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24 MIÉRCOLES 26 7 2006 ABC Internacional Condoleezza Rice, secretaria de Estado norteamericana, y Mahmud Abbas, presidente palestino, durante la rueda de Prensa celebrada ayer en Ramala Israel creará una zona de seguridad en el Líbano hasta la llegada de una fuerza de interposición Olmert y Rice coinciden en la necesidad de impulsar un nuevo Oriente Próximo más democrático b La secretaria de Estado no puso límite a la ofensiva israelí contra el sur del Líbano (se había hablado de una semana, que en realidad pueden ser dos o quizás tres) JUAN CIERCO. CORRESPONSAL JERUSALÉN. El alto el fuego entre Israel e Hizbolá no es un fin en sí mismo. Palabra de Condoleezza Rice en Jerusalén. La guerra entre el Ejército más poderoso de la región y la guerrilla mejor armada y entrenada del mundo no es un episodio aislado, ni forma parte tan sólo (no sería poco, dicen los analistas) de ese combate despiadado contra el terrorismo internacional. De lo que se trata, y así quedó muy claro tras la entrevista que mantuvieron ayer en la Ciudad Santa la secretaria de Estado norteamericana y el primer ministro de Israel, Ehud Olmert, es de, a medio o largo plazo pero de modo imprescindible e inevitable, lavar la cara a tan convulsa zona del planeta y moldear, al gusto de Occidente, un nuevo y más democrático Oriente Próximo. Un menú para Oriente Próximo en el que se incluya, como primer y único plato, la seguridad total y absoluta de Israel. Es decir, que el Estado judío no se sienta amenazado ni un día más, ni una hora más, ni un minuto más por los cohetes Katisuha de Hizbolá, desde el sur del Líbano, ni por los Qassam de Hamás desde el norte de Gaza. Un menú que no están dispuestos a ingerir a la fuerza el jeque Hasán Nasralah, líder de Hizbolá; el presidente de Irán, Mahmud Ahmadineyad; el primer ministro palestino de Hamás, Ismail Haniyeh. Alá los cría y ellos se juntan bajo una misma premisa: El nuevo Oriente Próximo no puede consistir en destrozar un país, el Líbano, y matar a cuantos más palestinos mejor De eso va esta guerra, de crear un nuevo Oriente Próximo. Guerra que no terminará nunca del todo (aunque se logren acuerdos de alto el fuego antes o después entre las partes) hasta que Hizbolá sea barrido por el tsunami del Tsahal del sur del país del cedro; hasta que Hamás sea metido en cintura, sobre todo en la Franja mediterránea pero también en Cisjordania y Damasco. No fue en lo único en lo que coincidieron ayer Rice y Olmert, muy cómo- dos la una junto al otro. En realidad coincidieron en todo. Sólo hubo un pequeño tirón de orejas, una mínima advertencia de Washington: Hay que reducir como sea y cuanto antes el riesgo de una crisis humanitaria Oído cocina: Israel va a permitir el aterrizaje en el castigado aeropuerto de Beirut de vuelos con carácter y contenido humanitarios. Sin límite Rice no puso límite a la ofensiva israelí contra el sur del Líbano (se había habla- En el campo de batalla, la ofensiva israelí se intensificó por tierra y se redoblaron los bombardeos aéreos Tel Aviv va a permitir el aterrizaje en el aeropuerto de Beirut de vuelos con carácter humanitario do de una semana, que en realidad pueden ser dos o quizás tres, o por qué no un mes si es necesario) insistió en el objetivo de alcanzar un alto el fuego definitivo no quiero tener que volver dentro de tres semanas, de tres o de seis meses recordó la importancia de la resolución 1559 de la ONU (no de las anteriores que Israel nunca se ha tomado en serio) y manejó, en privado, no en público, la cifra de 20.000 soldados para el despliegue multinacional. De esto último habló sobre todo con el ministro hebreo de Defensa, Amir Peretz, quien reconoció por vez primera (lo habían negado los políticos y los altos mandos del Ejército) la necesidad de crear una zona de seguridad en el sur del Líbano que será controlada de manera indefinida por Israel hasta la llegada de esas tropas internacionales de interposición. Si es que llegan. La otra duda, si dicha zona, de al menos siete u ocho kilómetros hacia el interior del Líbano, será ocupada todo ese tiempo por soldados israelíes o si se mantendrá aislada con bombardeos aéreos y el fuego constante de la artillería. De poco sirve en este contexto la petición de Mahmud Abbas de declarar un alto el fuego inmediato en el Líbano y en Gaza; o el plan preparado por el jefe