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52 CÓRDOBA DOMINGO 17- -12- -2006 ABC El coche patrulla en el que viajaban las dos agentes de la Policía Local fue tiroteado por uno de los asaltantes durante la persecución por la ciudad ARCHIVO Aquel 18 de diciembre en el Pretorio El asalto al Santander ha sido uno de los episodios más trágicos de la última década. Ángeles y Sole, dos policías locales, perdieron su vida tras una ráfaga de ametralladora de una banda anarquista. El siniestro es imborrable para sus protagonistas diez años después POR P. G- B. CÓRDOBA. La mañana del 18 de diciembre de 1996 era aciaga, gris, fría y lluviosa. A primera hora, unos atracadores asaltaron la sucursal del Banco Santander en el corazón de Córdoba, en las Tendillas. Todo fue frenético. Cuatro encapuchados, con acento italiano, tapados por caretas y con metralletas asaltan la caja, atemorizan a los trabajadores y huyen con la saca llena de dinero y un rehén, Manuel Carrasco, un joven guardia jurado. Uno se refugia en el Hotel Boston y es detenido. Los otros tres intentan huir en el Fiat negro que robaron dos días antes, pero no contaban con que la grúa se lo iba a llevar como el de cualquier hijo de vecino que aparca en zona de carga y descarga. Roban un segundo coche de un ex concejal del PSOE e introducen al rehén en él. Los atracadores huyen, pero la Policía Local les pisa los talones. En la persecución uno de los asaltantes se baja del coche y dispara una ráfaga con su ametradallora fulminando a María Angeles, de 40 años, viuda y con dos hijos, y Soledad, de 36, casada. Un monolito las recuerda en Los Llanos del Pretorio donde la banda de Claudio Lavazza y sus cómplices de las Brigadas Rojas perpetraron uno de los sucesos más trágicos que recuerda esta ciudad. De esta escena que sobrecogió a los cordobeses en vísperas de Navidad, después de haber sufrido el atentado de ETA en la Avenida Carlos III ese mismo año, nadie se ha olvidado. Y menos, el guardia jurado Manuel Castaño, que recibió durante el tiroteo previo a las detenciones frente a la estación de AVE una batería de disparos, uno de los cuales le dejó para siempre clavado en una silla. Fue uno de los protagonistas de este trágico suceso. A Manuel, que tuvo la suerte de contarlo, aún lo reconocen por la calle y le preguntan si era él el del atraco del Santander. Este joven vigilante de seguridad tuvo que pasar casi un año en el centro de recuperación de tetrapléjicos de Toledo por las graves secuelas que le quedaron aquellos disparos. Sus dos hijos eran pequeños y apenas recuerdan esos durísimos momentos, pero sí su mujer, quien estuvo a su lado los 12 meses que duró la hospitalización. Manuel dice que no se acostumbra a vivir así, que cree que nunca lo conseguirá, aunque su vitalidad le hace moverse de aquí para allá. De aquella pesadilla recuerda flashes como cuando iba de rehén y observó cómo uno de los atracadores se bajó y disparó contra las dos agentes. Yo pensé que el próximo sería yo, que esta gente iba a por todas Lo primero que hice al entrar al banco fue ver a dos tíos con careta y ametralladoras. Tardé un momento en reaccionar. La escena no parecía real Esa imagen no se le borrará jamás. Manolo, sin embargo, corta el tema con entusiasmo, y habla de que este sábado (por ayer) estaban preparando el almuerzo con todos los organizadores del partido de fútbol benéfico que se celebró entonces para recaudar fondos para los familiares de las víctimas. Fue un éxito total. Y lo que es aún mejor, de ahí surgió una amistad que les hace reunirse cada año en Bodegas Campos a sus protagonistas. Lavazza, un terrorista que atenta contra la Iglesia y contra los periodistas Es un conocido entre los FIES (presos de alta peligrosidad que están aislados) Los guardias que han mantenido contacto directo con Lavazza lo consideran alguien educado, aunque frío y calculador, a quien no hay que quitarle nunca el ojo de encima. No en balde, asesinó a un guardia en Italia y está detrás de numerosos atentados contra iglesias y periodistas. Ellos, los anarquistas, son los proletarios los rebeldes los guerrilleros urbanos, los compañeros libertarios Jueces, tribunales, policías, funcionarios de prisiones y periodistas son el enemigo y mercenarios Del partido a la amistad El trágico trasfondo se torna en un divertido encuentro, en el que desde el ex alcalde de Córdoba, Rafael Merino, al jefe de la Policía Local por aquella época, Juan José García Sánchez, y por supuesto, Manuel Castaño y otros organizadores echan un buen rato. Y es que la respuesta de Córdoba en esos trágicos momentos fue ejemplar. El ex regidor municipal, y