Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC MIÉRCOLES 26 7 2006 63 Toros FERIA DE SANTIAGO Hay futuro en Daniel Luque Plaza de toros de Santander. Martes, 25 de julio de 2006. Cuarta corrida. Casi lleno. Novillos de Fuente Ymbro, muy desiguales de presentación, manejables, con movilidad y un punto de genio; destacaron el lesionado 2 y el extraordinario 4 por el pitón derecho. Daniel Luque, de rosa y oro. Pinchazo y estocada (saludos) En el cuarto, pinchazo, estocada corta perpendicular y tres descabellos. Aviso (vuelta al ruedo) Mehdi Savalli, de azul marino y oro. Estocada corta pasada (oreja) En el quinto, pinchazo, media y descabello. Aviso (saludos) Salvador Fuentes, de azul marino y oro. Pinchazo, estocada tendida y descabello (silencio) En el sexto, estocada y dos descabellos (silencio) en un doloroso derrape. Una lástima, porque apuntó una nota altísima dentro de la desigual novillada de Fuente Ymbro, más cuajada en su tramo final, que se movió mucho, que se pudo apurar más, y que siempre, o casi siempre, sacó un punto de genio difícil de digerir por los chavales. Savalli, con el lesionado torillo, terciado dentro del sexteto, cumplió con el objetivo de provocar el espectáculo: larga cambiada a portagayola, faroles de rodillas, potentes banderillas y tosca muleta telonera. El bravo jandilla de Fuente Ymbro aguantó todo hasta el final, y si alguna vez se defendió fue por la lacra de sus cuartos traseros más que por una mala actitud. Al acabar tanta revolución cayó una oreja que el francés de origen marroquí celebró a lo grande en una vuelta al ruedo febril de gestos, saltos y alboroto. En su línea. En la misma línea del tercio de rehiletes al quinto. El gentío festejó las preparaciones de los pares con alegre palmoteo al son de la música. Savalli giraba por aquí, giraba por allá, como Andy Cartagena con sus caballos. Incluso citó de rodillas después de demostrar una gigantesca elasticidad para balancearse adelante y atrás. Clavó al violín y los tendidos estallaron y se pusieron al unísono en pie. Y todo para que luego, después de unos movidos pa- ZABALA DE LA SERNA SANTANDER. Día plenamente norteño en la festividad de Santiago, patrón de España o de lo que queda de ella. Día grande en Santander, que se volcó sobre su plaza en una doble programación que satisface la Alianza de Civilizaciones. Por la tarde, el morito Mehdi Savalli; por la noche, El Cid. Y que nadie pronuncie Santiago Matamoros. Cuestión de revisionismo histórico. Decíamos ayer, como Fray Luis de León, que el estado del ruedo traería más problemas. Y los trajo: el segundo novillo de Fuente Ymbro se descaderó SERRANO ARCE Daniel Luque, en un pase de pecho al de Fuente Ymbro ses cambiados por la espalda y unos cuantos derechazos, el toro se encogiese acobardado. A Daniel Luque se le vio una seria preparación que se traduce por una esperanzadora proyección, por un futuro sonriente. Luque afrontó con técnica y limpieza el abordaje del utrero que abrió plaza, un novillo montado que nunca descolgó. El joven sevillano siempre lo guió muy tapado en la muleta, que compone con estética. El geniecillo fuenteymbreño asomó en algún que otro pasaje para acabar claudicando con la cara entre las manos, queriendo, ni más ni menos, que ir a morir a chiqueros, donde fue. Que el cuarto no se malease con la pésima lidia que le administraron sólo es atribuible a su santo fondo, que, sin embargo, tendía a puntear los engaños por el pitón izquierdo desde que apareció. Tanto es así que hasta cinco veces desarmó capotes. Luque le halló el sitio, la distancia y la altura en el tercio de muleta, toreramente sobre la mano derecha y también alguna vez por el pitón rebelde. En redondo cuajó lo más importante de la tarde y si el acero no le traiciona a la vuelta al ruedo le hubiera acompañado un trofeo. Salvador Fuentes toreó con soberano gusto con el capote. Engancha las embestidas por delante a la verónica, y las mece. Pero se durmió con la franela y el novillo despertó con un nervio geniudo que lo enganchó demasiadas veces. Se superó en fases con el sexto, que respondió en son a los largos y elegantes derechazos de Fuentes. Al natural la embestida era otra, y le quitó los pies del suelo en un par de ocasiones. Toreó sobre la derecha sin espada, después de ensimismarse varias veces como si se fuese a inspirar para resucitar a Juan Belmonte. La fenomenal estocada no tuvo el efecto deseado y, como escribiría nuestro querido SuárezGuanes, se diluyó lo realizado.