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70 Cultura DOMINGO 26 9 2004 ABC RAFAELA VALENZUELA Directora General del Libro y Patrimonio Bibliográfico y Documental de la Junta de Andalucía Necesitamos que los intelectuales nos den nuevas claves para interpretar el futuro CÓRDOBA. El pasado viernes retiró de la Delegación de Cultura sus últimos objetos personales, recuerdos que se remontan a ocho años atrás. Emocionada en la despedida- -ha tenido buena sintonía con los miembros de su equipo durante todo este tiempo- -e ilusionada con el reto de levantar la Dirección General del Libro que promete un nuevo impulso en la promoción y difusión de la lectura, además de modernizar las bibliotecas y archivos repartidos por toda la geografía de la región andaluza. ¿Toca trabajar para que los andaluces compremos y leamos más libros? -La creación específica de la Dirección General del Libro servirá para potenciar el mundo del libro y el patrimonio bibliográfico y documental. No sólo se aplicarán políticas de fomento del libro, sino que se incidirán en la modernización de la red de archivos y bibliotecas de Andalucía. Una sociedad que no lee nunca tendrá futuro, no podrá articular una segunda modernización y carecería de instrumentos para enfrentarse a los retos apasionantes del nuevo siglo. Trataremos de crear complicidades para impulsar toda la cadena que se vincula al libro. Incentivaremos la creación en todos los ámbitos, no sólo literario sino de pensamiento e intelectual. Precisamos mucha reflexión de nuestros intelectuales para que nos brinden herramientas para interpretar un futuro absolutamente nuevo y cambiante. Hemos de luchar para que todos los ciudadanos lleguen a los nuevos medios de expresión y lenguajes de la información y cultura. Editores, libreros y lectores han de estar en contacto con esta dirección. Y si hablamos de que la producción y creación cambian, las bibliotecas también se han de adaptar a los nuevos tiempos a través de las nuevas tecnologías. Tampoco podemos olvidar permitir el acceso a estos centros a todo el mundo, desde las personas con discapacidad como a la cada vez más importante población inmigrante, que tienen unas demandas específicas. Modernización de este ámbito para que se adapte a los nuevos retos. -El mundo del libro tiene muchos vértices, ¿cuál es el que se encuentra más débil? ¿El creador, el editor, el lector... -Por razones históricas Andalucía partía de una situación cultural penosa y una de las grandes preocupaciones más notables tras lograr el autogobierno era erradicar el analfabetismo. Si partimos de ahí, el salto cualitativo es grande. Porque antes, los centros editores eran Madrid y Barcelona, mientras en Andalucía sólo tenía cosas puntuales en Málaga y alguna cosa Rafaela Valenzuela posa para ABC en la sede de la Delegación Provincial de Cultura Tras ocho años al frente de la Delegación de Cultura, Rafaela Valenzuela se embarca en la promoción de la lectura y la modernización de la red de bibliotecas y archivos andaluces TEXTO: RAÚL RAMOS FOTOGRAFÍA: RAFAEL CARMONA muy artesanal. Hoy el libro es industria y cultura; ha de ser moderno y competitivo. Lógicamente, la Consejería tiene que apostar por la complicidad entre todas las partes y no hará prioritaria ninguna de ellas. La difusión del libro es una partida de ajedrez donde todas las piezas han de estar bien colocadas para poder ganar la partida. Evidentemente, de entrada el acento hay que ponerlo en los hábitos lectores, puesto que sin ellos lo demás se quiebra. ¿Cómo impulsar ese hábito? -Buscando la conexión con el ámbito educativo, con los padres y las madres, sin olvidar el papel colaborador de otras administraciones que tienen la titularidad de archivos y bibliotecas. Pero es fundamental la conexión con los medios de comunicación, piezas clave para este objetivo de difusión del libro que beneficiará al conjunto de la sociedad. -Imagino que tendrá buena sintonía con la industria editorial y las librerías. -Esta sociedad no puede permitir que las librerías se cierren. La Consejería no va a solucionar los problemas, pero sí va a poner toda su capacidad de trabajo para ayudar a todos los agentes, algo que se plantea en el Pacto Andaluz del Libro, el marco de trabajo que envuelve a todo. Me preocupan especialmente las bibliotecas de los pequeños municipios pues, a veces, es el único equipamiento cultural. Los ciudadanos que vivan en esos lugares han de sentir la biblioteca como un faro al que se va para encontrar un respaldo importante para acercarse a la cultura. Y allí se podrá llevar desde un buen libro a una buena película, sin olvidar el acceso a informaciones a través de internet, sin olvidar que acogerán ciclos de conferencias, encuentros con escritores, exposiciones, ¿Las ayudas a libreros o a la industria editorial se entienden como subvenciones? -No sólo serán ayudas económicas. Serán medidas que hay que ir pensando una vez se detecten las deficiencias, las necesidades. Intentaremos que editores y libreros estén en ferias internacionales y, además, trabajar para modernizar esta industria junto a la Consejería de Innovación y Desarrollo Tecnológico. ¿Qué papel tendrá a partir de ahora el Centro Andaluz de las Letras? -El Centro Andaluz de las Letras ha hecho una importante labor, pese a su breve trayectoria. Ha sido un gran esfuerzo levantar esta institución cultural que ya ha hecho cosas importantes vinculadas a la Feria del Libro, el Circuito Literario Andaluz o el Día del Libro. La nueva aportación pasa por hacer nuevas actividades de fomento de la lectura y nuevos proyectos de futuro. ¿Por ejemplo? -Los circuitos literarios quizás se deberían especializar. El año que viene se conmemora El Quijote y a lo mejor hay que tematizar, profundizar determinadas políticas. Esto será objeto de reflexión, pero no cabe duda que la dinamización del Centro Andaluz de las Letras será fundamental. -Ahondemos ahora en su balance de gestión durante los ocho años que ha permanecido en la Delegación Provincial de Cultura. ¿Deja el patrimonio histórico en buenas condiciones? -Cuesta trabajo resumir ocho años de trabajo junto al equipo de la Consejería de Cultura, porque todo pertenece