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44 Córdoba DOMINGO 20 11 2005 ABC ANNA FREIXAS Doctora en Psicología y catedrática de la Universidad de Córdoba Los hombres deberían aceptar su lado femenino: serían más felices Exhibe un discurso muy elaborado sobre la igualdad de sexos. No en vano ha dedicado su vida profesional a desmontar los mitos sobre los que se asienta el machismo tradicional. Pero no levanta el hacha de guerra sino que anima a un nuevo marco de relaciones entre el hombre y la mujer TEXTO: ARISTÓTELES MORENO FOTOGRAFÍA: ROLDÁN SERRANO CÓRDOBA. Anna Freixas afronta uno de los debates sociales del siglo armada con un argumentario solvente y ligero de proclamas al uso. Se conoce bien la lección y se percibe desde los primeros instantes de la entrevista. Afincada en Córdoba desde 1981, es profesora de la Universidad y fue impulsora de la Cátedra de las Mujeres, que dirigió entre 1994 y 2001. Por sus rigurosos trabajos de género, fue merecedora del Premio Rogeli Duocastella de la Investigación en Ciencias Sociales y el Premio Carmen de Burgos de la Universidad de Málaga. Es autora de cinco estudios sobre la mujer, el último de los cuales ha sido publicado este mismo año. ¿Qué queda para la igualdad de sexos? -Disponemos de una igualdad legal pero no real, en parte debido a la cultura machista profunda de nuestra sociedad, que considera naturales determinados tipos de cosas. -Ha habido un largo camino recorrido en los últimos 50 o 60 años en la sociedad europea. -Sí, ha habido cambios muy importantes. Lo que pasa es que ha habido un enmascaramiento entre la igualdad real y la igualdad legal. Yo lo llamo a esto la ilusión de la igualdad ¿Cree que a los chicos y a las chicas se les exige roles distintos, tradicionales, en la casa y en la convivencia en el mundo laboral? -Se siguen manteniendo, aunque hay una generación de jóvenes en que los chicos se comportan de manera igualitaria. Hay muchos hombres que cuidan y que crían, y se cuidan a sí mismos. Por que uno de los grandes problemas de la masculinidad es que no solamente no cuidan a sus parejas o a sus criaturas sino que no se cuidan a sí mismos y las parejas son las que tienen que cuidarlos. Hay una gran caspa, una cultura en la que ellos siguen apoyados en los privilegios tradicionales. ¿Eso responde a un posicionamiento ideológico para mantener privilegios o por inercia? -Hay una inercia social muy importante por parte de hombres y también de mujeres. Muchas veces somos nosotras mismas las que no conseguimos transformar nuestra posición en la relación. Si tú te pones desde el principio en otra posición muchas veces los chicos aceptarían otra posición. Pero, claro, es muy cómodo que si tú les das todo hecho, ellos por qué van a renunciar. ¿No cree que el hecho de que se haya renunciado, al menos ideológicamente, al machismo es un avance que abre otras perspectivas? -Sí. Hay una cosa estudiada en toda Europa que se llama el sexismo sutil o lo que Luis Bonino denomina los micromachismos Determinadas posturas abiertamente machistas no son políticamente correctas y casi nadie las mantiene. Pero también es verdad que muchas conductas que se mantienen son sexismo sutil. Por ejemplo: Por qué no le das de comer a los niños, porque contigo comen tan bien Es un halago que oculta un deseo de que a ti no te interesa perder el tiempo dando de comer al niño. -Pero la incorporación del hombre a esas tareas ha sido muy notable. -Sí, pero insuficiente. Si no, no se explicarían las tasas de paro: las chicas tienen muchas más dificultades para encontrar empleo que los chicos. Si hubiera una igualdad, los hombres pedirían el permiso de paternidad o para llevar a los niños al dentista. ¿En todo esto quién tiene más culpa, el hombre o la mujer? -No me gusta hablar de culpas. La cultura tradicional está muy enraizada en los hombres y las mujeres. Cuando tienes criaturas las cosas cambian radicalmente, porque se añaden tareas muy fuertes de cuidado y domésticas. Es muy importante separar lo que son tareas estrictamente domésticas, que tienen un valor de mercado y pueden ser compradas, y tareas que Cristina Carrasco denomina de sostenibilidad de la vida y no tienen sustituto de mercado. Y si estas tareas recaen en uno de los dos sexos limita mucho el progreso profesional de una mujer o un hombre. La negociación es clave ¿No puede ocurrir que las mujeres tiendan a imponer su criterio de orden, que han heredado culturalmente, y que el hombre, si no se somete a él, es tildado de machista? -No tanto de machismo como de abandono o no colaboración. Las mujeres tenemos que hacer una cesión: tú hazlo según te parezca a ti. En gran medida, la negociación es la clave. Y la consideración ética: en estos momentos, me estoy planteando más la ética que la justicia. -Concrételo. -Yo no creo que ya estemos en una posición en la que tengamos que decir: a ti te toca el 50 Creo que la verdadera relación se mueve en los terrenos de la ética: lo que tú crees que te corresponde, no lo que yo te tengo que decir a ti que te corresponde. -Pero eso es muy discutible. -Lo que te corresponde es todo lo que contribuye al equilibrio de la inversión que cada parte hace. Tú no puedes decir: a mí me da igual tener toda la casa llena de mierda, porque así no se puede vivir. Basta que a mí no me guste vivir en la mierda para que tú éticamente tengas que contribuir con esa parte. -Hasta la mierda tiene grados. ¿Quién pone el criterio y qué orden debe imperar en la casa? -Lo importante es que hombres y mujeres se eduquen desde pequeños en la idea de negociar con la otra persona. La casa y las criaturas no son de nadie sino de los dos. A mí me gusta mucho esa frase que dice: Si yo gano tu ganas; si tu pierdes, yo pierdo ¿Por qué se han roto los roles tradicionales de orden familiar? -Yo no usaría el término roto Yo diría que los roles tradicionales eran un modelo patriarcal que se basaba en la dominación del hombre sobre la mujer y, para ello, qué se hizo: que las mujeres no iban a la escuela y si iban se les preparaban de acuerdo al modelo de Rousseau: para hacer felices a los hombres. Cuando las mujeres conseguimos un estatus de persona con plenos derechos, incluyendo el voto, los roles de privilegio perdieron todo sentido. -Miles de años atrás también había distribución de roles por motivos de lucha contra el medio, que no estaban contaminados de cultura. -Ésa es la división sexual del trabajo, que es primitiva. Esa división supone la no incorporación de las mujeres al el mercado laboral. En España entramos en la universidad en 1910: hace 95 años, no mil. Por tanto, en estos cien años es la gran transformación: ganan dinero y ya no estamos para parir. ROLES SOCIALES Ha habido cambios muy importantes en las últimas décadas. Lo que pasa es que ha habido un enmascaramiento entre la igualdad legal y la igualdad real. Yo lo llamo a esto la ilusión de la igualdad LENGUAJE DE GÉNERO Todo lo que no se nombra no existe. Si molesta el uso del masculino y el femenino, los próximos dos mil años hablemos en femenino. ¿Qué es eso de aferrarse a la Real Academia, institución llena de señores patriarcales?