demostraría que la ultraderecha tiene firmado algún tipo de pacto con la izquierda por el quese comprometeahacerle el trabajo sucioo ruidoso, porque lo que reclamaban los abucheadores es exactamente lo mismo que reclaman, sotto voce, todos los políticos socialistas, cuando les preguntas por su horizonte electoral. Zapatero tiene que desaparecer del mapa cuanto antes- -repiten abrumados- si vuelve a presentarse, será el desastre Y, mientras los conmilitones de Zapatero reclaman sotto voce lo mismo que reclamaban los abucheadores del desfile militar, ¿qué reclama la derecha? Pues hay una derecha más resuelta o preocupada por la ruina de la patria que reclama elecciones anticipadas; y otra derecha más maquiavélica o preocupada por los intereses de su partido queprefiere queZapaterosemantenga en lapoltrona hasta agotarsu mandato, para que su desgaste sea aún mayor. Pero lo que toda la derecha desea, con unánime anhelo, es que Zapatero vuelva a presentar su candidatura, paraque laanimadversión que cadavezmásespañoles le tributan se sobreponga, en la coyuntura electo-
ral, a la tibia indiferencia que destinan a Rajoy. Zapatero encarna esa acuñación injuriosa o despectiva que los corifeos mediáticos del Gobierno colgaron, a modo de sambenito, sobre las espaldas del bueno de Tomás Gómez; Zapatero es el verdadero candidato de la derecha ¿Quiénes reclamaban la dimisión de Zapatero en el desfile militar? La derecha desea fervorosamente que vuelva a presentarse; y aceptar que una fantasmagórica extrema derecha se haya convertido en altavoz de las zozobras que los socialistas emiten en sordina resulta demasiado rocambolesco. ¿Quiénes nos quedan, entonces? Pues nos quedan las personas que no están contaminadas de turbios cálculos partidistas, el pueblo superviviente de las consignas y de la propaganda, la buena gente que aún se atreve a expresar su disgusto espontáneamente, repudiando a quien considera responsable de sus calamidades. Elrepudiopopularpuede serenocasionesirrazonable; pero cuando los destinatarios de ese repudio tratandereprimirlo, decensurarloodeasignarleprocedencias estrafalarias, ya han reconocido su razón. Causarisafloja quelaministra Chacón, aquien hemos visto posar encantada de la vida en actos oficiales al lado de quienes reclamaban solidaridad con un actor que se cagó en la puta España exija ahora respeto a la enseña nacional y a los caídos por España. Pero la hipocresía, aliada con su hermana la desfachatez, permite tales licencias. Y permite, por supuesto, colocar al público asistente al desfile militar auna distancia taldel palcodeautoridades que le impida ver lo que allí sucede; permite que las pantallas gigantes de televisión que otros años se desplegaban en la Castellana sean retiradas; permite, en fin, que la ceremonia se convierta en un lejano y confuso barullo, provocando que quienes desean abuchear a quien consideran responsable de sus calamidades lo hagan a ciegas y a destiempo, para después poderlos caracterizar como ultraderechistas que han perdido elrespetoalaenseñanacionalyaloscaídospor España; o sea, como los ultraderechistas más raritos del mundo. Pero a la hipocresía, aliada con su hermana la desfachatez, le están permitidas todas las licencias, con tal de evitarle un mal trago al candidato de la derecha.
UNA RAYA EN EL AGUA
IGNACIO CAMACHO
RESCATE MINERO EN ESPAÑA
El revoltijo competencial de las autonomías hubiese convertido el salvamento en un sainete trágico
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MÁXIMO
N el fondo han tenido suerte esos mineros chilenos; suerte de que no les pasara lo que les ha pasado en España. ¿Alguien se imagina aquí una operación de rescate similar? No, no sóloporquenosfalteun presidente conel aplomo de Piñera y su capacidad de liderazgo, sino porque el revoltijo competencial de las autonomías hubiese convertido el salvamento en un sainete trágico. Para empezar, el Gobierno español no tiene apenas competencias para operar en un caso así. Habría tenido que coordinarse con la autonomía correspondiente, y más vale no pensar que se tratase de instituciones gobernadas por distintos partidos. Conflicto al canto: celos, roces, desconfianzas, pulsos de protagonismo. Comisiones y mesas bilaterales por un tubo. Discusiones presupuestarias y debates parlamentarios de petición de responsabilidades. Y ello en el caso de no estar por medio los nacionalistas, que de momento habrían cuestionado la injerencia del Estado, tras pedirle, eso sí, que se hiciese cargo del coste de la operación. Aun en el supuesto de un final feliz, la culminación del rescate habría sido digna de verse: ¿Quiénse pone el primero en lafoto? ¿Québandera se pinta en la cápsula salvadora? ¿En qué idioma se saluda a los mineros recién devueltos a la superficie? ¿Qué himno se toca cuando salgan? ¿Quién secuelga lasmedallas de la gloria? Y los pobresrescatados, abrazados nada más aparecer, con las gafas de sol todavía puestas, por una tropa de altos cargos dispuestos en riguroso orden de protocolo por una tropa de asesores, y dándose codazos entre ellos: ministros, barandas y consejeros autonómicos, diputados provinciales, alcaldes de toda la región... Luego, la bronca mediática. Dosmeses de tertulias crispadas con participación de supuestos expertos en ingeniería minera, cada uno con su particular fórmula para sacar a los enterrados. Las belenesteaban de turno entrevistando en prime time a las mujeres de los sepultados, con probable escandalera de amores furtivos. La prima de un pariente de un minero contando una presunta noche de amor con gatillazo incluido. Y los sindicatos, claro. En cada plano del campamento, una pancarta reivindicando seguridad en las minas, otra contra la empresa propietaria, otra en reclamación de las subvenciones pendientes al sector, otra de los antinucleares que pasaban por allí y varias del Nunca mais de turno, con actores de teleserieincluidos yPilarBardemal frente. Un debatenacional con mucho ruido sobre el futuro de la minería, y las correspondientes interpelaciones a Miguel Sebastián. Un programa alternativo de la oposición. Una moción de Rosa Díez y otra del PP (distintas, por supuesto) paraque elEstadoasuma todas lascompetencias de protección civil. Y otra de Izquierda Unida preguntando sobre el uso de tecnología americana en las perforaciones. Sí, definitivamente han tenido suerte esos pobres tipos de que les pasara lo suyo en Chile...